El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) es una entidad pública de derecho privado que tiene por cometido generar, adaptar y transferir tecnologías y conocimientos que respondan a las necesidades y a la realidad del sector agropecuario del Uruguay. Cuenta con cinco estaciones experimentales, a saber, Tacuarembó y Treinta y Tres, ubicadas en los departamentos homónimos; La Estanzuela, en Colonia; Salto Grande, en Salto; y Las Brujas, en Canelones.

Aunque cada una de ellas se enfoque en llevar adelante líneas de investigación vinculadas a los sistemas productivos de mayor importancia en sus respectivas áreas de influencia, el trabajo de coordinación con las otras es permanente.

Plan Estratégico Institucional 2025-2030

Alejandro Pizzolón, quien asumió en setiembre de 2022 la función de director regional en la Estación Experimental Las Brujas - Wilson Ferreira Aldunate, explicó que “el INIA generó el nuevo Plan Estratégico Institucional (PEI) para este quinquenio, en el que se definen las líneas de trabajo, o sea, los grandes objetivos”, destacando que en su elaboración “por primera vez se involucró a más de 600 personas, fue un trabajo de muchos talleres, se recogieron muchas opiniones”.

La versión abreviada del PEI 2025-2030 se presentó en diciembre del año pasado, y tiene “tres focos estratégicos: la producción sostenible de alimentos y fibras; el desarrollo integral del país; y la orientación institucional al impacto, con mayor equidad y eficiencia”.

De acuerdo a lo publicado por el INIA, dentro del primer foco se priorizará la intensificación sostenible de los sistemas ganaderos; la optimización de la productividad y la resiliencia en sistemas agrícolas; la gestión sostenible del recurso forestal, del agua y del riego, y el mejoramiento genético animal y vegetal, entre otras. También se trabajará en innovación en bioeconomía, en fortalecer la ciencia de datos y el uso de inteligencia artificial.

Para aportar al desarrollo integral del país, el INIA buscará catalizar la innovación, potenciando a las estaciones experimentales como plataformas de innovación en bioeconomía y agroalimentos, y contribuir con los planes nacionales de agricultura familiar y agroecología. En tanto, en el marco del tercer foco estratégico, los esfuerzos estarán en medir el impacto de la investigación y la adopción de las tecnologías, desarrollar talentos, gestionar de forma eficiente procesos e infraestructura, y promover la diversificación de fuentes de financiamiento.

Plantines en la Estación Experimental Las Brujas, INIA. Foto: Federico Gutiérrez (archivo, octubre de 2019)

Plantines en la Estación Experimental Las Brujas, INIA. Foto: Federico Gutiérrez (archivo, octubre de 2019)

Las Brujas en territorio

A modo de breve adelanto, y en lo que refiere al trabajo específico del INIA Las Brujas, Pizzolón mencionó que “por ejemplo, en el sector granjero se trabajará muy fuerte en el mejoramiento genético, es decir, tratar de generar nuevas variedades de cultivos más adaptadas a la producción nacional, y que también permitan una producción más agroecológica”.

Según explicó, en un área de casi 500 hectáreas, y enclavada en una posición geográfica central de la superficie dedicada a la producción intensiva en el sur del país, la Estación Experimental INIA Las Brujas - Wilson Ferreira Alduante, “mantiene su tradición de liderar la investigación referida a fruticultura caduca, a la horticultura de campo y bajo invernáculo en el sur”. Pero considerando la diversidad de sistemas productivos en su área de influencia, que abarca a los departamentos de Canelones, San José, Maldonado, Lavalleja, Florida y Montevideo rural, “somos una estación bastante más abarcativa que el resto en cuanto a los temas o áreas que desarrollamos”.

Para reforzar el concepto, recordó que “en Canelones están presentes todos los sistemas productivos del país con la excepción del arrocero. Este es además el único departamento en el que creció el número de ovinos y de productores ovinos”. Asimismo, en Montevideo y Canelones se concentra la producción de fruta de hoja caduca –manzana, pera, durazno, ciruela, higo, membrillo– y de varios cultivos hortícolas, fundamentalmente, de hortalizas de hoja.

El director regional agregó que en Las Brujas “funcionan muchos servicios que son centrales para todo el INIA; por ejemplo, está Biotecnología Vegetal, que apoya a todos los programas de mejoramiento genético de todos los rubros –forestales, arroz, trigo, etcétera–. También acá funciona el área de Tecnologías de la Información, la Unidad de Agroclima y Sistemas de Información - GRAS, que pasa a ser un poco la estrella en todos los medios, porque todo el mundo la consulta para saber cuándo va a llover, cuánta agua en el suelo… Hay un área de Genética Animal y un área Forestal. Acá también está el coordinador del área de Recursos Naturales y Ambiente. Hay un área importante de Bioalimentos, no solo frutas, sino también granos y otros productos”.

Pizzolón destacó que “se están ejecutando muchos proyectos de transiciones agroecológicas, o sea, ir llevando a que la producción utilice cada vez menos agroquímicos. En el mismo sentido, dentro del área de Biotecnología Vegetal, funciona el área de Bioinsumos, en la que se evalúan nuevos productos. Nos gustaría tener más resultados y más rápidos, pero estas son investigaciones no tan cortas. Para poder liberar y poner a disposición de los productores nuevos bioinsumos, tenemos que tener las seguridades correspondientes. En esto, como en el resto de las áreas de investigación, el INIA se maneja con altos parámetros de rigurosidad científica”.

Cómo lo hace

El INIA trabaja e investiga sobre seis sistemas de producción, a saber, agrícola-ganadero; arroz-ganadería; forestal; ganadero extensivo; lechero; y vegetal intensivo.

Asimismo, segmenta sus líneas de acción en ocho áreas transversales, tal como las designa, siendo ellas, agroalimentos; economía aplicada; mejoramiento genético y biotecnología vegetal; pasturas y forrajes; producción familiar; recursos naturales, producción y ambiente; salud animal; y sistema de información y transformación digital (GRAS).

Porteras abiertas

Fuera de la labor netamente vinculada a la producción o a proveer servicios, el INIA en general y la Estación Experimental Las Brujas - Wilson Ferreira Aldunate en particular, tejen estrechos lazos con la comunidad y con otras organizaciones y organismos. “Integramos el Consejo Agropecuario Departamental de Canelones, que agrupa a todas las instituciones del Estado vinculadas con el agro; participamos en las Mesas de Desarrollo Rural de Canelones y de Montevideo. Tenemos convenios con siete asociaciones de productores ovinos. También tenemos un grado de integración muy fuerte con toda la zona. Por ejemplo, con las Sociedades de Fomento Rural que están en la zona; con todas las escuelas. Permanentemente vamos al liceo de Cerrillo a dar charlas.

Hace poquito empezó a funcionar una UTU de Biotecnología que funciona varios días a la semana acá en Las Brujas y otros días en la Escuela de Vitivinicultura, con quien también tenemos mucha relación, y hemos captado muchos gurises de la zona que no tenían posibilidad de estudiar en otro lado. Wilson Neto fue clave para poder concretar esto.

Tenemos un proyecto junto con la Sociedad de Fomento Rural de Puente de Brujas, para generar un CAIF; también ahí nos está apoyando el gremio de funcionarios del INIA, y también tenemos otro socio que es la Escuela de Bomberos, que funciona pegada a la Estación Experimental. Hace unos días me visitó la alcaldesa de Cerrillos para coordinar alguna colaboración que, por supuesto, brindaremos. Somos un actor social más de la zona, queremos eso, e ir profesionalizando y profundizando cada vez más ese vínculo”.

Producción familiar

“El INIA tiene un área transversal de Producción Familiar, y queremos ver cómo potenciarla. La coordinadora es Clara Villalba, que también está acá en Las Brujas”, destacó Pizzolón, agregando que la mayoría absoluta de productores en el área de influencia de la Estación Experimental Las Brujas - Wilson Ferreira Aldunate son productores familiares. Nuestro aporte a este colectivo está dado más que nada en todas las coordinaciones institucionales que llevamos adelante y sobre las que ya te comenté. También, en que las investigaciones estén adaptadas a la escala y al tipo de productor familiar. Lo que buscamos es generar productos integrales, porque cuando hablamos de sistemas familiares, en realidad no nos referimos a una tecnología puntual y concreta, sino a un conjunto de tecnologías y prácticas que hay que darle al productor familiar en forma conjunta, como un paquete tecnológico y no como elementos aislados. Por ese lado va nuestro trabajo con la producción familiar”.

Reseña histórica

Sin documentación oficial que lo respalde, se presume y se acepta como válido a partir de la memoria colectiva que a fines del mes de marzo de 1965 se inauguró la Estación Experimental Granjera de Las Brujas, un centro de investigación sujeto a la jerarquía del entonces Ministerio de Ganadería y Agricultura (MGA). En las poco más de 15 hectáreas que ocupaba al momento de su fundación, ubicadas en las márgenes del arroyo Las Brujas en la zona del Rincón del Colorado, Canelones, se enfocaba en el estudio de los aspectos agronómicos vinculados a la producción hortícola y vitivinícola, tal como se le encomendaba en la Ley de Presupuesto Nacional promulgada en diciembre de 1964.

Cuando el 6 de octubre de 1989, a partir de la aprobación de la Ley 16.065, se crea el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) como una entidad pública de derecho privado con el objetivo de impulsar la investigación, innovación y transferencia de tecnología en el sector agropecuario, el también llamado Centro de Investigación en Fruti-Horti-Vitivinicultura (CIHFV) se integra a la nueva institucionalidad, bajo el nombre de Estación Experimental INIA Las Brujas.

Pocos años más adelante, en 2006, cuando se promulga la Ley 17.971, la Estación Experimental incorpora a su nombre oficial el de Wilson Ferreira Aldunate, a modo de homenaje a quien ocupó la titularidad del MGA desde 1963 a 1967, reconociendo su papel en el desarrollo del sector agropecuario del país e incluso en la creación de este centro de investigación.

Achicando la brecha tecnológica

La velocidad con la que se genera el conocimiento es mayor a la que transita su difusión e incorporación en el ámbito de la producción, fenómeno que se denomina “brecha tecnológica”.

Al respecto, Pizzolón señaló que “ese es un tema de análisis permanente dentro del INIA, y de cómo podemos mejorar”. Más allá de las actividades de difusión que realiza el INIA en diversos ámbitos, tanto en sus estaciones experimentales como en exposiciones, muestras, actividades académicas en las que participa o en charlas en centros educativos, “hay un tema formal”, que impide que el INIA trabaje directamente en la transferencia de tecnología y la extensión. “La ley mandata a que el INIA coordine con otras instituciones para hacer esa tarea. La dispersión del conocimiento que generamos” debemos realizarla en acuerdo con otras entidades que sí están facultadas para realizar trabajo de extensión, dentro de los predios de los productores.

“Por eso, para lograr que la transferencia de tecnología sea mucho más rápida, queremos coordinar más con toda la institucionalidad agropecuaria, y fundamentalmente con las organizaciones de productores, que es la forma más económica, razonable y lógica de llegar a los productores. No puede pasar que generemos una tecnología, una semilla, por ejemplo, y demore años en llegar a los productores. Seguramente haya que tomar distintos caminos, según el rubro y la zona del país. No creo que un modelo único sea lo que funcione”.

Estación Experimental Las Brujas, INIA.
Foto: Mariana Greif (archivo, octubre de 2019)

Estación Experimental Las Brujas, INIA. Foto: Mariana Greif (archivo, octubre de 2019)

Hay muy buenas experiencias de coordinación, señaló Pizzolón. “Por ejemplo, con la Dirección General de la Granja (Digera-MGAP) tenemos un convenio muy lindo, el plan de monitoreo y control de plagas en fruticultura, que arrancó con Zulma Gabard en el 2012, y ahora con Laura González le hemos incorporado la horticultura”.

Planes a futuro

Consultado sobre iniciativas que se impulsarán en el futuro inmediato en la Estación Experimental Las Brujas - Wilson Ferreira Aldunate, Alejandro Pizzolón señaló que –en principio– se seguirán desarrollando las líneas de investigación que en este momento se llevan adelante. Sin embargo, quiso destacar entre ellas “un proyecto que arrancó ahora, relacionado con la producción frutícola bajo carpas de mallas, digamos, que es como una carpa de malla bajo la cual se desarrolla el monte frutal. Esto impide que el agua de lluvia moje directamente las hojas, y a su vez también genera una barrera que impide el pasaje de insectos. Esto lleva recién un año, así que en pocos años vamos a tener resultados mucho más interesantes, pero desde ya prevemos que se pueda reducir drásticamente la cantidad de aplicaciones de agroquímicos”. Asimismo, se espera medir el resultado de esta tecnología en minimizar los daños en la fruta provocados por aves, algunas de ellas consideradas plaga.

Por otra parte, Pizzolón aseveró que “no hay duda de que si empujamos a la producción y no mejoramos la parte comercial de los productores, en vez de ayudarlos, les causamos un problema. Debemos tener una mirada mucho más integral. Por eso estamos por firmar un acuerdo, que sería el primero en la historia, entre el INIA y la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM). Esto se hará a través de un proyecto presentado por la UAM para acceder al Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA) del INIA, para valorizar todas las creaciones genéticas de INIA, y estudiar en detalle mucho más todo lo que es cuarta gama (productos vegetales frescos, lavados, pelados, cortados y envasados, listos para consumir o cocinar) y quinta gama (productos vegetales cocinados, pasteurizados o esterilizados y envasados al vacío o en atmósfera modificada, sin conservantes agregados, listos para consumir o regenerar/calentar).

Queremos que el convenio con la UAM sea una plataforma para generar nuevos proyectos”. Pizzolón concluyó que “estamos dispuestos a seguir trabajando en la línea de valorización de productos. Esto resulta indispensable, porque en el mundo hortofrutícola no hay una cadena comercial estabilizada; lo que hay funciona por la vía de los hechos, no como en la lechería o el arroz, por ejemplo. Entonces, tenemos que ver cómo podemos aportar, con la Digera, con la UAM, o también con otros socios”.

Las autoridades

La Junta Directiva del INIA está integrada por dos representantes del Poder Ejecutivo, cuatro delegados del sector productivo, dos de ellos propuestos por Cooperativas Agrarias Federadas, Comisión Nacional de Fomento Rural, Federación Uruguaya de Centros Regionales de Experimentación Agrícola; y los dos restantes propuestos por la Asociación Rural del Uruguay y Federación Rural.

En un segundo escalón jerárquico, las cinco estaciones experimentales del INIA cuentan con un director regional, al que acompaña su respectivo Consejo Asesor Regional (CAR), cuyos cometidos están definidos en la Ley de creación del instituto, que establece que serán órganos de apoyo, consulta y asesoramiento de las Direcciones Regionales. Como tales, les corresponderá colaborar con el Director Regional para establecer las bases del plan regional, promover acciones de interés zonal o local y coadyuvar en la búsqueda de recursos adicionales.

El CAR en el INIA Las Brujas está integrado por la Asociación de Fruticultores de Producción Integrada; Confederación Granjera del Uruguay; Comisión Nacional de Fomento Rural; Asociación de Productores Agrícolas de Canelones; Asociación Olivícola Uruguaya; Centro Viticultores del Uruguay; Federación Uruguaya de Grupos Crea; Juventud Melilla Cooperativa Agraria Limitada; Viticultores Cooperativistas de Canelones; Facultad de Agronomía de la Universidad de la República; Instituto Nacional de Vitivinicultura; Dirección General de la Granja y Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP; y Dirección Departamental del MGAP de Canelones.

En el cierre de la charla, el director regional en la Estación Experimental Las Brujas quiso dejar constancia de la poca visibilidad que tiene el INIA fuera del ámbito rural. En este sentido, sostuvo que “ese es un aspecto a mejorar”, en el entendido de que “nosotros investigamos para generar fibras y alimentos y biomasa para todo el país; de una forma u otra, el resultado de nuestro trabajo lo aprovecha toda la población, no solamente la gente que trabaja en el medio rural”.