En notas anteriores vimos que Uruguay tiene un problema persistente de escasez de docentes en enseñanza primaria y enseñanza media. (1) Dicha escasez se explica tanto por una oferta de trabajo reducida debido a décadas de salarios bajísimos (2) como por el crecimiento reciente de la demanda de docentes asociada a la expansión de modalidades de tiempo extendido, de las horas de coordinación en secundaria y de distintos programas que ocupan más docentes, como Maestros Comunitarios. La falta de docentes supone un freno estructural a la implementación de reformas tales como la universalización de modalidades de tiempo extendido y la asignación de más horas de trabajo fuera de aula y en el centro, sobre las que existe cierto consenso pero que no pueden implementarse sin una mayor oferta de docentes.

En la primera nota enfatizamos la necesidad de aumentar los ingresos de los docentes en relación con los ingresos del resto de los trabajadores, para así reducir la escasez de docentes, argumentando que el salario relativo es un determinante fundamental de las opciones de carrera de los estudiantes. Un estudio reciente del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed 2016b) documenta que la brecha de ingresos entre docentes y trabajadores similares en otras profesiones se ha reducido, pero sigue siendo considerable. Respecto de la satisfacción de los docentes con su salario, la encuesta nacional docente de 2015 mostró que menos de 40% están satisfechos con su situación económica.

En la segunda nota profundizamos en cómo deberían aumentarse los salarios y vimos que el salario de los docentes de tiempo completo en Uruguay no parece particularmente bajo en la comparación internacional y que, por otro lado, algo realmente excepcional de la carrera docente en el país es la relevancia del empleo a tiempo parcial y la no remuneración de las horas de trabajo fuera del aula. De esta forma, concluimos que, a diferencia de lo sucedido hasta ahora, la prioridad no deberían ser los aumentos salariales generalizados sino, manteniendo el salario relativo, seguir expandiendo las modalidades de tiempo extendido y la remuneración de horas docentes fuera del aula y en los centros.

Esta tercera nota continúa el análisis sobre cómo aumentar los salarios y discute la introducción de diferenciales salariales en tres dimensiones para reducir el problema de la escasez de docentes. Estas tres dimensiones refieren a los salarios de Montevideo y el interior, a lo largo de la carrera docente y para profesores de distintas disciplinas en enseñanza secundaria.

Morís en la capital

En Uruguay el costo de vida no es igual en todos lados y, en particular, es más caro vivir en Montevideo que en el interior. Por ejemplo, la línea de pobreza del Instituto Nacional de Estadística (INE) en julio de 2017 es de 12.356 pesos en Montevideo y de 8.089 pesos en el interior. (3) En general, los trabajadores ganan, en promedio, más en Montevideo que en el interior, (4) pero esto no aplica para los docentes, cuyo salario es el mismo en todo el país. Esto implica que, en términos de poder de compra, el salario no es igual para todos los docentes, sino que es más alto en el interior que en Montevideo.

El hecho de que el salario sea más atractivo en el interior que en Montevideo parecería tener una correlación clara en términos de dónde faltan docentes, al menos en enseñanza primaria. En los últimos años los jerarcas de Primaria han afirmado que faltan maestros en Montevideo y han implementado distintos programas para trasladar docentes de varios departamentos del interior hacia la capital, para cubrir el faltante. (5) Tenemos entonces aquí una primera dimensión sobre cómo podrían ajustarse los salarios de forma diferencial: el salario de los docentes podría ser más alto en Montevideo que en el interior, de forma de ajustarse al costo de vida de cada lugar.

A la larga, no rinde

Un hecho documentado en los excelentes informes del Ineed sobre remuneraciones docentes es que el salario de los docentes no aumenta suficientemente con los años de trabajo (Ineed 2016a, 2016b). Esta conclusión rige tanto si miramos la relación entre salario y años de experiencia en comparación con otros trabajadores con estudios terciarios en Uruguay como en comparación con los docentes de otros países. En la comparación nacional, en el gráfico (extraído de Ineed 2016b) se aprecia claramente cómo el salario de otros profesionales y técnicos se incrementa más fuertemente con la edad que el de los docentes. En la comparación internacional, mientras que para el promedio de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el salario docente al final de la carrera es 140% más alto que al comienzo, en Uruguay esa diferencia se ubica entre 60% y 70%, según se trate de docentes de primaria o de secundaria.

En la última década, los aumentos salariales fueron mayores para los grados más altos que para los grados bajos, lo que va en la dirección de mejorar la relación entre experiencia y remuneraciones. Como ha sido ampliamente argumentado, la posibilidad de tener mayores remuneraciones a lo largo de la carrera debería ir acompañada de cambios en la carrera docente, de forma que los aumentos salariales estén vinculados a méritos y no sólo a antigüedad.

¿A igual tarea, igual remuneración?

Un aspecto clásico de la escasez de docentes en Uruguay es que en secundaria faltan docentes en matemática e inglés más que en otras disciplinas. Si miramos, por ejemplo, las tasas de titulación, en 2011 más de 80% de docentes de historia y educación física tenían título, pero este porcentaje era menor a un tercio para matemática e inglés. (6) En tanto el conocimiento avanzado de matemática e inglés que se requiere para dictar clases en secundaria, en particular en el segundo ciclo, es particularmente bien remunerado en el mercado de trabajo, atraer más docentes de estas disciplinas requiere un mayor salario.

La introducción de diferenciales salariales entre disciplinas es, sin embargo, un tema controvertido. Además de legítimas consideraciones normativas de tipo igualitarista, la introducción de diferente pago entre trabajadores que se ven a sí mismos como iguales puede tener efectos negativos en la satisfacción con el trabajo y en el esfuerzo de los trabajadores. (7) Si esto último fuera cierto, la medida podría generar mayor insatisfacción y mayores niveles de conflicto e ir en contra de los objetivos que se buscan.

El trabajo docente es heterogéneo no sólo en las dimensiones de región, antigüedad y disciplinas que hemos considerado. Entre otras dimensiones, también varían mucho los contextos socioeconómicos de los centros de estudios, el atractivo de las distintas ciudades y regiones y la distancia a los centros, entre otros factores. La diferencia de contexto socioeconómico, por ejemplo, ha dado lugar a la introducción de incentivos económicos en primaria (pago por contexto crítico), incentivos que no existen en secundaria, donde es célebre la asignación regresiva de los docentes mejor pagos a los centros con mejor nivel socioeconómico. Si bien, como vimos para el caso de los diferenciales por disciplina, en secundaria introducir diferencias de remuneración entre docentes puede tener aspectos no deseables, hay que evaluar los pro y contra de cada caso teniendo en cuenta que no introducir diferenciales tiene un costo económico. Por un lado, si se paga “de más” a algunos docentes, esos son recursos que alternativamente podrían destinarse a mejores edificios, materiales y más horas docentes. Por otro lado, si se paga “de menos” a otros docentes, esto implica enfrentar problemas de escasez docente en cantidad y calidad en determinadas regiones, disciplinas o contextos socioeconómicos.


Alves, Guillermo; Brum, Matías y Yapor, Mijaíl, 2009. “Cambios en la estructura salarial en Uruguay, 1986-2007: Un análisis mediante regresiones cuantílicas”, Documentos de Investigación Estudiantil (students working papers) 09-01, Instituto de Economía.

Card, David; Mas, Alexandre; Moretti, Enrico y Saez, Emmanuel, 2012. “Inequality at Work: The Effect of Peer Salaries on Job Satisfaction”, American Economic Review, American Economic Association, vol. 102(6), 2981-3003, octubre.

Ineed. 2016a. Los salarios docentes: comparación en el contexto nacional, Ineed, Montevideo.

Ineed. 2016b. Los salarios docentes (2005-2014), Ineed, Montevideo.

Mora, Franco; González, Mariana; González Burgstaller y Andrea Macari. 2013. “Evolución de las profesiones docentes en Uruguay”.

  • http://www.razonesypersonas.com/2013/07/por-que-deberiamos-aumentar-los.html y http://www.razonesypersonas.com/2016/06/como-hayque-aumentar-los-ingresos-de.html.

  • Cada comienzo de año se acumulan las notas periodísticas sobre la falta de docentes. Para 2017 ver, por ejemplo, https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/3/ falta-de-maestros-grupos-superpoblados-y-largas-listas-de-espera-en-utu/.

  • Por ejemplo, Ineed (2016a) muestra cómo en 1997 el salario docente en Uruguay en primaria y secundaria era menos de la mitad del salario en México, Chile y Argentina (medido en dólares ajustados por PPA).

  • Línea de pobreza para un hogar unipersonal.

  • En un estudio de hace ya unos años, mostramos que, en promedio y a igual educación, edad y sector de ocupación, los trabajadores en Montevideo ganaban en 2007 15% más que los del interior (Alves, Brum y Yapor, 2009).

  • Ver, por ejemplo, https://www. elobservadormas.com.uy/noticia/2017/03/06/41/las-clases-comienzan-con-300-cargos-de-maestros-vacantes_1039957/. No he encontrado referencias para la situación de educación secundaria. El fenómeno es un tema a estudiar en secundaria, ya que, a diferencia de primaria, muchos docentes de secundaria se forman en Montevideo y entonces pueden tener mayor preferencia a seguir viviendo allí. Debe tenerse en cuenta, además, que el poder de compra no es el único determinante de las decisiones de localización y que en cambio Montevideo ofrece mejor oferta de bienes y servicios.

  • Datos extraídos de Mora, González, Burgstaller y Macari (2013).

  • Ver, por ejemplo, Card et al. (2012).

Una versión previa de esta nota fue publicada en Razones y personas.