En un clima bastante más festivo que en las presentaciones habituales sobre temas educativos, más de 20 grupos de estudiantes liceales de todo el país fueron distinguidos por proyectos o concursos en los que participaron en el transcurso de 2015. De hecho, al cierre de la actividad, la banda de cumbia pop Mauí tocó algunos temas que más que a los jóvenes, que se mostraban un tanto tímidos por la invitación a bailar delante de tantos adultos, hizo tirar algunos pasos a los más grandes, con la directora del Consejo de Educación Secundaria (CES), Celsa Puente, y la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, a la cabeza.

La actividad se enmarcó en una semana en la que el CES celebra con varias actividades sus 80 años desde que la educación secundaria se independizó de la Universidad de la República. Los estudiantes distinguidos recibieron una medalla, un diploma y varios obsequios, y las áreas de su actuación iban desde un concurso en la NASA estadounidense hasta el desarrollo de una aplicación para eliminar el bullying en los centros educativos, pasando por la participación en varias olimpíadas y otras competiciones en diferentes áreas de conocimiento.

Lejos de tenerle miedo al micrófono, Joaquín de los Santos, estudiante del Liceo Nº 4 de Maldonado, que integró el grupo de quienes obtuvieron el primer premio de un certamen de la NASA en el que compitieron con 256 estudiantes de varios países, explicó a autoridades y liceales que su trabajo consistió en diseñar un proyecto de vida para 10.000 personas en Marte. En diálogo con la diaria, el joven aclaró que su trabajo consistió en establecer en qué lugares vivirían las personas, de dónde se sacarían los recursos que necesitan, incluyendo el oxígeno, la comida y el agua. Además, los estudiantes tuvieron que desarrollar diferentes robots o sistemas automatizados para que los habitantes del planeta “tengan una vida cómoda y más fácil”.

El grupo de jóvenes uruguayos decidió plantear un establecimiento bajo tierra, de forma de ahorrar materiales de construcción, porque también tenían que proyectar costos y tiempos de construcción. El grupo de Uruguay estuvo integrado por 12 estudiantes, muchos de los que cuales ya habían participado en el mismo certamen en 2007.

Volando

Julián Rapetti, estudiante del liceo Crandon, participó en la olimpíada aeronáutica junto a estudiantes del liceo Misericordista -su representante obtuvo medalla de oro-, el liceo de Minas y otro de Canelones. Viajaron a Río de Janeiro y participaron en una serie de pruebas de astronáutica, como el lanzamiento de cohetes o pruebas teóricas, así como de astronomía, con pruebas teóricas individuales y grupales, y también de observación del cielo. En la olimpíada participaron alrededor de 40 estudiantes de ocho países, y Rapetti destacó su componente “de intercambio”, por lo que consideró que la experiencia fue “súper rica, no sólo en términos académicos”. El proceso de selección de los estudiantes uruguayos comienza en el curso de Astronomía en cuarto año. El estudiante dijo que es “un privilegio” porque “no todos los países latinoamericanos tienen un curso de esa magnitud, que permite dar pie al aprendizaje de los conocimientos requeridos en la olimpíada”.

Guillermo Trinidad, estudiante del liceo Nº 1 de El Pinar, participó junto a otro joven en la Robocup, la competencia más importante de robótica a nivel mundial, según explicó a la diaria. Participaron en dos categorías. En una de ellas tuvieron que construir un robot que circulara en una simulación de un edificio en ruinas, al que le correspondía una línea que pasaba por varias salas. Dicha línea estaba cortada y en el camino el robot se encontraba con varios obstáculos, que tenía que sortear de la mejor manera posible hasta llegar a una sala en la que había pelotas, que representaban personas a las que había que rescatar y llevar a una zona segura, explicó Trinidad. “Todo esto el robot lo hace de forma autónoma y lleva una lógica de programación que estuvimos preparando”, añadió. Los uruguayos obtuvieron el octavo puesto entre 27 países. En la otra categoría tenían que resolver un desafío en un día; quedaron en el cuarto lugar. Además, se llevaron una mención a la mejor presentación del proyecto ante los jueces, y otra a la creatividad -por el uso de un celular para controlar una de las placas-.

Otro de los proyectos transcurrió en el departamento de Salto, donde un grupo de jóvenes se planteó la necesidad de contar con una “educación horizontal”, que según explicó Emilio Ramos, del liceo Nº 2 de ese departamento, consiste en que no haya abuso de poder dentro del aula, ni de los estudiantes ni de los docentes. Los jóvenes partieron del estatuto del estudiante, en el que se establecen sus derechos. Según Ramos, éste no es suficientemente detallado y “está en un lenguaje demasiado profesional”, lo que es un problema porque “los chiquilines de primero o segundo no tienen dominio de algunas palabras”, sumado a que los docentes no lo explican ni trabajan con él. Con el apoyo de UNICEF, los jóvenes hicieron afiches y otras actividades para difundir los derechos estudiantiles: “Por ejemplo, si jugás al fútbol en las ligas profesionales de Montevideo no tenés que asistir a educación física, o cuando hacés un escrito y lo perdés, podés hacer una fotocopia para poder seguir trabajando con él”, detalló. Ramos contó que el proyecto se comenzó a implementar en los liceos rurales del departamento de Salto y se fue extendiendo a otros; mayoritariamente encontraron buena receptividad en estudiantes y algunos docentes.