Los problemas no comenzaron el 15 de setiembre de 2008, sino que la quiebra del Lehman fue consecuencia de la crisis del mercado de créditos hipotecarios de mala calidad y alto riesgo (subprime), que tuvo sus primeros indicios a fines de 2006. En su libro El colapso de Wall Street, Diego Iturburu cita una pregunta del experto financiero Randall Dodd: “¿Cómo es que un aumento modesto en la morosidad de las hipotecas de alto riesgo -equivalente a 34.000 millones de dólares- trastornó el sistema financiero estadounidense -que mueve 57 billones de dólares- y luego los mercados internacionales?”. Iturburu describió la crisis como un "iceberg". "De la misma manera, la crisis del mercado hipotecario de alto riesgo exponía un pequeño problema que se estaba manifestando en la economía americana y dejaba oculta una enorme problemática tanto en el sistema financiero como en la economía, de dimensión y complejidad desconocidas".

Entre las causas el experto menciona algunas derivadas del "contexto económico benigno" de EEUU, como el aumento de los precios de los activos -que generó la burbuja inmobiliaria (ver recuadro)-, el aumento del ahorro externo y las bajas tasas de interés, que provocaron una abundancia de liquidez. Otros factores derivaron del propio sistema financiero: "inadecuada valoración al riesgo", "notable expansión del crédito" y "falta de regulación y supervisión adecuada". También hubo "causas nuevas", como "nuevos productos estructurados de crédito" con una ingeniería financiera que implicó la "dispersión" del riesgo, alto nivel de pasivos, gran complejidad de instrumentos, inadecuados modelos de negocios y un sistema de incentivos inadecuado.

Para armar y desarmar

Iturburu marca cinco etapas. "Estallido de la crisis", la primera, se ubica a fines de 2006 y comienzos de 2007 con los primeros problemas de incobrabilidad de créditos subprime. La segunda, "Contagio de la crisis", tiene lugar entre julio de 2007 y marzo de 2008 con una extensión de la crisis al mercado de crédito. En este lapso quiebran dos hedge funds (instrumentos de inversión basados en inversiones especulativas para lograr el máximo beneficio) de Bear Stearns, el 18 de julio de 2007. En marzo de 2008, JP Morgan compra Bearn Stearns, y junto a la intervención de la Reserva Federal (Fed) se inició el tercer período, de "Distensión", en el que "el riesgo de caída de los grandes bancos parecía disiparse y el riesgo sistémico se había reducido notablemente". Pero desde junio se genera el "Recrudecimiento", cuarta fase, cuando se agudizan los problemas de Freddie Mac y Fannie Mae, que el 7 de setiembre son estatizadas. Una semana después se anuncia la quiebra del Lehman y comienza la última fase: "El colapso". Lehman Brothers era uno de los principales bancos de inversión de EEUU, con 158 años de historia, y su quiebra fue la mayor de la historia de esa nación, con activos por 639.000 millones de dólares. "Todo lo que parecía impensado ya podía ser posible. El pánico y la irracionalidad inundaron los mercados y guiaron las acciones. Los niveles de riesgo, volatilidades, diferenciales de rendimiento y niveles de iliquidez se dispararon y alcanzaron niveles históricos. El peor escenario se había hecho realidad". Veinticuatro horas después, la Fed salió al rescate de la aseguradora AIG, evaluada como "too big to fail" (demasiado grande para caer) ya que "su gran exposición a las CDS [ver la diaria del 08/09/11] dejaría al sistema financiero sin gran parte de sus coberturas financieras".

Ruleta rusa

La caída pronto cruzó el Atlántico golpeando a Europa y en semanas daba la vuelta al mundo afectando también a los países emergentes. Gobiernos y bancos centrales aprobaron gigantescos planes de rescate y estímulo. La crisis financiera no demoró en trasladarse a la economía real con caídas del empleo y el consumo y provocando recesión en varias economías. Esto llevó a expandir la política monetaria bajando las tasas de interés.

Tras la tormenta, en la segunda mitad de 2009 la economía mundial comenzó a recuperarse y en 2010 consolidó esa tendencia en casi todo el globo. Incluso algunos emergentes registraron riesgos de "sobrecalentamiento". Sin embargo, Europa no se mostraba sólida y los problemas presupuestarios de algunos países -por elevadas deudas y déficits-, originados antes de la crisis pero exacerbados por ésta, plantearon y aún plantean una coyuntura de difícil solución. La Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional debieron salir al rescate, primero de Grecia, y luego de Irlanda y Portugal. En junio de este año se aprobó un segundo rescate para Grecia aún no confirmado por los aportantes).

Embarrado

El economista Ramón Pampín, de PricewaterhouseCoopers, dijo a la diaria que la coyuntura actual "es parte de la crisis de 2008". "Aquellas lluvias trajeron estos lodos".

Para el experto, "la de EEUU en 2008 fue una crisis financiera sistémica unida a una crisis económica", y "la severidad de este tipo de crisis es muy alta. Enfrentarla dejó a las autoridades con pocos instrumentos de política". Europa -explicó- se contagió por el canal financiero, que también provocó problemas de crecimiento real. Ahora "las autoridades europeas están intentando de todas maneras que no se convierta en una crisis financiera sistémica". Hay un impacto sobre "los instrumentos financieros soberanos -emitidos por los países- y, por tanto, está ligado a la solvencia de algunos países". "Esto se agrava porque las soluciones no pueden venir de esos países sino de la institucionalidad europea". La severidad de la crisis de 2008 se debió a "un período de bajas tasas de interés, mucha liquidez, y una burbuja de precio de activos", que "se unió un crecimiento importante del crédito". "Todos estos argumentos por sí solos aumentan las chances de una crisis, pero la magnitud de la de 2008 se vio exacerbada por un proceso de innovación financiera que fracasó en la asignación o evaluación de riesgos de los instrumentos financieros que se estaban generando. Cuando falló el pago en una punta de la cadena, arrastró a buena parte del sistema", graficó.

Analizó que "en Europa la política monetaria es común [...] pero la fiscal no. Esto derivó en que varios países de la periferia adoptaran una política fiscal expansiva y generó altos déficits fiscales y de deuda. Se generó un problema de solvencia". Agregó que, a diferencia del contexto anterior, "ya se gastaron muchas balas para enfrentar a la crisis".

En una burbuja

Para entender la crisis hipotecaria es importante comprender la burbuja de precios que se había generado en el sector hipotecario en EEUU pero también en otros países, como España, Inglaterra, Australia y Holanda. "El boom inmobiliario mundial fue la mayor burbuja financiera de la historia", escribió Iturburu. Relató que muchos realmente pensaron que se estaba en una "nueva era" de las propiedades y que los precios iban a crecer hasta el infinito. Iturburu cita a Nouriel Roubini, conocido como Dr. Doom [doctor catástrofe] por haber previsto con mayor precisión y anticipación la crisis hipotecaria, quien aseguró: "Cuando estás en medio de una burbuja, la gente siempre encuentra formas de justificar los precios de los activos". Si bien es cierto que había un importante incremento de la demanda de viviendas, ésta fue alimentada por bajas tasas, expectativas infundadas de que su precio seguiría subiendo, y crecimiento de créditos y de la flexibilidad para otorgarlos con menos exigencias y garantías. Como se confiaba en que el valor subiría, el propio inmueble era la garantía.

A futuro, Pampín evaluó que "las perspectivas para el mundo desarrollado no son buenas, en especial en Europa", pero al menos por ahora "los emergentes tienen 'autonomía de vuelo'”. Sin embargo, "es difícil que en la medida que se extienda la crisis en el mundo desarrollado, esto no afecte a los emergentes".

Dra(c)mático

El economista Jorge Caumont estimó que son crisis "diferentes". En 2008 "se desató en EEUU, mientras que en esta ocasión ocurre en Europa, en particular en Grecia, con sus efectos de contagio sobre otros países periféricos". Añadió que "en EEUU hubo un mal manejo de una institución financiera que estaba con problemas de liquidez, mientras que en esta ocasión estamos frente a un país que tiene problemas de liquidez y de solvencia". "Grecia está en bancarrota: no puede crecer, no tiene política monetaria propia y no logra financiamiento". Pronosticó que ese país "tendrá que ir a una cesación de pagos y salir del euro" porque tiene un problema de competitividad que no puede solucionar por carecer de una moneda propia. La solución es "irse del euro, volver al dracma y devaluar". Si bien en estos días "el dinero se va a EEUU" como refugio, "al caer la tasa de rendimiento va a volver a los emergentes", significando esto financiamiento barato para los países de esta región. Descartó un escenario de recesión para Uruguay aunque lo estimó probable para el mundo desarrollado. "Uruguay va a tener un menor ritmo de crecimiento pero no veo a los emergentes con grandes problemas". La mala noticia para el país es que la inflación crecerá por "ajustes de precios" que se deberán realizar en los próximos meses.

Parches

La coordinadora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía, Gabriela Mordecki, evaluó que el mundo está "frente a la misma crisis" pero con "distintas derivaciones", y que Alemania y Francia "tienen en sus manos la resolución del problema". La emisión de eurobonos "puede ser una solución", pero "como nunca se hizo" parece otra cosa: "Que están tapando un agujero y no arreglan el problema de fondo". Y prosiguió: "La otra solución o posible camino es dejar caer a Grecia, que salga del euro, pero el riesgo es que después caigan otros países, [...] y por ello están apostando al salvataje general". Por ello estimó: "No creo que dejen caer a Grecia, pienso que va a primar una solución dentro de la zona euro. Puede ser que [la UE en conjunto] no caiga en recesión, pero va a tener un crecimiento muy lento y el año que viene vamos a seguir teniendo problemas". En referencia a EEUU dijo que el problema se centra en el nivel de actividad y en la falta de acuerdo político. "Tiene menos problemas que la UE". "Todo eso va impactar en el enlentecimiento del crecimiento mundial, y va a afectar", anticipó.

Indicó que la primera vía de contagio para la región es la financiera, donde repercute en una apreciación del tipo de cambio, caídas bastante fuertes en las bolsas, problemas de financiamiento y una peor competitividad. La segunda es el canal comercial, que afecta la demanda de manufacturas. "Los exportadores de alimentos -como Uruguay- no creo que tengan muchos problemas", aunque ello "dependerá de lo que suceda en China e India, que están moviendo el mercado de commodities, pero seguirá habiendo demanda".

Se parece

El economista Pablo Moya, de la consultora Oikos, enmarcó: “No estamos en la misma crisis”, aunque “en ambos casos se ha materializado por el canal financiero”. En 2008, al afectar directamente el consumo de los hogares, los desequilibrios se trasladaron a la economía real, y “a Europa la encontró en una etapa de crecimiento bajo, dejando al descubierto esos problemas”. Otros países que tenían “pocas necesidades financieras”, como Uruguay, no se vieron tan afectados. Moya valoró que “la mayoría de los países emergentes están mejor posicionados desde el punto de vista fiscal y de equilibrios macroeconómicos”, y continúan “beneficiados por precios históricamente altos de los commodities”. La salida de Europa se debe “resolver en lo político”. “El gobierno de la UE y el Banco Central Europeo tienen que ponerse de acuerdo en el rumbo”, evaluó Moya, añadiendo que “pese a las señales fuertes, principalmente de Alemania [...], esto tiene que ser seguido por una acción concreta”. Ve con “baja probabilidad” un alejamiento de Grecia de la UE. En cuanto a EEUU, tuvo “un crecimiento muy, muy modesto, que no debería considerarse crecimiento porque no hay creación de empleo, las bolsas suben y bajan, y las estimaciones de Producto Interno Bruto son muy modestas”. Añadió que “los caminos para solucionarlo no son fáciles y son de largo plazo”. Para la región, y en particular para Uruguay, “los próximos años van a registrar un crecimiento a tasas históricamente altas”, aunque “no como las que se venían observando”. “Van a ser buenos años. Ha cambiado el modelo, la demanda externa de los productos uruguayos sigue creciendo y se proyecta que siga así”, concluyó.