Los anfitriones le regalaron a Mujica un cuadro con la inscripción “PIT-CNT”, pero el coordinador de la central obrera, Fernando Pereira, se encargó de aclarar que no se trataba de un “compromiso de tregua”. “No habrá tregua, porque vamos a trabajar a partir de mañana para un mejor Uruguay, allí donde se nos convoque”.

Unos 400 sindicalistas de la región recibieron al presidente electo al grito de “Pepe, Pepe”, mientras le pedían a la prensa que se corriera de adelante. “A los señores fotógrafos se les pide que nos dejen mirar con los compañeros sindicalistas”, fueron las primeras palabras de Mujica. Se disculpó por la tardanza -llegó casi una hora después, ya que visitó al senador Eleuterio Fernández Huidobro en el CASMU 4, donde se encuentra internado por una afección pulmonar-. “Los amigos tienen la costumbre de enfermarse, y a veces hay que darles un abrazo en un hospital, sobre todo cuando nos han acompañado muchos años. Los hombres progresistas también tenemos sentimientos, no somos una ecuación”, explicó.

El nuevo mandatario atraviesa por estas horas una coyuntura particular (“hasta la derecha nos quiere”, según relató) y para graficarlo dijo que “éstas que hoy son pompas a la noche serán lástima vana”, citando un soneto del poeta español Pedro Calderón de la Barca. Luego lo explicó de modo menos literario: “Porque tú también, pueblo trabajador, dentro de un año me pedirás aumento y me relajarás todo, porque ése es tu deber”.

A los “compañeros latinoamericanos” Mujica les transmitió que en la historia continental hubo muchos “intentos frustrados de juntarnos”, lejos de los intentos fundacionales de los caudillos de las luchas independendistas. “Los libertadores eran, paradójicamente, más modernos que lo que vino después, por allí están los sueños desvencijados de Bolívar, las cartas de San Martín, la visión federal de nuestro Artigas”, enumeró. Toda la balcanización posterior sirvió para construir “países alrededor de los puertos”, que terminaron siendo más trascendentes “que todo lo que había adentro, más importantes que los llaneros, los gauchos y los paisanos, y ni que hablar del pobrerío”, según evaluó. El último intento sin éxito de consolidar la integración regional, según Mujica, es el Mercosur, que tiene en su génesis una “palabra pecaminosa”, que conduce a una visión “medio fenicia” de los procesos políticos. “Nuestras universidades no pueden juntar inteligencias. A un ingeniero uruguayo te lo llevan a España o Estados Unidos y allá puede trabajar, pero acá no”, se lamentó.

A pesar de que fue un “sueño” para figuras históricas de importantes países, jamás se ha visto una “movilización nacional” por la unidad latinoamericana y no ha sido un tema central para los trabajadores y los partidos progresistas, opinó Mujica.

Para consolidar esa unidad será necesario que haya “gente en la calle, entre un vino y un vino”, porque de lo contrario quedará todo reducido a “un negocio”. “Ma’ qué cumbre; esto es el llano, pero el más llano. Hemos creado países, pero la patria es una deuda pendiente”, agregó Mujica, que recordó un pasaje de su vida en el que estuvo “perdido por Europa” y en Austria escuchó hablar a unos mexicanos, y sintió que tenía enfrente a “vecinos de barrio”. “Tenés que estar aislado por ahí para darte cuenta del valor que tiene. La cultura, la tradición de una lengua, ciertas cosas que tenemos en común. Por eso ganó Evo. Salud a la patria indígena que hemos tenido aplastada en este continente. Es parte de la deuda”, manifestó.

Los gobiernos progresistas deben apostar a “pelear sensatamente” pero sin abdicar nunca de la necesidad de “seguir soñando” por un mundo en el que “lo mío y lo tuyo no nos divorcie”. Habló, además, de los pueblos sometidos a la “frivolización y barbarie”, y admitió que ha costado mucho darse cuenta de que la verdadera liberalización “pasa por la cabeza”.

“Luchadores de la clase obrera, tienen un desafío a la vuelta de la esquina, ser fieles al destino de los trabajadores y también a sus valores. No es sólo gritar aislado y escribir papeles radicales, sino que es una forma de vivir, la solidaridad, las relaciones humanas. No estamos en este mundo para engordar”, subrayó. Mujica eligió para su despedida otro mensaje muy claro para los sindicalistas: “Luchen con todo el calor por las causas nobles. Pero no odien. Practiquen la pasión, renieguen, charlen, puteen, pero no cultiven el odio. Cultiven el amor, el abrazo y el mañana. No vivan mirando para atrás, vivan hacia delante”.

Más integrador

Rechazo a las bases militares extranjeras en el continente, críticas a las elecciones en Honduras, saludos a las victorias de Evo Morales y Mujica como construcciones “alternativas al neoliberalismo” y compromiso militante para “darles continuidad” a los cambios iniciados por Lula da Silva en Brasil y Michelle Bachelet en Chile. Ésas fueron algunas de las conclusiones a las que arribaron en su declaración final las trece centrales que integran la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, un ámbito que representa a unos 25 millones de afiliados.

En la Cumbre Sindical también se habló de reforzar la acción del Estado en la gestión económica, la lentitud del Mercosur para poner en marcha los acuerdos, la importancia de los Fondos de Convergencia Estructurales (Focem) para la consolidación de un bloque “equilibrado y democrático”, y la lucha de los electricistas en México contra la privatización de la estatal Luz y Fuerza. El secretario general de la Coordinadora, Adolfo Aguirre, criticó el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur; fue enfático: “No permitiremos que sólo se tenga en cuenta a los empresarios y no aceptamos ningún tratado de libre comercio”. Eso incluye, según dijo, a Europa, China y todos los países que promuevan que la región se convierta en productora de alimentos, en lugar de desarrollar sus industrias manufactureras. Varios dirigentes, entre ellos Juan Castillo, se refirieron a la criminalización del sindicalismo en Colombia y fueron duros con el presidente de ese país, Álvaro Uribe.

Durante el gobierno del FA las tendencias radicales han cuestionado posturas de la dirección del PIT-CNT por considerarlas pro gubernamentales o demasiado cercanas a los lineamientos del Poder Ejecutivo. Uno de los calificativos utilizados en reiteradas oportunidades refiere al proceso de “cegetizazión” del movimiento sindical uruguayo, en referencia a la Confederación General del Trabajo (CGT) de Argentina, una central obrera con mayoría peronista y notoriamente afín a todos los gobiernos con esa orientación. Pero la CGT no es precisamente la principal referencia internacional para el PIT-CNT. En la Coordinadora, por ejemplo, la línea política de la central uruguaya siempre ha estado más ligada a la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil y a la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), una corriente surgida en 1992 como consecuencia de una ruptura con la CGT y para enfrentar “la entrega y la traición del sindicalismo empresario argentino”, según puede leerse en su sitio oficial.