A diferencia de lo sucedido en otras épocas en la Ciudad Vieja, en los últimos tiempos trabajadores y trabajadoras, inversores y habitantes del barrio se están reu-niendo con el fin de mejorar la seguridad del lugar. El cuidado de las chacritas individuales parece haber quedado a un lado, y ahora hay más conciencia de que si le va bien a uno les va bien a todos. Es así que el intercambio de inquietudes, problemas y la búsqueda de soluciones empieza a hacerse entre todos.

Ojo lo que decís

Uno de los asuntos tratados durante la reunión de vecinos y comerciantes fue “qué decir y qué no decir a los medios de comunicación”. Estuvieron de acuerdo en que la mala prensa no le sirve a nadie; ni a ellos (porque corre a los turistas) ni al gobierno (porque evidencia carencias en materia de seguridad), pero dejaron en claro: “Algo tenemos que hacer”. La subsecretaria de Turismo y Deporte (MTD), Liliam Kechichian, expresó a la diaria que existe preocupación por el tema seguridad, pero aclaró que la preocupación es recurrente y que observan con atención lo que pasa en la Ciudad Vieja y en otros barrios. Recordó que la situación de Uruguay “en relación con la región todavía es buena” y que en temporada de cruceros son pocos los incidentes que se registran.
Por otra parte, reconoció que en los últimos tiempos ha habido más episodios de arrebatos a visitantes extranjeros, por lo que han mantenido conversaciones y encuentros con autoridades del Ministerio del Interior (MI). Asimismo, han concurrido a la Posada del Sur a escuchar la demanda de los vecinos.
En su opinión no existe contradicción entre lo que el MTD invierte en promoción turística y lo que invierte el MI en seguridad; “es parte de un proceso hacia tener efectivamente una Policía Turística”. Sí consideró que hay contradicción en que haya arrebatos en la puerta de la posada cuando a 30 metros está la seccional.

El trabajo conjunto comenzó hace un tiempo y en las últimas semanas ha tomado fuerza. A la última reunión, que tuvo lugar el miércoles, concurrieron unas 20 personas, número interesante considerando los encuentros anteriormente realizados, donde la asistencia no superaba las diez personas. Esta instancia fue distinta además, porque participó personal de la Comisaría 1ª de la zona. No fueron formalmente invitados por los organizadores, sino que llegaron hasta ahí casi de sorpresa. El día anterior hubo incidentes en una vivienda que fue ocupada en la calle Pérez Castellano, y un vecino comentó del encuentro agendado, entonces personal del Ministerio del Interior (MI) decidió participar.

Más allá de la primera impresión, la llegada de un cabo y de una policía comunitaria fue bienvenida, aunque los representantes de la 1ª básicamente se limitaron a escuchar. Describieron superficialmente la realidad de la seccional y reflejaron que la solución la tienen los de más arriba.

El encuentro también contó con la presencia de un representante del Conglomerado de Turismo de Montevideo, Bruno Tripodi, y con el edil nacionalista Daniel Martínez, que preside la Comisión de Turismo y Deporte de la Junta Departamental.

Pensando estrategias

Hacer una sentada de protesta en la Peatonal Sarandí, una marcha del silencio por la seguridad desde la Plaza Independencia, incentivar medidas de prevención, poner cámaras a lo largo de la Ciudad Vieja, fueron algunas de las propuestas que se escucharon. Los temas abordados fueron muchos, pero todos terminaban en lo mismo, en la falta de seguridad.

María, una vecina que manifestó que hace años intenta hacer algo por el barrio, demostró preocupación por la existencia de un vacío legal, en el uso de la autoridad de los policías de la seccional. En su opinión, expresarse públicamente, mediante una marcha o una acción en la ciudad, puede generar que haya cambios en la legislación que hoy no permite hacer frente a las familias que viven en el barrio en hacinamiento, y roban a vecinos y turistas. “Hay un vacío legal, necesitamos que nos den una solución para que esta gente se retire del barrio […] hay leyes que se votan inmediatamente porque le importan al gobierno, así que no entiendo por qué no se toman medidas”, reflexionó.

El descontento con la acción policial fue unánime, también con la respuesta del cuerpo policial. Muchos comerciantes señalaron que antiguamente se llamaba a la seccional y los funcionarios concurrían al lugar de los hechos. Ahora la espera es prolongada y a veces directamente no van. Lo más llamativo es que huéspedes de la Posada del Sur han sufrido robos en la puerta del albergue y la comisaría se encuentra ubicada a media cuadra.

Al ser consultado por la plantilla de personal, el cabo Martín Recende comentó: “Nuestra fuerza efectiva es de 40 funcionarios, pero quedan menos; están los partes médicos, los días de descanso, tenemos un montón de gente con problemas de salud por lo que no pueden portar armas, de las 40 personas quedan ocho”. A esto hay que sumarle solamente un automóvil y dos motos para patrullar.

Javier, un comerciante que recientemente abrió un cyber en la zona, dio cuenta de la falta de patrulleros para recorrer la ciudad, principalmente en horas de la noche. Con cara de cansancio acumulado dijo: “Abrí hace 50 días en Sarandí y Colón y hace 47 días que duermo en mi negocio”. Contó que a los tres días de abrir le intentaron robar y que desde entonces optó por dormir en el cyber porque “es la única forma de proteger lo que les da de comer a mis hijos”. Declaró que en las 47 noches que lleva en la Ciudad Vieja vio pasar un solo patrullero una sola noche, al tiempo que cuestionó la labor de las guardias policiales. “Dentro de un ratito se van los tres policías de la esquina de Sarandí y Colón, que sinceramente no sé qué hacen, aparte de tomar mate y estar limpiando un Peugeot blanco todo el día, y pasa a ser reino de nadie”.

Herramientas

Más policías recorriendo las calles, y otros fijos, ubicados en lugares estratégicos, son las necesidades más evidentes y repetidas a lo largo del encuentro. Aumentar el número de policías turísticos durante todo el año es otro de los deseos de los comerciantes, puesto que éstos tienen una mejor preparación para interactuar con los visitantes.

También resulta fundamental la instalación de garitas policiales, para que el personal del MI pueda trabajar en las calles en invierno. Más iluminación ayudaría a brindar más seguridad; de hecho, hay comerciantes que han iluminado toda la cuadra de su local comercial, haciéndose cargo de gastos públicos que no les corresponden, para brindar seguridad a los clientes.

Otra idea que se escuchó fue la implementación de una planilla de denuncias en los hoteles, hostales y posadas, para que los turistas que sufren algún percance puedan hacer la denuncia sin tener que trasladarse a la seccional, y para que el tema no quede en la nada. Sebastián, integrante de la Posada del Sur, destacó que cuando un turista es asaltado “los trámites son tan engorrosos” que el visitante decide no hacer nada, “y queda como que el hecho nunca sucedió”. Él y todos los vecinos consideran que la denuncia tiene que efectuarse, no sólo para brindar tranquilidad a quienes llegan a visitar el casco antiguo, sino también para que las cifras que maneje el MI sean las reales.

Por último, si bien expresaron que “no quieren cambiar el mundo” y “que las drogas forman parte de nuestra sociedad”, pretenden que se actúe sobre los puntos de venta de droga que hay en la zona.

Continuará

El próximo encuentro pautado por los vecinos será el 14 de setiembre. Esperan que concurra el comisario de la seccional 1ª, Gustavo Porro, quien prefirió no dar declaraciones a la diaria. El jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira, sí habló con este medio, y anunció novedades que pueden ayudar a mejorar la realidad de la zona. Lo primero que declaró fue: “Hoy [por ayer] arrancamos con un operativo especial en el Centro y la Ciudad Vieja”. La acción consta de ampliar la presencia policial con unos 30 efectivos más que se recibieron la semana pasada. Ellos no trabajarán solos, sino que se desenvolverán con efectivos veteranos.

Al ser consultado sobre si recorrerán más la ciudad en horas del día y la noche, explicó que el personal básicamente actuará en horas de mayor actividad y movimiento comercial. El operativo no tiene una fecha de vencimiento prevista, se irán analizando los resultados a medida que transcurran los días y se evaluará si sigue adelante.

Ferreira sostuvo que el operativo desarrollado respaldará la acción de los policías de la Seccional 1ª, por lo que disminuirán los problemas que genera la reducida plantilla de personal.