La Dirección General de Recursos Naturales (DGRN) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) dio a conocer el informe “Resultado de la fiscalización de prácticas inadecuadas detectadas en las campañas de fiscalización (período 2008-2019), del Decreto N° 405/008 de Regulación de Uso y Conservación de Suelos y Aguas Superficiales”, elaborado por Gabriela Sánchez y Carlos Clérici, en el que se detallan cuáles son las principales malas prácticas de uso del suelo en los últimos años (ver el cuadro).

En el trabajo se recuerda que la Ley 18.564, de regulación del uso y el manejo de las aguas y el suelo, aprobada en 2009, establece que “los tenedores de tierras a cualquier título, quedan obligados a aplicar las normas técnicas que establece el MGAP y en todos los casos será solidariamente responsable el propietario del predio”, mientras que la Ley 19.335, de 2015, establece que “los planes de uso y manejo de suelos serán elaborados por ingenieros agrónomos acreditados” ante el MGAP, “quienes presentarán los mismos bajo su firma”.

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En cuanto a las prácticas que se consideran inadecuadas por la normativa vigente, se informa que “para los casos específicos de utilización de siembra directa” son: aplicación de herbicidas en los desagües naturales del terreno, aplicación de herbicidas fuera del área del cultivo, como caminos y franjas contra los alambrados, y aplicación de herbicidas en predios linderos y caminos o rutas de jurisdicción departamental o nacional. Para los casos de laboreo de tierra las prácticas inadecuadas son laboreo a favor de la pendiente, en caso de que esta sea mayor a 1%, laboreo en cabeceras y remates, laboreo de desagües, concavidades y cárcavas (socavones producidos en rocas y suelos de lugares con pendiente por causa de la erosión de agua de lluvia), y laboreo de cárcavas o surcos que no tengan como finalidad su recuperación. Finalmente, para todas las circunstancias, las malas prácticas de uso del suelo son el pasaje de maquinaria a favor de la pendiente, provocando huellado y microrrelieves, dejar el suelo desnudo luego de la cosecha del cultivo (suelo desnudo es aquel que presenta más de 20% de la superficie plantada, sin cobertura vegetal viva o muerta), “la no protección de áreas críticas que favorezcan la erosión, la inadecuada conducción del escurrimiento superficial, desagües en suelos desprotegidos y mal dimensionamiento de los desagües naturales, el diseño inadecuado del sistema, incluyendo las áreas de evacuación, que provoque daños erosivos en el predio y predios vecinos o áreas públicas, cuando se realicen construcciones de estructuras de contención y conducción del escurrimiento superficial, principalmente terrazas, y el inadecuado diseño y construcción de caminería interna que favorezca la generación de procesos erosivos”.

El estudio tuvo como objetivo “enfatizar las malas prácticas más comunes encontradas de forma de difundir la atención que debemos poner todos los actores involucrados en evitarlas”, y se basó en “la revisión de las actas de constatación de hechos realizadas a campo por los técnicos” de la DGRN.

El informe concluye que 54% de las malas prácticas detectadas “tienen que ver con el mal manejo de los desagües (laboreo desagües y concavidades, aplicación de herbicidas desagües naturales y mal dimensionamiento de los mismos)”, por lo que se debe “seguir poniendo foco en este tema y continuar trabajando para evitar que suceda”.

Para esto, se recomienda que todos los desagües naturales “siempre deben permanecer cubiertos con tapiz vegetal”, no se debe aplicar herbicidas sobre estos y hay que respetar sus dimensiones naturales “para que el agua circule por todo el ancho” del desagüe. Por su parte, el suelo desnudo (12 %) es la segunda práctica inadecuada más importante.

El trabajo concluye planteando que, si bien la implementación de los planes de uso y manejo responsable de los suelos “ha logrado disminuir significativamente la erosión del suelo”, también “es necesario continuar la fiscalización de las prácticas inadecuadas para seguir mitigando el proceso de erosión y degradación del suelo”.