Pasadas las 7.30 parte del equipo de dirección del Hospital de Clínicas, esta vez compuesto por Martín Esteche, director adjunto, y Mariana Cora, responsable de la Gestión Asistencial, junto con responsables de varias áreas que también integran la dirección, arrancan una recorrida en el momento en el que también se da el primer cambio de guardia de la semana en el centro de salud.

La primera parada es la emergencia. Allí un grupo de especialistas y varios residentes se unen, forman un grupo de unas 15 personas y comienzan a repasar los ingresos de las últimas horas. “Fue una guardia complicada”, comenta alguien.

Casi enfrente de la puerta de ingreso un integrante del equipo repasa el estado de los pacientes que entraron durante el fin de semana, que son 24. “Diecisiete años, epiléptico conocido, vino por una crisis que no se sabe el diagnóstico, podría ser por la dosificación de comitoína, que es el fármaco que se usa y a veces está en rango subterapéutico en sangre”. “Leonardo, de 21 años, fue traído por los amigos luego de un paro cardiorrespiratorio mientras jugaba al fútbol, fue reanimado y lo subieron a CTI, ahora se está yendo al SMI”. “Matilde, de 66 años, fue trasladada desde Maldonado porque no había anestesista, diagnóstico de colecistitis”, relata, junto con varios ingresos por salud mental que aguardan atención de psiquiatría.

Martín Esteche y Mariana Cora.

Martín Esteche y Mariana Cora.

Foto: Ernesto Ryan

Rápidamente toman decisiones sobre cada uno de los casos y parte del grupo, más los integrantes de la dirección, siguen el recorrido, que continúa por el block quirúrgico. Allí, Cora repasa la planilla con la jefa del área, que está del otro lado de la ventanilla, y Esteche envía mensajes de coordinación según lo que acuerdan entre los tres.

El CTI, que está bastante descomprimido, los cuidados intermedios y el sector cardiológico son las siguientes paradas. En todas preguntan a los responsables del sector si necesitan algo y cada tanto frenan ante el llamado de atención de algún paciente que deambula por los pasillos y requiere al especialista que lo está tratando. Este lunes hubo 26 egresos.

Cora y Esteche arrancaron las recorridas, que repiten a la tarde para coordinar lo que restó de la mañana y hacer circular pacientes, en 2021. Según cuentan, la idea es que la dirección, que tiene al neurocirujano Álvaro Villar al frente, se involucre en todos los procesos del centro de salud y evite que los pacientes estén semanas e incluso meses en el hospital, que a raíz de esto hace años contó con peluquero y costurera, servicios esenciales para un tipo de atención que el hospital universitario requiere cada vez menos.

Foto del artículo 'El Hospital de Clínicas bajó el promedio de estadía de los pacientes de 13 a nueve días entre 2021 y 2024'

Foto: Ernesto Ryan

Menos permanencia, más productividad

Desde 2021 a la fecha el promedio de estadía (en internación, moderados) se redujo de 13 a nueve días. Esto se logró con la presencia de la dirección en cada caso y con la aplicación de una guía inglesa de reducción de estadía en hospitales. “Antes de que arranque la actividad tenemos la visión de lo que pasa, hacemos que los pacientes egresen y haya un movimiento de camas eficiente, ya que a veces porque un especialista se ausentó o porque falta un insumo se posterga una semana y se genera una semana más de internación, por eso resolvemos pacientes y trabajamos con una nurse que forma parte de un equipo de gestión de camas que el hospital necesita”, agregó el adjunto.

Una de las incorporaciones de la guía para mejorar el flujo del hospital fue el alta programada. Es decir, no esperar al día que el paciente se va para coordinar su egreso y hacerlo entre 24 y 48 horas antes, porque “si el oxígeno que hay que gestionar a domicilio, el traslado o las consultas posalta se coordinan el día que la persona se va, el alta se demora entre uno y dos días más”, explicó Esteche.

Foto del artículo 'El Hospital de Clínicas bajó el promedio de estadía de los pacientes de 13 a nueve días entre 2021 y 2024'

Foto: Ernesto Ryan

Las cirugías ambulatorias y un lugar específico en planta baja para el procedimiento, para que en el día los usuarios sean atendidos y regresen a su casa horas después, es otra de las herramientas para una menor ocupación de camas de internación.

De la misma forma, la “unidad de enlace” permite coordinar procesos de los pacientes que necesitan hacerse diferentes estudios. Ya no los esperan en el hospital, pero se retiran con un día asignado para cada procedimiento o, en el mejor de los casos, todo para el mismo día.

Esto permite que, con “los mismos recursos, el mismo presupuesto y la misma cantidad de camas, se aumente la productividad”, es decir, más personas son atendidas y están cada vez menos tiempo en el hospital. Esteche agregó que la modalidad incorporada por el hospital universitario también aumenta la seguridad del paciente, porque le reduce la exposición a los errores médicos y a otros riesgos como las infecciones intrahospitalarias.

Según algunos datos de productividad del hospital a los que accedió la diaria, en los últimos años los egresos totales pasaron de 6.790 en 2021 a 11.889 en 2024, las consultas en emergencia fueron 73.622 en 2021 y 100.365 en 2024 y las consultas externas pasaron de 73.622 a 100.365.

Sector Hotel de Pacientes.

Sector Hotel de Pacientes.

Foto: Ernesto Ryan

El hospital del futuro

Para los próximos cinco años el hospital solicitó 939 millones de pesos, 600 millones para obras y el resto para el financiamiento de distintos programas. Además, autoridades ya le propusieron las líneas de la inversión al gobierno nacional entrante: en términos generales, el Hospital de Clínicas 2030 implica una remodelación radical en busca de dignificar la atención a la salud, con salas individuales, un nuevo block quirúrgico, con el objetivo de lograr un hospital universitario de altísimo nivel, compactado hasta el piso 12 y con la academia incorporada en el resto de los pisos, un “hospital padrino”, estrategia implementada a nivel mundial, donde un centro de mayor complejidad “apadrina” a otros de menor complejidad y genera capacitaciones, cobertura de guardias, telemedicina y derivación oportuna de pacientes complejos.

Algunas experiencias plantean que equipos interdisciplinarios de profesionales altamente capacitados viajan una o dos veces al mes a resolver pacientes en los hospitales de menor complejidad. Esto reduce los tiempos de espera para el acceso a especialistas, garantiza un acceso equitativo y brinda soluciones a situaciones críticas. La propuesta implica que el hospital universitario se encargue de la zona este u oeste del país, “apadrinando” hospitales del interior para mejorar su resolutividad y mejorando los resultados en salud.

Foto: Alessandro Maradei.

Foto: Alessandro Maradei.

También hay otras iniciativas puntuales como un programa de alta resolución del cáncer de colon, un programa para el abordaje de listas de espera de pacientes con litiasis renales en el sector público, sobre todo en la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), que actualmente cuenta con extensas listas de espera de pacientes con litiasis renal, quienes permanecen con dolor, con cálculos que no se han podido resolver. Esto genera un deterioro progresivo de la función del riñón, con un gran impacto en la salud de los usuarios de ASSE, siendo una importante causa de ingreso a diálisis.

Por último, un único centro público con radiocirugía, procedimiento para tumores encefálicos que ya está incluida en el Plan Integral de Atención a la Salud. Sin embargo, actualmente la única oferta de servicios es privada, limitando la accesibilidad al sector público. El hospital ya se encuentra en proceso de adquisición de un nuevo acelerador lineal que permite la realización de radiocirugía, que genera un tratamiento dirigido y evita el daño de las células sanas, con una notoria disminución de los efectos adversos de la radioterapia.