La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto y sesión permanente ante el despido de 25 trabajadores reponedores de productos lácteos de las empresas Marez y Maracaná, subcontratadas por la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole). Así lo recoge un comunicado difundido por la FTIL en el que acusan dificultades en las negociaciones con Conaprole, a la que atribuyen la responsabilidad detrás de los despidos anunciados este martes. Desde el sindicato calificaron la decisión de la compañía como un “desplante que patea el tablero” de la negociación colectiva entre las partes que ya finalizó tras iniciar en mayo.
En diálogo con la diaria, el dirigente de la FTIL Robert Labruna explicó que el conflicto comenzó luego de que los trabajadores se enteraran “entre pasillos” que Conaprole pretendía cesar su vínculo con algunas empresas que se encargan de tareas de reposición de góndola en grandes superficies de Montevideo.
Labruna denunció que, a pesar de ello, los representantes de la empresa no fueron capaces de proporcionar información al respecto sino hasta hace unas semanas, cuando expresaron que se buscaría “tener cuidado con los puestos de trabajo”, pero que no resultaba posible garantizar las condiciones laborales con las que dichos trabajadores contaban al momento.
Explicó que, con ese propósito, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) extendió una propuesta que permitiera acercar a las partes, y que si bien no era de absoluta conformidad para la FTIL, se decidió acompañar ya que “era llevable y se podía llegar a un acuerdo”. Conaprole, por su parte, “se negó totalmente”, afirmó.
El dirigente sindical sostuvo que la situación es “compleja”, ya que involucra a trabajadores con hasta 20 años de tareas que “quedarían prácticamente sin trabajo”. Explicó que aunque desde la empresa argumentaron que no se proponen desvinculaciones, se planteó una rebaja salarial de entre 30% y 40% del valor que las remuneraciones tienen en la actualidad, lo que a su entender constituye “despidos indirectos”. También se adelantó a cualquier explicación presupuestal, algo que cuestionó, ya que Conaprole constituye “la cooperativa más grande del país” y “exporta la gran mayoría de su mercadería”, con balances que arrojan ganancias de hasta 78 millones de dólares.
Con todo, y tras considerar que la empresa “está dejando de lado” las “condiciones de negociación, de respeto, de ética y de moral que enmarcan la negociación colectiva”, dijo que si bien la FTIL mantiene “el teléfono abierto” ante cualquier convocatoria por parte del MTSS, lo considera difícil cuando “una de las partes ya le dijo que no a todo”. “Evidentemente no queríamos entrar en un conflicto ni mucho menos en esta época”, sostuvo, de cara a la llegada de la zafra de la industria.
Consultado sobre cómo procederá la FTIL, Labruna recordó que esta permanece en sesión permanente, y acotó que el sindicato maneja algunas acciones de carácter sorpresivo, con “una batería de medidas para la semana que viene y para la siguiente que irán incrementando” e incluyen el trabajo a reglamento, los cortes en la cadena de suministro e incluso algún paro nacional de 24 horas. Es así que instó a restablecer las condiciones en las que se encontraban los trabajadores afectados por la decisión que denuncian, bajo el argumento de que los reponedores de góndola son “un factor y un lugar importantísimo en el último eslabón de la cadena”.
Según la empresa, los diálogos iniciaron en marzo
Dos fuentes de Conaprole remarcaron a la diaria que los trabajadores afectados no pertenecen a la empresa. Indicaron que la licitación que llevó al cese de los contratos con Marez y Maracaná se realizó en marzo de este año y abarca varios rubros –entre ellos, todas las empresas que realizaban el servicio de reposición–, además de que incluyó un preaviso en todos los casos.
Aseguraron que cada “cierto tiempo” la cooperativa realiza este tipo de llamados y revisa sus costos. Consideran que la empresa tiene derecho a contratar servicios y los debe adjudicar a los proveedores que ofrezcan mejores condiciones. Una de las fuentes indicó que la calidad del abastecimiento se supervisa y, además de que las empresas “tenían un historial de ser las más caras” en la reposición de productos, existía disconformidad con sus servicios.
En otra línea, indicaron que se barajó la posibilidad de que las empresas ganadoras contrataran a algunos de los trabajadores afectados, pero entienden que no compete a la cooperativa porque está contratando un servicio, debe velar por su competitividad y, en todo caso, es un arreglo entre privados. Respecto a la posibilidad de que Conaprole absorba a los trabajadores, señalaron que no tiene por qué hacerlo ya que no se trata de su personal.
Sobre las negociaciones con el MTSS, sostienen que la cartera consultó a Conaprole si iba a participar de alguna manera en el proceso y la respuesta fue que el Estado recientemente realizó un llamado a precios para adquirir leche que se adjudicó a otra empresa porque era el oferente que manejaba los precios más baratos, por lo que se trata de la misma lógica.
Los puntos quedaron reflejados en un comunicado de tres puntos que Conaprole emitió este jueves, en el que aclararon que la empresa “licita proveedores de bienes y servicios permanentemente”.
En ese marco, reconstruyó el proceso: indicó que desde marzo conversan con sus proveedores contratados para la reposición en puntos de venta de Montevideo “dado que los contratos estaban próximos a vencer” y el 21 de mayo denunció dos de ellos tras varias reuniones “por temas de baja competitividad”, además de establecer un “plazo de 4 meses para una transición ordenada” que derivó en la realización de “una serie de pedidos de precios” que finalizan en agosto de este año.
“Conaprole no está realizando despidos. Los cambios en proveedores de servicios son decisiones comerciales legítimas y legales que toda organización debe poder tomar en función de su viabilidad operacional y competitiva. La cooperativa ha cumplido y sigue cumpliendo de forma responsable con toda la normativa vigente en materia de relaciones laborales y comerciales”, afirmó el texto.
La AOEC también se pronunció
Al comunicado de la FTIL se sumó el miércoles una resolución del Consejo Directivo de la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole (AOEC) en la que manifestaron su “completa solidaridad” con los trabajadores afectados y reiteraron el “compromiso de transitar todos los ámbitos de negociación y caminos de diálogo necesarios” para “revertir” la decisión y mantener intactos sus puestos de trabajo y condiciones laborales.
Definieron, asimismo, participar en la próxima sesión del plenario de la FTIL a los efectos de “evaluar la situación y definir los caminos a seguir”. Se prevé que dicho encuentro tenga lugar el lunes de la semana próxima. Igualmente, instaron a las empresas subcontratadas a “asumir la responsabilidad de respetar los laudos salariales”. Desde la AOEC explicitaron su rechazo a la “precarización laboral” de los trabajadores que se desempeñan en el sector, ya que, de forma similar a lo expuesto por Labruna, constituyen un elemento “fundamental en el cuidado y la presencia” de los productos en el mercado interno.
En ese sentido, el secretario general de la AOEC, Enrique González, dijo a la diaria que la intención del sindicato pasa por fomentar espacios que permitan “generar los intercambios, tanto con Conaprole como con el MTSS, para tratar de lograr un ámbito que pueda de alguna manera revertir esta situación, encaminar la negociación y eventualmente poder tener un resultado de acuerdo a los objetivos que tenemos planteados”.
De cara a la próxima sesión del plenario de la FTIL, sostuvo que apostarán por “buscar los caminos de encuentro”, pero si no se logra entienden que sería necesario dar una discusión “más profunda, de toda la FTIL, para ver cuál es el plan de acción”. Aunque lo anterior “no quiere decir” que no compartan lo expresado por la FTIL, advirtió que “no es lo que está resuelto” ni lo que propondrán la próxima semana, sino que impulsarán la búsqueda de “ámbitos alternativos” –como reuniones bipartitas con Conaprole o las empresas ganadoras a través de gestiones que ya están en marcha– y “explorar estos caminos sin poner arriba de la mesa todavía ninguna medida”.
