A pesar de que el encuentro era en el salón comunal del edificio de pensionistas en el que viven, después de un rato de estar quietos, empezaron a sentir un poco de frío. Una de las participantes dijo en un momento que no bajaba su estufa porque los enchufes que había en el salón no eran suficientes. Pese a que el frío y la humedad suelen ser temas de conversación recurrentes en las personas de su edad -sumado a que la mañana de ayer lo ameritaba-, prácticamente no se habló de eso. La agenda de temas de la mañana estuvo cargada de componentes tecnológicos que no eran del todo familiares para la mayoría.

Diamantina Leyes, Gilberto Morales, Teresa Muñoz, Iris Vista, Jorge Rodríguez, Mario Núñez y Olga Peralta estaban al firme desde poco después de las 9.30 para recibir la capacitación que les correspondía después de que fueran beneficiarios de una tablet en el marco del Plan Ibirapitá. Teresa Siniscalco fue la única que pegó el faltazo con aviso, y cuando los profesores pasaron la lista, sus compañeros dijeron que no podía asistir porque estaba enferma. Todos sentados detrás de un par de mesas de plástico, los beneficiarios de las tablets empezaron a escuchar atentamente a los talleristas, Sebastián Serrentino y David Navarro. Mientras uno de ellos explicaba acompañado de la proyección en la pared de la pantalla de una tablet, el otro iba silla por silla para constatar que nadie se perdiera con la explicación y todos fueran siguiendo en sus dispositivos las acciones propuestas.

Entre quienes escuchaban, las edades llegaban hasta los 94 años. En las intervenciones que realizaban en el taller, alguno dejó salir un pedacito de su historia de vida. Una de las señoras contó que ya tenía noción de algunas funciones de la tablet porque su nieto estudia ingeniería y por teléfono se las había indicado. Ella atentamente anotó todo en un cuadernito que también llevó al taller para seguir escribiendo y de esa forma poder retomar los apuntes cuando se encontrara ante alguna dificultad en solitario. Otra de ellas explicaba que debía ponerse los lentes para ver de cerca porque los botones y las letras que aparecen en el equipo eran demasiado pequeños.

Por el principio

Los talleristas empezaron por lo primero: cómo prender y apagar la tablet. Junto con su auditorio descubrieron el botón del costado, que hay que dejar presionado -suavemente, se encargaron de remarcar- durante unos tres segundos, tanto para prender como para apagar. Otro tema es el desbloqueo del equipo, que se resuelve deslizando a la derecha un candado que aparece en el medio de la pantalla cuando la tablet está bloqueada. Otro de los botones tiene la utilidad de subir y bajar el volumen, “por ejemplo cuando estén escuchando un tango”, ilustró Serrentino.

Uno de los momentos de mayor disfrute fue el descubrimiento de que mediante la tablet pueden registrar momentos en fotos y video. “El circulito del lado de atrás” y “el puntito del lado de adelante”: de esa forma explicaron los profesores la ubicación de las cámaras, que pueden usar a través de un atajo en el menú principal. El primer desafío fue aprender a sacar una foto de lo que había adelante, para lo que fue necesario explicar varias veces que debían tener cuidado de no poner el dedo índice por delante del lente de la cámara. El segundo, aprender a sacarse selfies, palabra que a muchos “les sonaba” y que una de las señoras anotó especialmente en su cuadernito. Una explicación anexa fue la posibilidad de aumentar la memoria del equipo ante la eventualidad de que tuvieran “muchas fotos y videos guardados” que quisieran conservar.

Serrentino también se detuvo en explicar las distintas posibilidades para conectarse a internet. Por un lado, tener algún contrato con Antel o la posibilidad de utilizar su programa Universal Hogares, o también la conexión mediante redes de wifi. Para ilustrarlo, el docente señaló que la conexión a través del router que brinda wifi es como escuchar una radio: cuanto más lejos estén del aparato, menos van a escuchar la radio. Al momento de decidir qué alternativa les conviene, el tallerista les recomendó tener en cuenta las posibilidades económicas y también el uso que le vayan a dar a la tablet, sobre la que dijo que siempre tiene más potencialidades conectada a la red de redes.

Posibilidades

Si bien las tablets pueden ser usadas con el sistema operativo diseñado para android, desde Ibirapitá diseñaron un sistema propio, más accesible y fácil de usar para adultos mayores. En el menú de inicio se encuentran ocho íconos: multimedia, donde se puede acceder a videos y otros contenidos a demanda; redes sociales, para acceder a aquellas más utilizadas; trámites y gestión, donde si bien aparecen varios trámites públicos, el que se roba la atención es el que con sólo poner la cédula y un código verificador, permite saber fecha y lugar de cobro de los pagos del Banco de Previsión Social. Otras de las opciones del menú son juegos, espectáculos, salud y “mis aplicaciones”, un espacio para aquellas que baje el usuario. En un menú que aparece debajo de la pantalla también puede encontrarse un botón para volver al inicio, otro para ir a la cámara, y otros para escuchar radios a través de internet, leer portales de prensa, libros y el acceso al navegador de internet.

“Como todo en la vida, es trabajo. Con el uso, ustedes van a poder hacer todo de una como sus nietos”, los incentivaba Serrentino, antes de explicarles las especificidades de la pantalla táctil, con la que la mayoría de los jubilados no estaban familiarizados. “Hay que deslizar el dedo suavemente, no como en los controles remotos que tienen en casa”, explicó el docente, a lo que una de las señoras replicó: “Hay que tener paciencia y yo no tengo”.

En un momento se llegó a escuchar al Toto da Silveira al unísono en cuatro equipos. Es que el ejercicio consistía en que todos pudieran sintonizar una misma radio y eligieron Carve. También vieron cómo se hace para mirar videos en Youtube y para hacer búsquedas en Google, esa herramienta que permite buscar “cualquier cosa que se les ocurra”, según les explicó Navarro.

Dos de los beneficiarios de Ibirapitá que estaban en el taller aún no habían recibido los equipos porque no asistieron al acto que se realizó el 19 de junio en la plaza Independencia y que encabezó el propio presidente de la República, Tabaré Vázquez. En el transcurso del taller, la llegada de las dos tablets hizo que cambiara la actitud de quienes las recibieron, que a partir de ese momento se mostraron más interesados en lo que se hablaba. Otra señora que no estaba entre las convocadas al taller pasó y se quedó a ver qué era lo que se enseñaba. En un momento se acercó a los docentes y explicó que si bien no estaba familiarizada con la tecnología, le interesaba saber cuándo sería su turno para acceder a la tablet, principalmente porque tiene familia en el exterior.

En diálogo con la diaria, Serrentino explicó que se ha llevado varias sorpresas desde que da talleres para Ibirapitá y que hay varios adultos mayores que “agarran la mano muy rápido”. Además, explicó que se prevé la realización de un taller para cada grupo de jubilados y que se apuesta a que quienes tengan más facilidad queden como “referentes” para ayudar al resto, situación que parece resumirse en lo que comentaba una de las señoras con el resto: “Jorge es mi vecino, lo voy a alquilar para que me explique”.