El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió ayer un comunicado en el que condena “enérgicamente los actos de violencia policial” ocurridos el sábado en Nicaragua, durante una manifestación en reclamo de la liberación de los presos políticos.

“La continua limitación de las libertades individuales, en particular contra defensores de derechos humanos y periodistas, que viene reiterándose desde hace casi un año, es incompatible con un sistema democrático de gobierno y representa un grave obstáculo para poder superar la crisis social y política” que vive el país centroamericano, añade el comunicado.

Por último, el gobierno uruguayo “vuelve a exhortar” al gobierno de Nicaragua a que “genere las condiciones de confianza necesarias” para encauzar el “diálogo nacional” como “única forma de encontrar una solución negociada que conduzca al inmediato cese de la violencia y al esclarecimiento de los crímenes cometidos y el castigo de los responsables”.

La manifestación del sábado, convocada por Unidad Nacional Azul y Blanco, fuerza opositora al gobierno de Daniel Ortega, culminó con el arresto de 107 personas, que fueron liberadas esa misma noche, informó ayer la agencia Efe.

La actual crisis nicaragüense comenzó el 18 de abril de 2018, cuando las protestas contra las reformas de la seguridad social devinieron en el reclamo de que Ortega deje el gobierno. Desde entonces, el conflicto ha causado la muerte de 325 personas según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Organizaciones sociales elevan la cifra a 561 y afirman que son 762 los presos por participar en protestas contra Ortega, indicó Efe.