Lo dijo

- Acompañamiento de víctimas en jucios de DDHH: Ese proyecto a mí no me llegó. Me hubiera gustado verlo, creo que es importante. - Renuncia de Alejandro Zavala: Realmente no tuve ningún problema con él. - Promejora: Hay una cuenta que me dejó impactada. Es 0,06 por 1.000 del presupuesto de la ANEP y además no va en contra de ningún principio. - Ley de Medios: Espero que se apruebe este año. Trabajé en el borrador para apoyar a aquellos privados que invierten en cultura y va incluir una parte de contenidos nacionales como un estímulo a la producción nacional. - Ley de Educación - Tiene que implementarse rápidamente porque contiene muchos elementos positivos. - Educación inicial - Hay que avanzar en la cobertura. Se extendió hasta cuatro años; ahora hay que llevarla a tres porque esto está ligado a la incorporación de la mujer al mercado de trabajo.

-¿Cuáles son los motivos que le dio Mujica para removerla de su cargo?


-Tuve una reunión con el presidente el 20 de enero y estuve de acuerdo con él en no hacer declaraciones hasta que esto no fuera oficial. Estas cosas demoran y dependen de varios factores a la vez, pero ya presenté el ofrecimiento de mi renuncia hace unos días y ya está prácticamente aceptada, falta firmar algún papel. Lo que me dijo el presidente me resultó completamente aceptable. No formuló observaciones con respecto a la gestión, al contrario, cosa que agradezco mucho. Lo que me pidió fue que diera un paso al costado por un tema de equilibrios políticos de tipo sectorial. Eso es lo que puedo decir. Sería suficiente para mí que me dijera que diera un paso al costado y punto, pero me dio una explicación de ese tipo.

-¿Cómo evalúa usted su gestión?

-Una gestión no depende de una persona, es de un equipo. Pero hubo una serie de avances positivos que comenzamos en 2005. La educación es la base del futuro individual y colectivo. La reforma del sistema impositivo, de la salud y de la educación son de las cosas más importantes para hacer. No hay país productivo sin educación, pero los procesos no son de un día para el otro. También se le ha dedicado trabajo a la educación a través de la cultura como factor de integración social: la cultura integra si lo queremos, pero también puede ser un mecanismo de discriminación muy preciso. Integrar no quiere decir que vale todo. Se educa para trabajar, para progresar, pero también para ser culto, y uno no es culto por leer más libros sino por tener una actitud ante la vida, una actitud abierta de tener una mayor intensidad de vida. Éste era esencialmente un ministerio montevideano y se empezó con la instalación de los Centros MEC, que son lugares de reunión y reflexión colectiva que hemos realizado con intendencias de todos los partidos. Se aprobó la Ley de Cine y Audiovisual aunque todavía no es suficiente y en este momento se hacen unos diez largometrajes por año con repercusión internacional. También se aprobó la Ley de Seguridad Social del Artista, que permite acceder a la jubilación y que se está perfeccionando con un decreto sobre el cómputo del tiempo de ensayo y de preparación. Se crearon los clústers audiovisual, editorial y de la música, y algunos sacaron catálogos. El Estado debe abrir caminos a la diversidad, a la calidad, porque el mercado de por sí no propende a la diversidad, más bien propende a productos hegemónicos muy característicos y tipificados.

-¿Está de acuerdo con la implementación de un ciclo básico único?

-Hay que implementar una educación media básica común uniendo el ciclo básico de UTU y de Secundaria. Pero eso está en la Ley de Educación. Hoy en día el ciclo superior de UTU recibe más gente de Secundaria que del ciclo básico de la propia UTU. Hay que fortalecer la educación tecnológica y está la propuesta de un Instituto Terciario Superior [ITS], basado en la cooperación de UTU y la Universidad de la República [Udelar] sobre el modelo de los actuales tecnólogos, pero llevándolo a una institución autónoma que debe ser cogobernada. También está la propuesta de un Instituto Universitario de Educación [IUDE], porque la calidad de la educación nunca es mejor que la calidad de sus docentes. Se puede tener un buen laboratorio y una buena biblioteca y eso mejora, pero se precisan también buenos docentes. Han trabajado en esto comisiones y para llegar a ser entes autónomos tienen que tener tres quintos de votos, por lo que tendrán que convencer mucho de su necesidad. Se llegó a superar viejas divisiones que hay en este país entre el Instituto de Profesores Artigas y la Udelar, o el recelo entre ésta y la UTU, que ya empezó a superarse con los tecnólogos. Pero una suma de éstos no es un instituto universitario porque tiene que ser algo más que un convenio que abarca sólo a 500 estudiantes. Como va el país, con su industria pujante, tendría que haber más jóvenes ahí que en la Udelar.

-Hay una parte de la agenda educativa marcada por la oposición. ¿Cómo lo percibe?

-Sería alarmante que dijera que no hay problemas en la educación. Es falso que digan "cómo hemos caído", "qué nos pasó". Se crea una especie de situación de alarma de que estamos cayendo al precipicio, cuando en realidad estamos mejorando. Lo que pasa es que lo hacemos demasiado lento en tanto nuestras necesidades y el mundo exigen una pendiente mucho más rápida. En ese sentido hay una situación de urgencia, pero no se ha producido un desastre. Va muchísima más gente a la educación media, en 2011 se incorporaron unas 25.000 personas, una cifra muy elevada para nuestra población. Pero ¿dónde crece la población? ¿Quiénes tienen más hijos? Los más pobres, a veces los que están en situación de marginación. Entonces la educación va a recibir muchachos que tienen una formación y una cultura distinta de la que se espera. En ese aspecto, estamos en una situación seria y tenemos que pensar respuestas inteligentes. Hay que ir a buscar a esa especie de nube de indecisos que no están estimulados, para que avancen. Eso se ha emprendido mediante el plan Uruguay Estudia, pero hace falta mucho más. Ahora, la instalación del tema en la agenda pública es bastante mediática.

-¿Esto incluye el peso que le da la oposición a la influencia de los sindicatos?

-Hay una distinción que es muy importante: los delegados docentes que están en el Codicen y los consejos desconcentrados no son representantes de los sindicatos, son representantes de los docentes. Que hayan sido propuestos en listas sindicales es otra cosa. Pero el problema no es ése y la autonomía docente tampoco. No veo que el gobierno haya perdido el control.

-Justamente, uno de los tres puntos del acuerdo es el doble voto del presidente del Codicen.

-El doble voto no tiene una importancia fundamental dado que el número de miembros ya es impar. No me parece que eso sea un parteaguas.

-¿Qué opina de los otros dos aspectos del acuerdo entre el gobierno y la oposición?

-En cuanto al protagonismo de los centros, el acuerdo no es de tipo autoritario sino que incluye explícitamente los consejos de participación. Supongo que van a tener su problema de instalación como cualquier espacio de participación democrática en la que no se tiene práctica. Me gusta mucho el proyecto del ITS. No me aferro a que tenga que ser de una manera, pero me parece importante fortalecer la educación terciaria porque tendría que haber más gente ahí que en la Universidad. Antes nos preocupábamos por que hubiera desocupación cero, ahora estamos alarmadísimos porque hay desocupación negativa. Hacen falta muchísimas personas con formación técnica específica y hay algunas opciones que sólo existen en el ámbito privado o existen en el ámbito público y no están bien difundidas.

-Dentro del oficialismo, muchas veces los independientes son convocados para generar consensos, pero pareciera que para destituir a alguien son los más vulnerables.

-Eso es evidente. Y no sólo mi caso lo ilustra. Evidentemente no se tiene el respaldo que puede tener alguien sectorizado. Más allá de un cargo o no cargo, me preocupa -pero no es algo que tenga que ver con el ministerio sino que lo siento como frenteamplista- que los independientes están teniendo menos peso, se está sectorizando todo.

-En la búsqueda del perfil de candidatos a presidir el Frente Amplio (FA), la independencia parece ser un requisito de peso.

-Sí, para los lugares tipo Juana de Arco, pero los independientes están perdiendo peso en la conducción. No entre los votantes, y ojalá que eso no pase, porque además, si el FA gana las elecciones es por los independientes. La prueba está en que no existe un sector que haya sido siempre mayoritario; por el contrario, la mayoría ha ido cambiando radicalmente. Así que la masa de independientes es muy grande.

-¿Aceptaría si le ofrecieran la presidencia del FA?

-Tendría que pensarlo. Igual el único problema no es la presidencia. El FA tiene otros problemas, como el de la participación, y no es menor el tema de la consideración de los independientes, de darles esos espacios.

-Antes de que asumiera la presidencia de Antel no estaba involucrada en el escenario político. ¿Cuáles son sus planes ahora?

-Volver a la facultad [de Ingeniería]. Pero también pienso seguir en lo que pueda. No es fácil seguir siendo independiente, pero creo que tengo que seguir en política. Pienso que no tengo que desaparecer del escenario político y que tengo que mantener la independencia porque represento a un grupo de personas, a una cierta sensibilidad, por lo menos un grupo de ideas.

-¿Cómo definiría ese grupo de personas?

-Es difícil porque es de muy variada procedencia. Hay intelectuales, artistas, científicos, gente de varias profesiones, pero fundamentalmente independientes y con un compromiso social de hacer políticas progresivas. Siempre es más fácil quedarse al costado con las manos totalmente limpias, porque esto siempre implica algunos compromisos con la realidad. En política se usa mucho decir "estoy porque me llaman", y a mí me gusta esto de una manera que quiero con ciertos compromisos con la realidad pero no con otros compromisos. No es fácil ser leal al país, al FA, al gobierno y a mí misma. Pero si alguna vez me diera cuenta de que todo eso junto no funciona, no seguiría.

-¿Habló con Óscar Gómez?

-Todavía no, pero lo voy a llamar.