1-Daniel Olesker durante toda la entrevista hace referencia al documento (en singular) aprobado en el reciente congreso del Partido Socialista (PS) y que había sido impulsado por su corriente. De esta manera intenta ponerle una lápida a todo posible debate –ya está todo resuelto y sólo cabe aplicar lo que el Congreso resolvió- y por otra parte se coloca él y su lista en el lugar de los mejores o los únicos capaces de llevar el mismo a su concreción.

Sin embargo, no fue uno sino fueron tres los documentos aprobados por el Congreso y sería necesaria una síntesis articuladora de los mismos y no su aplicación inmediata. Esto fue lo que se dijo verbalmente en el Congreso, aunque no lo recoja la versión escrita.

Pero lo más importante aún, lo que vuelve imprescindible esa síntesis previa ,es la necesidad de articular los documentos aprobados con documentos de mayor jerarquía como lo es la Declaración de principios y las Tesis partidarias, a las que hace referencia Olesker en su reportaje.

Efectivamente, las Tesis aprobadas en 2012, cuya comisión redactora coordiné en su momento, ”están basadas en los principios del marxismo y del socialismo”, como recuerda Olesker y conceptualizan al socialismo como la democracia que se afirma en lo político y se extiende a lo económico social, o sea fundamentan una concepción del socialismo al que se caracteriza como democrático, nacional y autogestionario.

2-En dos temas fundamentales -por lo menos- será necesaria una articulación posterior, que deberá encarar la dirección electa en marzo, pero que es bueno que los socialistas que la van a elegir debatan estos temas y los consideren en esta campaña electoral. O sea, el debate no está cerrado o clausurado por un “documento” en singular. En rigor, en estos temas, que el movimiento socialista a nivel mundial discute desde hace 150 años, el debate siempre va a estar abierto.

3-En primer lugar, el documento impulsado por la lista 4 en el Congreso, contiene afirmaciones de naturaleza ideológica o filosófica que entran en contradicción con las Tesis y la Declaración de Principios, referentes a la relación entre derechos individuales y socialismo, que en el fondo es la clásica discusión de las relaciones entre socialismo y democracia.

Posiblemente, esta contradicción no fue percibida por los redactores del documento pero deja planteado un problema al partido y a la próxima dirección.

4 - El otro tema tiene que ver con las medidas de política distributiva y con eventuales aumentos de impuestos.

Partiendo de la aspiración de todos los socialistas de avanzar hacia una sociedad más igualitaria como valor u objetivo y de la articulación permanente de ese valor con los medios adecuados de acuerdo a las coyunturas, las Tesis aprobadas en 2012, plantean una ecuación a tener en cuenta en cada caso.

Supone integrar y considerar varias variables: la coyuntura económica nacional, regional y mundial, la disponibilidad y el flujo de capitales, el estado ideológico de la sociedad o sea la capacidad de gestar hegemonía con un sentido común diferente, el mantenimiento de la alianza con las capas medias, etc, y por supuesto los compromisos programáticos y los compromiso de avanzar en la dirección señalada. O sea, no se trata de apelar mecánicamente al aumento de la presión impositiva o al aumento del gasto público, sino de evaluar en cada coyuntura la salida más adecuada con la ecuación antes mencionada. Acá también habrá que articular el documento que menciona Olesker con las Tesis y sobre todo evaluar el momento o la oportunidad en que cabe instrumentar ese tipo de medidas.

5-Olesker plantea que “ se usa mal el concepto de renovación ideológica… uno ideológicamente mantiene sus principios básicos” y es aquí donde hace referencia a “los principios del marxismo y del socialismo”.

En 1987 Olesker no era miembro del PS y eso puede explicar que no sepa que el 39 congreso del PS, celebrado ese año, hizo suya una resolución por la cual asumía la renovación y la definía como la lucha ideológica en el sentido de la superación de los paradigmas de la cultura comunista y del marxismo leninismo.

Naturalmente, no se trata de exigirle a un militante “antigüedad“ para ser secretario general, pero sí el conocer y asumir la historia partidaria.

El PS asumía la renovación como un proceso de naturaleza ideológica ,que desafiaba esa cultura hasta entonces hegemónica en la izquierda uruguaya, a partir de una concepción democrática radical -la Democracia sobre Nuevas bases-, la afirmación de la relación indisoluble entre socialismo y democracia, el pensamiento de Gramsci, la idea de hegemonía.

En mi libro Democracia sobre Nuevas bases, la vía democrática al socialismo en el Uruguay (2011), resumo ese proceso.

En los años finales de la dictadura varios procesos nos llevaron en esa dirección de renovación ideológica. Por un lado la revalorización de la democracia política perdida, a la que jeraquizamos como un valor universal. Por otro lugar, la crítica cada vez mayor respecto al socialismo real, al que cada vez veíamos más como la dictadura de la clase burocrática. Si valorizábamos la democracia en Uruguay, también criticábamos la falta de democracia en aquellos regímenes.

Y en tercer lugar la practica vivencial en el movimiento social y especialmente en el cooperativo, en el que también participó Olesker, como dice en su reportaje. Allí vivimos, y después lo teorizamos en la formulación de Democracia sobre Nuevas Bases que el poder no estaba sólo en el estado, que también se construía desde la sociedad.

El marxismo y el socialismo no son esencias, que están ahí esperándonos inmutables. Hay muchas lecturas del marxismo y del socialismo. Las tesis del Partido (la Tesis 1, que se refiere al concepto de socialismo), comienzan justamente con esta referencia. El lenguaje humano no es una nomenclatura donde la relación significante-significado es inmutable y unívoca. Y la lucha ideológica es justamente la lucha por la atribución de los significados a los significantes centrales del discurso político, en este caso socialismo o marxismo.

En el libro antes mencionado recuerdo una discusión que ubico en el verano de 1984 cuando estábamos redactando el documento de Democracia sobre nuevas Bases, si la misma era una etapa o un proceso. Haber asumido que es un proceso, que la democracia no se “supera” en un uni acto posterior, que socialismo y democracia son una dupla inseparable, nos llevó a tomar distancia cada vez mayor con el leninismo, y a asumir plenamente la concepción del socialismo democrático, nacional y autogestionario que resumen las Tesis y la Declaración de Principios. Tuvimos una larga lucha ideológica en el PS , que va desde 1984 hasta el Congreso de 1991. En dicho Congreso triunfan plenamente las ideas de la renovación ideológica ,con la aprobación de la actual Declaración de Principios, de la cual me tocó ser corredactor con el Polo Gargano. Justamente, Gargano a partir de su regreso de España en 1984, va a ser uno de los grandes impulsores de este proceso de renovación y de crítica del marxismo-leninismo y del llamado socialismo real.

O sea que para el PS uno de los sentidos fuertes de la renovación significa renovación ideológica. No era y no es simplemente la cultura de gobierno o el pragmatismo.

Por el contrario, fueron la necesidad de luchar contra el neoliberalismo, el acercarnos al gobierno y el pragmatismo quienes dejaron de lado al empuje de la renovación, así como el gradual agotamiento de la agenda con la que la izquierda llega al gobierno.

Por todo esto, en la lista 3, reinvindicamos a la renovación y nos designamos Corriente Socialista Renovadora.

Y hoy vamos más lejos y decimos que la renovación es permanente y exige a la izquierda elaborar el paradigma de un nuevo desarrollo humano y reconversión ecológica de la economía para la nueva etapa histórica de Uruguay y de América Latina.

Haber dejado de lado el discurso y el mensaje de la renovación, ha sido una de las causas del retroceso político y electoral del PS. Haber dejado de lado la lucha ideológica dentro y fuera del Frente Amplio (FA), no haber exhibido con claridad nuestras posiciones o nuestras señas de identidad. Otra causa, fundamental, ha sido no haber superado las divisiones, así como la falta de unidad, disciplina y fraternidad

La misma consideración de Habermas, a propósito de la modernidad como proyecto inconcluso, vale para la renovación y justamente, los conceptos de naturaleza ideológica contradictorios con la Declaración de Principios y las Tesis, del documento al que se refiere Olesker, comprueban esta afirmación.

A propósito de esto, una compañera en el Congreso, dijo que al sector que ahora se expresa en la lista 4, más que removedores, habría que caracterizarlos como restauradores, porque vuelven, posiblemente no en forma voluntaria o no consciente a las formulaciones de la izquierda anterior a 1973.

6-Respecto al apoyo al gobierno, la actual coyuntura de pugnas abiertas y de ataques a la unidad del FA y el contexto de dificultades en la coyuntura económica nacional, regional y mundial, hace necesario que el mismo sea claro e inequívoco y eso sólo lo asegura la elección de Monica en la Secretaria General

Por supuesto, que apoyar al gobierno incluye decir cuando no estamos de acuerdo. Pero esto depende a su vez del contexto, de la forma, de la oportunidad y del medio en que se diga

Pero además, y esto es lo fundamental, una afirmación debe verse siempre en el contexto del discurso en que se formule. Un significante cobra diferentes sentidos según sea el lugar que ocupe en la malla de los significantes. La misma afirmación, en un caso u otro, insertada en un discurso u otro, puede trasmitir sentidos diferentes.

7-Por supuesto, en muchas cosas estamos de acuerdo. Más allá de la unidad y pertenencia a un mismo partido, al que todos queremos engrandecer superando sus dificultades, podemos coincidir en la necesidad de que el PS asuma un claro perfil, tenga posiciones nítidas ante la ciudadanía, recupere su presencia en la sociedad, en el FA y en los movimientos sociales y asuma plenamente el rumbo hacia una sociedad más democrática e igualitaria.