Ayer, la familia de Eduardo Bleier, militante del Partido Comunista del Uruguay (PCU) hasta su desaparición forzada, fue informada por las autoridades de que eran sus restos los encontrados en el ex Batallón 13, ubicado en Instrucciones y Casavalle, el 27 de agosto.

Bleier ingresó muy joven al PCU y estuvo al frente de la dirección de Finanzas y Organización, y luego del golpe de Estado se encargó de la propaganda clandestina. Fue detenido en la vía pública el 29 de octubre de 1975, cuando tenía 47 años, en el marco de la Operación Morgan, que tuvo como objetivo a toda la resistencia contra la dictadura, pero en particular al PCU y la Unión de la Juventud Comunista (UJC). Estuvo en la “casona de Punta Gorda”, también conocida como “infierno chico”, y de ahí fue trasladado a otro centro clandestino de detención, conocido como “300 Carlos” o “infierno grande”, según los datos recabados por la Comisión para la Paz. “En ambos lugares fue intensa y continuamente torturado” hasta que falleció, entre el 1º y el 5 de julio de 1976, indica el informe del organismo. “Eduardo era un comunista, un frenteamplista, un luchador por la democracia y la libertad. Como tal queremos recordarlo y reivindicarlo, y expresar nuestro compromiso, hoy más que nunca, con la necesidad imperiosa de buscar y encontrar a todas y todos los desaparecidos y que estos crímenes de lesa humanidad no queden impunes”, indicó el PCU en un comunicado publicado ayer de noche.

Eduardo Bleier. Edad: 47 años. Lugar de desaparición: vía pública, Montevideo. Estado civil: casado. Hijos/as: cuatro. Ocupación: odontólogo. Alias: Enrique. Militancia política: PCU. Fecha de secuestro: 29/10/1975.

Uno de los hijos de Bleier, Gerardo, escribió en sus redes sociales tras la noticia: “Estuvo siempre ahí... hasta que lo encontramos. Infinitas gracias a la abrumadora, sanadora, tanto como el hecho mismo, solidaridad social que nos rodea. A todos, otra vez, gracias”.

Lille Caruso, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del PCU, dijo a la diaria que para todos los comunistas era un “ser especial” no sólo por “lo que hacía, sino por lo que era”. “Nosotros tenemos un montón de desaparecidos, y cada familia espera encontrar a su familiar. Hay que seguir buscando, uno a uno, hasta que aparezca el último desaparecido”, sostuvo.

Se retoman las excavaciones en el 14

A partir de mañana el Grupo de Investigación en Arqueología Forense empezará a hacer excavaciones en el ex Batallón 14, en Toledo. Esta nueva búsqueda obedece a una denuncia anónima entregada al ministro de Defensa Nacional, José Bayardi, que incluiría información sobre restos enterrados debajo de un galpón.

En 2018, ante un dato similar, se pasó el georradar y se determinó que había una anomalía bajo una edificación, pero cuando se hicieron excavaciones se encontraron únicamente unos caños que no estaban en los planos originales. Esta carta dirigida a Bayardi indicaría que el lugar en el que se buscó no era el correcto.

Ignacio Errandonea, integrante de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, también se refirió al hallazgo y sostuvo que la noticia dio a la organización, por un lado, “tranquilidad”, porque se pudo identificar el cuerpo hallado, ya que hay “algunas familias que no tenemos sus muestras”, y en cierta medida “es una alegría” porque “una familia ha encontrado a su familiar y va a poder cerrar un capítulo que ha sido tan largo”.

Mentiras

En un informe elaborado por las tres ramas de las Fuerzas Armadas y enviado al presidente Tabaré Vázquez en 2005 se reconoció la muerte de Bleier mientras estaba detenido. Sin embargo, también se afirmó que sus restos fueron enterrados en un predio del Batallón 13 y que posteriormente fueron exhumados, trasladados al Batallón 14 y cremados, siendo sus cenizas esparcidas en la zona. Textualmente, el informe indica: “Sus restos fueron enterrados en el predio del Batallón I Mec. [Infantería Mecanizada] Nº 13 y no en el Batallón I Parac. [Infantería Paracaidista] Nº 14, como lo establece el antes mencionado informe [en referencia a la Comisión para la Paz]; posteriormente fueron exhumados. Trasladados al predio del Batallón I. Parac. Nº 14, fueron cremados; siendo sus cenizas y restos esparcidos en la zona”.

Óscar Urtasun, integrante de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, dijo que esa era “una de las mentiras que dijeron” y añadió que nunca dudaron de que las Fuerzas Armadas mentían sobre los desaparecidos. “Era pura mentira todo lo que decían”, afirmó. Urtasun dijo que tenían testimonios de todo tipo sobre el destino de los desaparecidos y “nunca dudaron” de lo que la gente decía: “¿Por qué íbamos a sospechar que nos querían mentir militantes, vapuleados por todos lados?”.

Annabella Balduvino y Gerardo Bleier, frente a la entrada al ex Batallón N° 13.
Annabella Balduvino y Gerardo Bleier, frente a la entrada al ex Batallón N° 13.

Urtasun valoró el hallazgo de los restos de Bleier como un “golpe positivo” y dijo que sólo a la “mente podrida” de los militares se le pudo ocurrir que un “tipo de izquierda, que trabaja con los dientes, fuera un delincuente”. “La materia no se destruye, se transforma de un alarido en un grito de esperanza”, concluyó.

Operación Morgan

El 20 de octubre de 1975, la dictadura lanzó un operativo de detención, tortura y desaparición contra el Partido por la Victoria del Pueblo y, en particular, contra el PCU y la UJC. La llamada Operación Morgan se destacó por su violencia y también por su masividad. La dictadura destinó varios centros de reclusión, personal y transporte, y ese mismo año unos 90 militantes del PCU fueron detenidos. Algunos de ellos murieron o desaparecieron poco después de su secuestro. Una idea de la brutalidad del operativo la dan los nombres de sus principales centros clandestinos de detención: “la casona”, también conocida como “infierno chico”, y los galpones del Batallón 13, el “infierno grande”. Hacia allí fueron conducidas decenas de personas encapuchadas el mismo 20 de octubre. El operativo siguió hasta junio de 1976, aunque la represión a los militantes del PCU continuó hasta el fin de la dictadura.

Entre los desaparecidos que dejó la Operación Morgan, además de Bleier, figuran Fernando Miranda, cuyos restos fueron hallados décadas después, en el Batallón 13, Juan Manuel Brieba, Carlos Pablo Arévalo Arispe, Julio Gerardo Correa Rodríguez y Otermín Laureano Montes de Oca Doménech. Por su parte, Ubagesner Cháves Sosa (hallado en 2006 en un predio de la Fuerza Aérea en Pando) también fue detenido desaparecido en el marco de la persecución al PCU, así como Horacio Gelós Bonilla y Lorenzo Julio Escudero Mattos.

El fiscal Ricardo Perciballe pidió en 2018 el procesamiento de tres represores por este operativo: Jorge Silveira, que ya estaba preso en la cárcel de Domingo Arena, y José Gavazzo y Ernesto Ramas, los dos en prisión domiciliaria. En su investigación el fiscal tomó declaración a más de 90 militantes de la UJC y del PCU que fueron torturados, sometidos a plantones, submarino y picana, y en el caso de algunas mujeres, fueron víctimas de violencia sexual.

“Para llevar hasta el fin lo que se ha propuesto el gobierno y las Fuerzas Armadas, hay que ir directamente al enemigo que tenemos entrecasa […] Su acción falaz, ruin y traidora debe ser definitivamente extirpada, como debe ser extirpado el cáncer en bien de la vida. Ese enemigo es el comunismo internacional”, decía poco después del golpe de Estado de 1973 el general Luis Forteza, director del Instituto Militar de Estudios Superiores.

Algunas reacciones en redes sociales

Así se pronunciaron la organización Desaparecidos, el candidato a la presidencia por el Frente Amplio, Daniel Martínez, y el candidato a senador por el Partido Comunista Óscar Andrade, así como la candidata a la vicepresidencia del partido Independiente, Mónica Bottero:

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