Ayer en el hotel Four Points, sede del comando de campaña de la fórmula presidencial del Frente Amplio (FA), Tabaré Vázquez y Raúl Sendic, había 400 periodistas acreditados, y casi la mitad eran extranjeros. Los candidatos oficialistas habían anunciado que esperarían los resultados electorales en ese lugar y no en la sede el FA, como lo hicieron el 26 de octubre. Es que esta vez el triunfante iba a ser el presidente de todos los uruguayos, y por eso, además, el estrado preparado para hablar decía “Tabaré presidente”, sin hacer ninguna mención al FA ni a los colores de su bandera.

Después de las 19.00 empezaron a arribar al hotel jerarcas de gobierno, legisladores oficialistas y dirigentes del FA, que se iban ubicando en los balcones interiores del hotel. La presidenta de esa fuerza política, Mónica Xavier, no paraba de dar entrevistas a periodistas extranjeros que una y otra vez preguntaban sobre los motivos por los que el FA tenía la posibilidad de ser gobierno por tercera vez consecutiva. “Los dos gobiernos frenteamplistas que han trascurrido durante esta última década han constituido lo que hemos llamado la ‘década ganada’, después de la conocida ‘década perdida’ de los años 90”, explicó Xavier rodeada de un enjambre de micrófonos. “Pusimos los derechos de las personas en el centro de la construcción de una sociedad”, dijo luego a otro grupo de periodistas.

Vázquez llegó después de las 19.30, entró al garaje en una camioneta y luego subió al tercer piso por escalera, sin que se lo pudiera ver. A las 20.00 arribó el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, cuya presencia fue catalogada por varios políticos presentes como el augurio de “buenas relaciones” con Argentina. Además de Scioli, estaban presentes el ex gobernador de la provincia de Santa Fe Hermes Binner y el ex presidente de Paraguay Fernando Lugo.

Puentes

Tabaré Vázquez y Daniel Scioli se han reunido cuatro veces en menos de un año y han manifestado su voluntad de mantener un buen diálogo entre Uruguay y Argentina, tras el conflicto binacional que marcó a fuego al primer gobierno del Frente Amplio (FA) y a su relación con el kirchnerismo. Ayer el gobernador de la provincia de Buenos Aires y presidenciable por el oficialismo argentino para las elecciones de octubre de 2015 llegó al hotel Four Points a las 20.00 y destacó que existe una “gran afinidad personal y política” con Vázquez. “Vine a ver a un hombre de la trayectoria de Tabaré tomando la posta del presidente Mujica”, agregó el dirigente justicialista. También estuvieron reunidos con la fórmula presidencial del FA el líder del Partido Socialista argentino, Hermes Binner, y el gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti. “El triunfo de Tabaré Vázquez sigue fortaleciendo la unidad latinoamericana”, tuiteó Binner, uno de los impulsores de la coalición opositora Frente Amplio UNEN. Anoche, pasadas las 23.00, la presidenta Cristina Fernández se comunicó con Vázquez para enviarle “los saludos del pueblo argentino”. “El presidente electo, Tabaré Vázquez, ya me adelantó sus deseos de concretar una pronta visita a nuestro país”, escribió la mandataria en su cuenta de Twitter. Lejos de los festejos quedó otro referente de la oposición argentina y también presidenciable, Sergio Massa (Frente Renovador), que durante la campaña se reunió con el nacionalista Luis Lacalle Pou y elogió su perfil político.

A las 20.15 llegó la senadora Constanza Moreira, acompañada por su suplente electo, Rafael Paternain. Cinco minutos después, los que estaban en el hall comenzaron a agolparse en la cafetería, para presenciar los primeros resultados de los sondeos a boca de urna. No se produjo demasiado alboroto cuando Óscar Bottinelli anunció desde el enorme plasma del café que el nuevo presidente electo de Uruguay era Vázquez. El festejo empezó en los balcones interiores del hotel y desde allí se fue contagiando desde el primer piso hacia arriba. Las diputadas Susana Pereira (Movimiento de Participación Popular, MPP) y Daniela Payssé (Asamblea Uruguay) habían colgado una bandera del FA y otra de Uruguay. Juntas comenzaron a cantar, a capella, el estribillo del jingle del FA, y el canto se fue contagiando. El coro siguió con el clásico “Y ya lo ve, y ya lo ve, el presidente Tabaré”. Del balcón del primer piso colgaban una bandera que decía “Dilma presidenta” y una remera de La Cámpora.

El presidente José Mujica llegó al hotel a las 20.45 acompañado por su esposa, la senadora Lucía Topolansky (MPP), y su gabinete. Él y los ministros habían esperado los resultados reunidos en la Torre Ejecutiva, en un ambiente “totalmente festivo”, según comentaron algunos asistentes. Mujica y Topolansky subieron al segundo piso, donde estaba Vázquez, quien los recibió ni bien se abrió la puerta del ascensor. El mandatario actual y el electo se reunieron durante media hora, y cuando Mujica se retiró, sin su esposa, Vázquez y Sendic descendieron al hall para hablarle a la ciudadanía. Ni bien se asomaron para subir a la tarima, desde los balcones del hotel comenzaron a cantar y gritar mientras los camarógrafos y fotógrafos competían por conseguir un hueco desde donde conseguir la mejor toma.

Vázquez comenzó recordando que el 30 de noviembre de 1980 “el pueblo uruguayo dijo ‘No’ a un proyecto de reforma constitucional para legitimar el régimen dictatorial instaurado en 1973”. “Aquel contundente ‘No’, 56%, fue también un rotundo sí a la democracia que reconquistamos en 1985”. “Los uruguayos nuevamente hemos dicho ‘sí’. Sí a más libertades y más derechos, a mejor democracia, mejor ciudadanía, más desarrollo económico, social y cultural. Porque la cultura, en su sentido más amplio y profundo, no es un adorno del desarrollo, es un núcleo de éste. Más trabajo, mejor empleo y mayor valor agregado en la producción y sostenibilidad ambiental. Más y mejor infraestructura y equipamiento para la actividad económica del país y mejores servicios públicos de calidad, salud, educación, seguridad y cuidados, especialmente para quienes más lo necesitan”, manifestó el presidente electo. “Festejen este pronunciamiento soberano”, agregó.

Vázquez saludó a los integrantes de la fórmula del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga, y a “todos los ciudadanos” que los apoyaron, y agradeció a “los gobernantes de países y dirigentes de partidos hermanos” que se comunicaron con él. El presidente electo dijo que su tarea será cumplir con el programa del FA y agradeció “al equipo de trabajo” que lo acompañó durante la campaña electoral. Finalmente, dijo que su gobierno “no será fin ni principio de ninguna trayectoria”, sino “una etapa más”, y expresó que Uruguay “es cada día mejor y puede mejorar más”. “No hay que pensar tanto en las próximas elecciones, hay que pensar más en las próximas generaciones”, dijo, y anunció que en los próximos días formalizará la convocatoria “a un diálogo sin prejuicios pero con lealtad”, que “arribe a decisiones concretas y sustentables”.

A festejar

Minutos después de que se conocieron los primeros datos de las empresas encuestadoras, más de 500 personas ya estaban instaladas a los pies del escenario instalado en la explanada de la Intendencia de Montevideo. En minutos, esa cifra se multiplicó y fue cubriendo la avenida 18 de Julio, desde Santiago de Chile hacia la plaza Independencia. De fondo, se escuchaba el jingle del FA.

El primer dirigente en llegar fue Ernesto Agazzi (MPP), quien se ubicó en la zona intermedia entre el estrado y donde se ubicaba el público, y también coreaba y movía su cuerpo al ritmo del jingle. Poco a poco, fueron llegando más dirigentes frenteamplistas. La más ovacionada fue Topolansky, quien al llegar se acercó a las vallas para saludar al público, que se abalanzaba sobre ella para establecer contacto.

Vázquez llegó a las 22.00, y al descender del auto que lo trasladó las dos cuadras que separan la sede de su comando del acto, comenzó a ser saludado por los principales dirigentes frenteamplistas, que lo escoltaron hasta el escenario, al que subió con Sendic. Cuando subieron, el vicepresidente electo se quedó a un lado y Vázquez recorrió todo el escenario, incluso la parte de atrás, porque decenas de personas se habían quedado de ese lado para verlo desde más cerca.

La primera palabra que pronunció fue “gracias”, e inmediatamente desde el público le comenzaron a gritar: “Decilo, Tabaré”. Tras unos segundos de suspenso, lanzó su tradicional “festejen uruguayos, festejen, que la victoria es de ustedes”, que generó la ovación de la gente. Muchas de las personas que le gritaban estaban llorando, y hasta había quienes le juraban amor.

Para todos

Vázquez agradeció a los frenteamplistas que “edificaron” la realidad del partido. Además, aseguró que será “el presidente de todos los uruguayos”; incluso de quienes no lo votaron, y que cumplirá “hasta la última coma” del programa del FA. También pidió a quienes lo escuchaban “que no lo dejen solo” cuando sea presidente, y que lo corrijan cuando sea necesario, al tiempo que anunció que junto con el Consejo de Ministros “recorrerá el país” y los barrios de Montevideo. Cerró su alocución con su también tradicional “hasta la victoria siempre”, y le cedió la palabra a Sendic “para que salude”.

El vicepresidente electo recordó una carta que su padre le envió desde la cárcel, que hablaba de “jinetes de la historia” que salían siglos atrás desde Asia en busca de la salida del sol. Los comparó con el FA, que, según Sendic, va buscando cada vez “nuevos horizontes”. Cuando terminó su oratoria, subieron, uno por uno, los dirigentes de la fuerza política, quienes volvieron a abrazar a Vázquez. A ellos se sumó un grupo de jóvenes del FA. El jingle de la campaña volvió a sonar, y la fórmula electa agitaba sus manos al ritmo de la música, fue a buscar una bandera de Uruguay que sostuvieron juntos por un rato, y luego bajó a enfrentar nuevamente a los medios de comunicación. Cuando ya quedaba poca gente en el escenario y la mayoría del público emprendía la retirada, el DJ puso cumbia, y varios se quedaran bailando un rato más en 18.