La primera Expoactiva fue una celebración. Fue en 1992, por el centenario de la Asociación Rural de Soriano (ARS), fundada el 21 de abril de 1892 como Asociación Rural e Industrial del Departamento de Soriano. Según recuerda Alejandro González, uno de los miembros históricos de la comisión que organiza el evento, además de festejar los 100 años, “la idea era probar” qué nivel de respuesta podía llegar a tener una muestra dinámica como la que, en 1990, los directivos Julio Touron Sifredi y Hugo Lauber habían visto en Iowa, Estados Unidos –la Farm Progress Show–. La prueba resultó un éxito. A aquella demostración de actividades prácticas de labores agrícolas asistieron más de 5.000 personas, observando in situ, en funcionamiento, las novedades que presentaban fabricantes como Case IH, John Deere, Massey Ferguson y New Holland. En total, participaron 19 empresas en la primera Expoactiva –también conocida entonces como Expo Dinámica–. “Creíamos que iba a quedar ahí, pero a las empresas les gustó mucho cómo se había desarrollado, así que se empezó a pensar en la segunda, y después en la tercera...”, cuenta González.

Superada la prueba, con muestras claras en los años iniciales de que el evento tenía potencial como para poder quedar instalado en la agenda nacional de exposiciones, la gremial de productores decidió arrendar un campo por un lustro. Años más tarde, en 1998, pasó que la séptima Expoactiva nacional fue, a la vez, internacional, en el Parque Anchorena, en Colonia, y pudo recibir delegaciones de diferentes países de la región, pese a tener que sobreponerse, en su primer día, a vientos de más de 100 km p/h; voló de todo por los aires, pero se pudo hacer. La exposición terminó el siglo XX teniendo aprobado, y en aplicación, el régimen de zona franca temporal, que permite probar tecnologías que todavía no han sido importadas. El siglo XXI lo inició, como el agro todo, con el recrudecimiento de la crisis regional y el sismo de la aftosa. Hubo que parar, pero en 2004 ya había vuelto.

Desde las primeras ediciones, que se hicieron sobre unas 400 hectáreas del establecimiento Santa Amelia de Gonzalo Chiarino Milans, a la actualidad, con la Expoactiva ya en campo propio de la ARS desde 2023, el recorrido ha sido dinámico. En gran medida, de una dinámica de crecimiento, pero necesitando de cada vez menos área –el predio actual es de 140 hectáreas, de las cuales 11 son destinadas a la exposición estática–. De hecho, el actual presidente de la ARS, el ingeniero agrimensor Jorge Andrés Rodríguez, afirma que la de 2026 será “la muestra más grande y la más completa”. “Antes se necesitaban muchas más hectáreas. Las actividades estaban todas encadenadas como en una película, de la mañana a la noche. Hoy las actividades de la Activa, por ejemplo, se hacen en simultáneo. Hay suficiente comunicación con el visitante para saber con antelación en qué momento va a estar funcionando cada cosa. En las primeras exposiciones el punto de información era la entrada, con un mapa gigantesco que te indicaba en dónde estaba cada empresa. Hoy, desde una aplicación en el teléfono, podés saber qué está pasando en cada lugar de la exposición”.

Rodríguez recuerda los comienzos por haber estado trabajando, como socio, en aquellas primeras ediciones. “Las empresas eran casi todas de una marca. Hoy son más de 300 expositores y hay más de 800 marcas presentes. La gente venía a ver una cosa que nunca había visto y, además, funcionando. Hoy es muy difícil que alguien llegue a la Expoactiva y haya algo que no haya visto, porque, si hace 15 días salió una máquina en Estados Unidos, a través de las redes ya la vio. En todo caso le faltará verla trabajando acá”.

24a edición de la Expoactiva en el predio de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Federico Gutierrez (archivo, marzo de 2019)

24a edición de la Expoactiva en el predio de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Federico Gutierrez (archivo, marzo de 2019)

Tanto González como Rodríguez remarcan la excepcionalidad de Expoactiva como muestra dinámica organizada por una gremial de productores, y no por una empresa que lo hace con fines de lucro. “Esto que hacemos no existe en el mundo –explica González–. Somos una asociación de productores y lo que queremos es que el productor venga y pueda ver lo que necesita para su empresa”. “En el correr del tiempo, hemos pasado diferentes situaciones. Hay momentos en que ha andado bien, pero hubo momentos en que hemos tenido que pedir créditos, e incluso también en que los que estamos en la asociación tuvimos que poner algo para solventarla. Hoy por hoy no se necesita eso, pero pasó. Hoy se piensa de otra manera y se organiza de otra manera. Los integrantes de la asociación hemos andado por el mundo, hemos ido a muchísimas exposiciones como esta para poder mejorar y poder hacer cosas que ni nos imaginábamos que las podíamos hacer, pero las aprendimos a hacer y las hacemos. Pero, para poder hacerlas, tuvimos que andar mucho, viajar, ver.... Nuestro rédito es que somos productores y vemos lo que necesitamos para nuestras empresas. Se ve qué es lo que nos sirve y lo que no nos sirve. Una cosa es en una vitrina y otra acá en el campo. Ese es el rédito más grande”.

Podría decirse que es el insumo para la toma de decisiones

Sí, eso. ¡Y compartiéndolo con todo el país!

En un contexto adverso Jorge Andrés Rodríguez subraya que “la expo está espectacular”, que ha habido un esfuerzo muy grande por parte “de la organización, así como de las empresas y de la colaboración de la Intendencia de Soriano y de todos lo que se mueven para un evento como este”, pero que el contexto de la edición 2026, que lleva como lema “Cultivando oportunidades, conectando con el mundo”, es de “dificultades”. “El ánimo está afectado porque la producción agrícola está muy golpeada por la sequía”, explica. La zona agrícola por excelencia tuvo, durante el último verano, un desvío negativo de lluvias de 200 mm con respecto a lo que se considera un acumulado normal para esa estación del año. Maíces picados tempranamente para ser derivados a la alimentación de animales, así como sojas que van por el mismo camino o que ni siquiera serán cosechadas son parte de un escenario adverso que incluye bajos valores y altos costos, que también afectaron los márgenes en 2025, incluso habiendo cerrado, en julio de ese año, una zafra con niveles récords de producción.

El índice de inversión en maquinaria agrícola (Idima), que elabora el Estudio Carle & Andrioli con base en los valores importados de tractores, cosechadoras y sembradoras, mostró una caída significativa en 2023, y le siguieron dos más, leves, en 2024 y 2025. Se atraviesa, claramente, un momento de retracción en cuanto a la inversión en maquinaria agrícola. Pero igual así, hay empresas que acuden a Expoactiva con altas expectativas, con propuestas que hacen foco en la mayor eficiencia de lo que el productor ya tiene, y apuntando a las herramientas de financiación como un diferencial en un momento como este.

24a edición de la Expoactiva en el predio de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Federico Gutierrez (archivo, marzo de 2019)

24a edición de la Expoactiva en el predio de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Federico Gutierrez (archivo, marzo de 2019)

Es que, en un escenario de mucha incertidumbre, la exposición ayuda al productor a resolver esa incertidumbre. Expoactiva es respuesta para estos momentos, porque acá es donde están los servicios que necesitamos, el financiamiento de toda la banca; del Banco República y de la privada. Muchas veces los negocios no pasan por decir ‘compro una maquinaria más grande y más nueva’, sino en encontrar la forma de hacer más eficiente el uso de esa maquinaria o en encontrar tecnologías que permitan orientarte hacia donde vas a tener la actividad en los próximos años o de capitalizar la bonanza de la ganadería. Si en 2023 se te descalabró la casa, el tema es ver cómo seguís trabajando con lo que tenés. Ese es un dato de la realidad. Se invierte menos o se invierte en cosas más chicas, o en adaptarse. Cuando estuvo el primer dron (para aplicaciones) en la exposición, pensábamos que iba a ser un juguete para algunos, pero, en los hechos, hoy es una cosa mucho más precisa sin tener que andar moviendo tractor o mosquito. Y también están las conferencias, con mucha información sobre el momento. La tecnología siempre es la herramienta; no siempre es la misma tecnología. Y Expoactiva es un punto de encuentro entre las personas. Más allá de los negocios que se hacen durante la expo, están los contactos que quedan, lo que puede ocurrir después”.

Durante la presentación de Expoactiva en el BROU, usted hacía referencia a la importancia de pensar en resultados positivos, pero siendo sostenibles en el tiempo y amigables con el medio ambiente. Es un desafío para el rubro...

Es que hay una visión de la productividad que, por lobby u otros factores, no es favorable al medio ambiente. En la definición del Plan Estratégico del INIA se hace foco en eso, en tratar de mejorar los parámetros de sostenibilidad. Al productor lo que le sirve es más margen en el tiempo, pero no en el tiempo corto. Eso es ser sostenible: estar en una actividad rentable que le permita desarrollarse en el tiempo con los recursos que tiene. Creo que hay que innovar, por ejemplo, en los sistemas de contratos de arrendamientos, porque muchas veces son contrarios a que el productor haga algo sostenible.

En algunas oportunidades ha destacado la relevancia de instituciones estatales como el INIA.

Sí. El INIA, facultades (de la Udelar), así como UTEC y UTU, que están pensando en los problemas que tenemos en el sector, muy atentas a la demanda.

En el caso del INIA, se da una interacción público privada que, más allá de los programas de agro, no siempre logra ser visibilizada por los medios...

Sí. Desde afuera lo ven todos. El respeto que tienen el INIA, el INAC, el Inase, a nivel no solo regional sino mundial cuando vienen investigadores o van investigadores de acá a diferentes países; las propias facultades o el Instituto Pasteur, por ejemplo. Eso es parte de lo que después se ve acá en la expo. Nosotros armamos la exposición y tenemos que tener cultivares, ¿y de dónde salen? ¿Dónde se evalúan? Hay un trabajo que sí, queda oculto. Aquí en la Rural de Soriano tenemos un convenio con el INIA y la Asociación Uruguaya pro Siembra Directa desde hace muchos años, y hacemos muchos trabajos juntos. Ahora, con el predio propio, hemos podido hacer más cosas a mediano y largo plazo. Ese trabajo conjunto es fundamental. El productor chico y mediano no puede probar las cosas. Nadie puede andar probando en su casa qué tal anda la cocina y, si no anda bien, ir y comprar otra. El productor grande quizás pueda tener la posibilidad de probar, pero el chico no. Los que tienen que ir punteros en todas las cosas son los institutos en los que está la asociación entre públicos y privados, como el INAC y el INIA, donde tiene que estar la punta de lo que se necesita en el mundo. Es un trabajo silencioso, pero hay que ver lo que son las estaciones con sus cultivares en los distintos lugares. Ahí hay una tecnología blanda y, sobre todo, adaptada a nuestro país. No solo adaptada a nuestra forma de hacer las cosas, sino también a las condiciones nuestras, porque cualquier campo de 100 hectáreas acá en Soriano tiene dos o tres tipos de suelo. Eso no es así en todos los países. En el área agrícola núcleo de Argentina nomás, el tipo de suelo es uno solo en miles de hectáreas.

Jorge Andrés Rodríguez, presidente de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Gianni Schiaffarino

Jorge Andrés Rodríguez, presidente de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Gianni Schiaffarino

El haber comprado el predio, entonces, ha abierto otras posibilidades.

Sí. Permitió adaptarlo para que sea sede permanente de la exposición, con la infraestructura necesaria. Además, algunas empresas ya han instalado estructuras fijas en las que organizan actividades durante el año. Se va pareciendo más a una ciudad que a una toldería.

En la constante ampliación de la agenda del agro, comienza a hacerse foco en un tema antes no presente, o por lo menos no con tanta claridad, que es el de la persona en sí, en cómo se siente. Pienso, por ejemplo, en la edición de ADP Zone en la que estuvo Estanislao Bachrach (biólogo molecular que, como divulgador, suele enfocarse en la neurociencia), así como en actividades puntuales de algunas gremiales de diferentes rubros; pero muy especialmente pienso en la gira previa al último congreso de la Federación Rural, donde se fueron recibiendo los planteamientos de las diferentes federadas que coincidían en la necesidad de hablar sobre salud mental, lo que llevó a incluirlo como un tema relevante del congreso.

Es un tema muy importante; es una realidad. Creo que ahí tenemos mucho para trabajar las gremiales. Empieza a tomar valor la persona. En toda la ruralidad han cambiado muchas cosas. Una que por suerte ha cambiado es la movilidad. Antes alguien iba a trabajar a un campo y estaba 15 días o un mes sin salir. Antes nos parecía normal. Yo estoy convencido de que ahí le estás poniendo una barrera muy grande para su desarrollo. Por otra parte, yo he llegado a discutir con algunos acerca de si al asesoramiento psicológico y motivacional no lo tendríamos que considerar también una tecnología. Yo puedo tener un montón de cosas para hacer, pero, si estoy decaído, deprimido, no lo puedo hacer.

Desde el año pasado hay un especial énfasis en mejorar la participación de centros educativos en la Expoactiva. ¿Por qué?

Asistieron unas 5.000 personas vinculadas a centros educativos, entre escuelas, secundaria, UTU... Los gurises quedan asombrados cuando ven lo que se muestra en la exposición. Para la mayoría, la expectativa del trabajo muchas veces está lejos del campo, porque tienen una imagen del campo totalmente distinta a la que es. Se piensa que hay que andar sufriendo, embarrado. Capaz que alguna vez tenés que embarrarte y cansarte, como en todo trabajo, pero podés trabajar cómodamente en una máquina con aire acondicionado. Queremos que nos vean como oportunidad.

24a edición de la Expoactiva en el predio de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Federico Gutierrez (archivo, marzo de 2019)

24a edición de la Expoactiva en el predio de la Asociación Rural de Soriano. Foto: Federico Gutierrez (archivo, marzo de 2019)

No obstante, Soriano y otros nueve departamentos tienen a la actividad agropecuaria como la de mayor número de trabajadores cotizantes en BPS, por encima del comercio mayorista y minorista y de la administración pública. Y en otros cuatro es la segunda actividad en cantidad de puestos cotizantes.

Movemos mucha gente, pero cada vez somos menos productores. Hemos tenido charlas con el MGAP sobre la importancia de la red de contención a los productores más pequeños. Es necesario que las herramientas aparezcan en tiempo y forma. Si no, los grandes son cada vez más grandes y los chicos cada vez son menos. A eso, por el entramado del sector, lo tenemos que cuidar.

Herramientas como financiación...

El productor agrícola es muy particular, porque ya está pensando en cómo resolver la próxima siembra. El margen del próximo cultivo puede ser positivo, pero estará a fin de año, y los gastos familiares no pueden esperar a fin de año. Y hay que pagar proveedores. Uno de los principales proveedores que tiene la agricultura en nuestro país son los propietarios de tierras, porque el 70% de la agricultura se hace sobre campos arrendados. Y sí, una herramienta es el SIGA [Sistema Nacional de Garantías para Empresas] agropecuario. Con golpes como los de este momento, pasa que los grandes son más grandes y los chicos se caen del carro.