Lenta e inexorablemente avanzaba el agua ayer por el barrio Puerto de Barriles, en Durazno. Al mediodía Luis y otros vecinos miraban cómo el río Yi inundaba el lugar a un ritmo de tres centímetros por hora. En la sede del Centro Coordinador de Emergencias de Durazno (Cecoed), en una pizarra blanca, los funcionarios anotaban la cota del río, que pasó de 9,07 metros a las 7.00 a 9,21 a las 12.00. A la misma hora, Yenny, una vecina del barrio La OSE, esperaba el camión de la Intendencia de Durazno para instalarse, con su pareja y sus cuatro hijos, en el campamento ubicado en el barrio Las Higueras. Ese predio fue el que el Comité Departamental de Emergencias (CDE) destinó para alojar de manera temporal a los que tenían la casa inundada y no podían ir a otro sitio.

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La gente parecía compartir la resignación de lo inevitable: la lluvia iba a seguir, el río continuaría creciendo, pero no todos afrontaron el desastre de la misma manera. Luis permaneció cerca de su hogar, pero Yenny y los suyos ocuparon una de las carpas militares en el gimnasio del barrio realojado.

Siempre en casa

En un bote cuya finalidad es transportar arena y no “pasear” por el barrio, Luis mostró a la diaria parte de la zona inundada. El hombre, que actualmente no está trabajando por problemas de salud, decidió no ir al campamento porque está lleno de “chorros”. “Colgás un calzoncillo y te lo roban”, dijo. Además aseguró que hay que cuidar a las chiquilinas porque está lleno de “degenerados”. Luis tiene muy presente la inundación de 2007, cuando hubo que evacuar a 6.500 personas en el departamento y a más de 12.000 en todo el país. Un par de años después del desastre se cuestionó el uso de las donaciones por parte de la comuna, encabezada por Carmelo Vidalín (Partido Nacional), actual intendente. En 2009 se abrieron dos causas, una de Presidencia de la República por la donación de lonas, casas prefabricadas y la exoneración de la conexión a la electricidad, y la otra de ediles del Frente Amplio por el destino de 100.000 dólares que el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente transifrió a la comuna de Durazno. En 2015 la jueza María Andrea Caamaño entendió que no había “argumento suficiente para continuar con los procedimientos”, por lo que archivó los casos contra Vidalín. Según Luis, las donaciones se pudrieron a la espera de ser vendidas. Aseguró que muchas de las cosas que se ven por televisión no son ciertas, ya que “en la gente es lo último en lo que piensan” los políticos. El hombre, de 60 años, nació en el barrio y no tiene pensado abandonarlo. Ayer, cuando vio que el río empezó a crecer, junto con su familia y muchos vecinos trasladó todas sus cosas a los vestuarios del club Demetrio Souza, que de su cancha sólo se veía ayer parte de los arcos. Un vecino que pasaba por ahí dijo a la diaria que abandonaría el lugar cuando el agua tapara los travesaños.

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En otro lugar

Yenny se mostró agradecida con la comuna por el traslado. Contó que había llamado en la mañana y, antes de lo previsto, a eso de las tres de la tarde, ya la estaban llevando al camping. Una de las principales preocupaciones de la mujer no era la inundación sino dónde vivirá después de que el agua baje. La vivienda que dejó ayer, además de estar en una zona inundable, corre peligro de derrumbe. “Los vidrios estallan, el pulmón de la estufa está roto y la casa se llena de humo, además no hay saneamiento y el agua con materia sube”, son algunos de los problemas que tiene la vivienda por la que Yenny paga 6.000 pesos al mes. La respuesta a la pregunta de por qué eligió ese lugar sabiendo que se podía llenar de agua fue sencilla: “No me daba para más”.

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Yenny siguió las recomendaciones de las autoridades: estuvo atenta a los reportes del Sistema Nacional de Emergencias, llamó para informar de la situación de su hogar, y lo abandonó antes de que se inundara “a pie seco”, como suelen decir. Pero, a pesar de todo, el sitio carecía de las condiciones básicas para que cualquier persona pueda vivir. El ambiente era sofocante y todo estaba cubierto con una pátina de humedad que hacía pensar que el lugar ya había sido invadido por el río. “Si crece mucho, el agua llega al techo”, comentó.

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Oficiales

Alejandro Capeluto, del Batallón de Infantería Blindado 13, dijo en conferencia de prensa que “sería bueno disminuir al mínimo el traslado de vehículos pesados por el departamento”. Ayer, además de la crecida del río Yi en Durazno, hubo un accidente en el puente sobre el arroyo Agua Sucia, en la ruta 6, a la altura del kilómetro 198, en Florida. Un camión impactó contra el puente y dejó a la localidad de Sarandí del Yi aislada por el sur. Jorge Reyna, intendente interino de Durazno, dijo que hubo contactos con AFE, el Ministerio de Transporte y la Intendencia de Florida para solucionar la circulación por esa zona. Vidalín aseguró a la diaria que se está evaluando el estado de las vías férreas para habilitar la circulación de un motocar.

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Cifras oficiales

El CDE y el Cecoed informaron ayer que hasta las 19.00 horas el cauce del río Yi se ubicaba en la marca de 9,5 metros sobre su nivel normal, ascendiendo tres centímetros por hora. A esa hora había 347 personas desplazadas, un total de 86 familias; 30 de ellas autoevacuadas (109 personas, 76 mayores de 18 años y 33 menores) y 56 trasladadas por el CDE (151 mayores y 87 menores de edad). De estas últimas familias, 30 personas fueron alojadas en el campamento ubicado en el centro de integración barrial de Las Higueras. En ese sitio recibieron comida, cuidados médicos y ropa de abrigo, si la que tenían estaba mojada. En el gimnasio ubicaron las pertenencias de las familias: colchones, roperos, camas, heladeras, cocinas y televisores, entre otras cosas. Las autoridades advirtieron a la población que no se deje estar y llamaron a ser responsables con las mascotas.

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