El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) considera que la situación epidemiológica cambió drásticamente desde el 7 de febrero cuando publicó su último informe de diagnóstico y propuestas al gobierno para contener la pandemia de covid-19. Así lo anunció el coordinador general del grupo, Rafael Radi, en una sesión extraordinaria del Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República (Udelar) en la que se analizó la situación sanitaria del país.

Radi señaló que el país se encuentra en el nivel de riesgo más alto de la Organización Mundial de la Salud, que se basa en dos indicadores: el nivel de transmisión viral y la capacidad de respuesta del sistema de salud. Mientras que el primero alcanzó el nivel 4, el más alto, la capacidad de respuesta del sistema pasó de “moderada” a “limitada” en las últimas semanas. El científico dijo que “la red oscura de transmisión del virus” se ha ido ensanchando porque el porcentaje de positividad creció y existen atrasos que “conspiran contra la detección precoz” de los casos, a lo que se suman muchos positivos no identificados en las edades de entre 15 y 35, y en menor medida hasta 49 años, ya que no presentan síntomas, pero sí lo propagan.

Acerca de la tasa de letalidad de la covid-19, Radi mencionó que “comienza a aumentar” y pasó de 1,1 de cada 100 pacientes a 1,5. Según explicó, en ello incide la llegada más tardía de los enfermos al sistema de salud y el aumento de tiempo de traslados, que repercuten en una pérdida del tiempo de asistencia. En suma, mencionó que comienzan a surgir elementos que muestran que la tasa de mortalidad aumenta “en la medida en que el sistema de salud está estresado” y, por lo tanto, “no se puede ofrecer atención óptima”.

Situación de los CTI

Por su parte, el médico intensivista Arturo Briva, también invitado a la sesión del CDC, explicó que la cantidad de camas ocupadas no es el único elemento a tener en cuenta para medir el grado de colapso del sistema de salud. Si bien mencionó que existe un acuerdo en mencionar que es necesario contar con al menos 15% de camas libres para dar seguridad de atención cuando un paciente necesita llegar al CTI, dependiendo de la patología ese porcentaje puede variar. Según agregó, en el caso de la covid-19 la tasa de permanencia de pacientes es mayor al promedio de otras patologías. Para ilustrarlo, señaló que si se cuenta con diez camas de CTI, en un mes se podría atender a 40 o 50 pacientes con otras patologías, pero si los ingresos son por covid-19, en ese mismo plazo se puede dar atención a 15.

Si bien dijo que es necesario aumentar la cantidad de camas, como lo ha hecho Uruguay, también se debe contar con recursos y personal capacitado suficiente para dar atención. Justamente, valoró que en el país se pasó de 650 a 900 camas desde que empezó la pandemia, pero lamentó que el personal de salud sea el mismo. Briva valoró el compromiso de los equipos de salud en los cuidados intensivos, pero mencionó que si aumenta la cantidad de pacientes a atender, disminuye la capacidad de dar una asistencia óptima. El intensivista señaló que se está amortiguando la llegada a 85% de ocupación, que implicaría una saturación, porque se aumentaron las camas y por los lugares que se libran que responden a altas de pacientes y a fallecimientos. Al respecto, alertó que en nueve de los últimos 10 días se liberaron más camas de CTI por fallecimientos que por altas, lo que significa que “progresivamente se va abandonando el 45% de mortalidad” que se logró en el mejor momento y que ahora ya supera 50%. Según detalló, ello se debe al “agotamiento” de las dotaciones de CTI y a la falta de personal entrenado, que “nos está pegando y nos va a seguir pegando”.

Por su parte, Radi informó que si bien el aumento de casos se está desacelerando en los últimos días, sigue habiendo un incremento. Al respecto, agregó que “no se llegó a una meseta” y, si bien es algo que puede alcanzarse próximamente, recién ahora estamos “viendo la foto” de las acciones tomadas hace 15 días. En este contexto, el coordinador del GACH señaló que para que las escuelas y liceos vuelvan a abrirse será clave cómo avance la vacunación del personal de la educación, ya que en mayo, cuando vuelva a analizarse la situación del sistema educativo, a este ritmo es poco probable que bajen los casos diarios. En este sentido, mencionó que la experiencia internacional muestra efectos “impactantes” de la vacunación en el personal de salud, que presenta sensiblemente menos casos con relación al resto de la comunidad en países donde ya han sido inmunizados. Sobre esta situación en Uruguay, dijo que “se está empezando a avizorar un desacople lento, progresivo y preliminar en la infección” del personal de salud, que estuvo entre los grupos priorizados para la vacunación.

Para lograr que haya una efectiva vuelta a la presencialidad en la educación, el coordinador del GACH entendió que será importante trabajar con las familias de los estudiantes, por lo que elaborar una estrategia de comunicación sería importante. En este sentido, consideró que para lograr el cumplimiento de medidas y la vacunación la comunicación hacia la población “es decisiva”, porque se trata de modificar el comportamiento humano. Para Radi, “la comunicación fue un área deficitaria”, en la que “se podía haber hecho más”. En concreto, planteó la necesidad de pensar campañas diseñadas según estratos de edad y género, ya que el observatorio que creó el GACH para estudiar el comportamiento de la población muestra que hay respuestas diferentes en la percepción del riesgo y el cumplimiento de medidas en función de esas variables.

La Udelar y la pandemia

En la sesión del CDC también estuvo el director del Hospital de Clínicas (HC), Álvaro Villar, quien planteó que el centro de salud se encuentra en una situación “muy comprometida”, principalmente en cuanto al personal de enfermería. Según dijo, el hospital cuenta con 300 camas para atender y tiene una baja de 260 enfermeras, lo que ha llevado a cerrar un piso de internación con 23 camas. Además, ello hizo que el HC realizara una convocatoria a enfermeros jubilados, que fueron contratados como voluntarios hasta que culmine la emergencia sanitaria, explicó Villar.

Al respecto, la decana de la Facultad de Enfermería, Mercedes Pérez, mencionó que esos profesionales están atravesando una situación compleja en todo el país, ya que han tenido que trasladarse a emergencias y a CTI para atender la situación de saturación del sistema. Pérez explicó que la situación actual está marcada por un déficit del personal de enfermería previo a la pandemia, ya que los estándares dicen que es necesario contar con un enfermero por médico, pero ese número en Uruguay es de 0,3. Eso ha llevado a que exista un alto nivel de multiempleo entre el personal de enfermería, que también comprende a los docentes de la facultad, ya que 90% trabaja en el sistema de salud, según Pérez.

Después de cuatro horas de exposiciones de consejeros, grupos científicos y médicos, el CDC emitió una declaración por la que pide “diálogo” y “respeto” ante discursos que desacreditan a quienes disienten con el gobierno, en particular dirigidos hacia actores de la salud. El organismo también solicita “medidas de reducción de movilidad efectivas por un tiempo acotado” y a “preservar pautas de comportamiento individual que doten de eficacia a la política pública”. En suma, plantea que es necesario que se generen condiciones para que dicha reducción de la movilidad sea “viable” para la ciudadanía, de forma que se evite el “agravamiento de las desigualdades ya existentes en nuestra sociedad”.

Docentes universitarios excluidos de plan de vacunación

A través del consejero docente Alejandro Bielli, la delegación docente en el CDC consultó a los integrantes del GACH que participaron de la sesión sobre su opinión en cuanto a la no inclusión de docentes de la Udelar en el personal de la educación que fue priorizado al inicio de la vacunación. Al respecto, el integrante del grupo Henry Cohen mencionó que en su momento consultaron eso mismo al gobierno, pero no obtuvieron “una respuesta adecuada”.