Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) y el sindicato de Pilsen mantuvieron este martes una reunión tripartita, tras el anuncio de la empresa de que analizaba como opciones irse del país o ejecutar una reconversión para transformarse en importadora, medida que podría reducir la plantilla a unos 100 trabajadores y una sola planta.
Luego de esa instancia, FNC emitió un mensaje en el que expresa que, “tras haber anunciado el inicio de un proceso de revisión de sus operaciones en el país hace unas semanas”, comunica “la posibilidad de realizar una inversión para concentrar la producción de cerveza en la planta de Montevideo, aportando así una pieza clave para que la industria cervecera nacional recupere su competitividad y pueda volver a competir frente a productos elaborados en países de la región”.
La empresa agrega que la posible inversión “implica instalar una línea de latas en la planta de Montevideo, donde concentraría su matriz productiva”, y que esto “permitiría elaborar nuevos productos y empaques para ofrecer nuevas propuestas a los consumidores”. La firma sostiene que “sería un paso clave para la continuidad de la industria cervecera nacional y la sustitución de importaciones”.
“La inversión se encuentra sujeta a implementar cambios profundos adicionales que contribuyan a mejorar los costos actuales de producción y hagan viable la producción nacional”, dice el texto, y añade que “por eso FNC se encuentra en conversaciones con distintos actores, tanto del gobierno como del sindicato, para hacer viable esta inversión”, que ascendería a 14 millones de dólares.
Las partes acordaron un nuevo encuentro el miércoles 26 de agosto. En tanto, este martes, el sindicato convocó una asamblea en Minas, que comenzó a las 19.00.
“Seguiremos trabajando con todos los actores involucrados”
Luego de la asamblea, el Sindicato de Pilsen emitió un comunicado en el que afirma que la empresa les comunicó “la decisión de cerrar la planta de Minas como única alternativa para mantener la industria nacional en el país”, y que en el proyecto presentado “la disyuntiva era clara: concentrar la producción en planta Montevideo, con una inversión de 14 millones de dólares pero que además propone reducir 80 puestos de trabajo y reconsiderrar convenios internos, o convertirse en importadora”.
“Ante esta situación se abren otros escenarios que hasta el momento no estaban presentes, y que implican comenzar a discutir el futuro de la fuente laboral de nuestros 80 compañeros afiliados que hoy desempeñan tareas en la plantas de Minas y Montevideo, así como de las conquistasa las que mediante la negociación colectiva se concretaron”, agrega el sindicato.
El comunicado de los trabajadores expresa que seguirán “trabajando con todos los actores involucrados, gobierno, empresas y todos aquellos que permitan encontrar la mejor resolución de este conflicto durante los próximos días”.
