En las primeras horas de ayer el cielo estaba amenazante. Parecía que iba a llover, y el pronóstico no era nada bueno: nuevamente habría tormenta en el centro del país. En la ruta 5, camino a Durazno desde Montevideo, se podían ver autos con la bandera uruguaya y camionetas con stickers de Un Solo Uruguay (USU), pero el volumen de coches no fue tanto como para congestionar el tránsito. En Durazno se empezó a juntar gente desde temprano para escuchar la proclama de USU, a un año de su primera concentración en el mismo predio de la Sociedad Rural del departamento. Se anunció que la parte oratoria empezaría a las 16.00, pero al mediodía ya había varios cientos de personas instaladas con sombrillas y heladeritas portátiles. La precaución no estuvo de más porque, a pesar de las previsiones, un sol inclemente salió en las primeras horas de la tarde.

En los alrededores del predio, entre puestos de chorizos, sillas plegables y banderas nacionales, en tres carpas se recolectaban firmas para distintas iniciativas: la derogación de la ley integral para personas trans, la campaña Vivir sin Miedo para cambiar la Constitución en artículos que tienen que ver con la seguridad, y la eliminación del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS).

Antonio, un vendedor callejero de pop y garrapiñada, llegó al departamento proveniente de Canelones para tratar de hacer el día. Dijo que “sería divino” colocar los 120 paquetes que había llevado, pero no estaba seguro de poder hacerlo. El año pasado vendió bastante en el acto de USU, pero ayer había más vendedores y menos gente. Mientras la diaria hablaba con Antonio, una de las personas que promovían la campaña Vivir sin Miedo –lanzada por el senador y precandidato nacionalista Jorge Larrañaga– se acercó a pedirle la firma. La mujer convenció a Antonio con una ejemplificación práctica de la reforma: le dijo, por ejemplo, que los allanamientos nocturnos eran para entrar en “las bocas de pasta base, pero con la autorización del juez, por supuesto”.

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Otro de los que llegaron temprano fue Julio, un productor lechero de Soriano que, paraguas en mano, se instaló en las primeras filas a escuchar las propuestas. Dijo que su sector afronta “costos altísimos” como el de la energía eléctrica, y aseguró que paga por ese concepto 30.000 pesos mensuales. Julio es dueño de 130 vacas que pastan en 122 hectáreas, y emplea a tres personas. Consultado sobre la ley de ocho horas para los trabajadores rurales, dijo que está de acuerdo pero que su establecimiento no puede ser un horario estricto, ya que no es viable desconectar las máquinas “así como así”. El productor fue especialmente duro con el gobierno y los periodistas. Afirmó que el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, “es un estúpido que dice que está todo bien y se fundió tres veces”, y que en la prensa montevideana “no conocen la realidad del campo, escriben cuatro palabras estúpidas y engañan”.

Los discursos

Pasadas las 16.30 empezó la parte oratoria. El primero en hacer uso de la palabra fue el periodista Gerardo Sotelo. Dijo que después de las elecciones nacionales, “cualquiera sea el ganador”, los dirigentes deberán “salir de su frontera partidaria” (previendo que ningún partido tendrá mayoría parlamentaria). “Esto es una gran noticia”, porque así “tendremos más negociación y menos autoritarismo, más pragmatismo y menos ideología”, aseguró.

Una de las intervenciones más llamativas de la tarde fue, luego, la de un escolar. “Yo veo a mamá trabajando hasta 12 horas por día, vivimos sin agua potable y a veces no nos da ni para comer”, contó, y agregó que también ve a “gente con mucho dinero que roba y no es para comer”, palabras con las que provocó un aplauso cerrado de los presentes. Según dijo ayer, el niño quiere ser militar para ayudar en las inundaciones.

En la extensa proclama de USU, leída por el productor ganadero Julián Cabrera, de Florida, se hicieron propuestas a corto, mediano y largo plazo. “Todos coincidimos en que la raíz de todos los problemas está en el excesivo tamaño del Estado”, sostuvo el movimiento, y propuso, entre otras cosas, suspender el ingreso de funcionarios públicos por tres años; revisar los cargos de confianza; que los legisladores deban rendir cuentas de su gasto de viáticos y devolver los sobrantes; y que cesen las partidas especiales parlamentarias como la destinada a compra de periódicos. También volvió a pedir que se bajen 15% las tarifas de electricidad “para darles competitividad a los sectores que consumen esta energía para su producción y para aliviar el presupuesto familiar en general”.

Si bien los productores aseguraron que no demandan quitas de sus deudas, reclamaron la suspensión de las ejecuciones de “pequeños colonos con deudas de renta ante [el Instituto Nacional de] Colonización, muchos de ellos con riesgo de ser expulsados de sus fracciones, que son su sustento”.

USU reiteró que existe atraso cambiario y sostuvo que “está matando al sistema productivo”, ya que “es en parte responsable del cierre de muchas empresas en todo el territorio”. Afirman que ese atraso es de 10% a 20%, y que su causa “no es el ingreso de dólares al mercado únicamente”, porque “existen otras decisiones tomadas por las autoridades que afectan el valor de esta moneda [el dólar] a nivel local”.

Los políticos

Distintos integrantes de USU manifestaron ayer que el tiempo de los diagnósticos ya pasó, y que en este año electoral les hablan más a los precandidatos que al gobierno. Muchas figuras del sistema partidario fueron ayer a Durazno: del Partido Nacional estaban los precandidatos Larrañaga (Alianza Nacional), Luis Lacalle Pou (Todos), Verónica Alonso (Esperanza Nacional) y Carlos Iafigliola (Movimiento Adelante). Otros precandidatos presentes fueron el colorado Ernesto Talvi (Ciudadanos), y Pablo Mieres (Partido Independiente, La Alternativa).

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Después del acto, Alonso reiteró su propuesta de privatizar parte de ANCAP para que “las decisiones sean tomadas por gente preparada y eficiente”. Por su parte, Lacalle Pou rescató el mensaje de USU hacia la dirigencia política: “Guambia con la propuesta fácil”, dijo, porque “a veces los políticos se ponen un poco piropeadores de más para conseguir la elección”, sabiendo que sus promesas “no se pueden cumplir”. Larrañaga comentó que no está de acuerdo con todos los reclamos planteados, pero que quiso estar para escucharlos. Talvi coincidió en que hay atraso cambiario, ya que el precio del dólar debería estar en 37 o 38 pesos, y en que debe ser eliminado porque “el dólar barato está haciendo que la producción no sea competitiva”.

Mieres dijo a la diaria que USU “tiene un reclamo específico que es su fuerte: la competitividad. Esa es su especificidad, pero este año optaron por hacer una especie de plan de gobierno”, evaluó. En su opinión, el movimiento se equivoca y “pierde” de ese modo, porque en una democracia “la función de una organización social es reclamar por sus intereses particulares”.