En 2017 la música uruguaya perdió, con diferencia de meses, a dos figuras ineludibles en el terreno de la investigación, la teoría, la composición y la crítica: el 21 de febrero murió Graciela Paraskevaídis (nacida en Buenos Aires en 1940 y nacionalizada uruguaya desde 1975; y el 8 de octubre falleció su esposo, Coriún Aharonián, nacido en Montevideo también en 1940. Ambos fueron destacadísimos participantes en la construcción de un corpus musical latinoamericano y en la comprensión y el análisis de, como observaba Marcelo Pereira en la diaria en el texto de despedida de Coriún, “la dimensión política de la cultura y la dimensión cultural de la política”.

La preocupación por el destino del valiosísimo archivo que ambos construyeron en su apartamento del Parque Posadas los hizo planificar, en vida, el mejor modo de asegurar su conservación y las formas de ponerlo a disposición de músicos e investigadores. Iniciaron así el camino para asegurar la permanencia y la preservación del material y definieron la forma institucional de fundación como la más indicada. Según explicó a la diaria Nairí Aharonián Paraskevaídis, hija de ambos y presidenta de la flamante institución, Coriún y Graciela se reunieron con un grupo de personas para hacerles conocer el proyecto e invitarlas a integrar el núcleo inicial. Hacia fines de 2017, luego de la muerte de ambos, comenzó el proceso legal hacia la conformación de la fundación, al mismo tiempo que seguían las actividades en el archivo, que recibe consultas y promueve proyectos de publicación.

En diciembre del año pasado fue registrada ante el Ministerio de Educación y Cultura la Fundación Archivo Aharonián-Paraskevaídis, con un núcleo inicial de integrantes que, además de su trayectoria en el ámbito musical o cultural y del vínculo con ambos, tienen “una notoria comprensión y empatía con los principios éticos y estéticos que Graciela Paraskevaídis y Coriún Aharonián promovieron a lo largo de su vida”. Además de Nairí, entonces, integran ese núcleo Fernando Cabrera, Ricardo Casas, Leonardo Croatto, Carlos da Silveira, Ricardo Gómez Antonich, Sara Herrera, Miguel Marozzi, Rubén Olivera, Federico Sallés, Franco Simini, Mauricio Ubal y Daniel Yafalián.

El archivo

El acervo material del archivo custodiado por la fundación está compuesto por “un importantísimo volumen de documentos en diferentes soportes”, explica Nairí. Partituras, afiches, catálogos, recortes de prensa, programas de conciertos, correspondencia, escritos, casetes, cintas, CD, dats, vinilos, aparatos de grabación y reproducción de sonido, VHS, fotografías, afiches e instrumentos musicales, además de una biblioteca especializada en ciencias sociales, humanidades, artes y, por supuesto, música, están ahora al cuidado de la institución y a disposición de los investigadores que lo requieran. En cuanto a los objetos, se destacan los instrumentos musicales de todo tipo, los aparatos de grabación y reproducción de diversos tiempos, además de un importante archivo fotográfico (fotografías impresas, en CD, negativos fotográficos, diapositivas, rollos, cámaras fotográficas y flashes) y audiovisual, que se complementan con una gran colección de afiches de actividades no sólo musicales.

Todos estos materiales fueron ordenados cuidadosamente por ambos a lo largo de su vida, “desde una lógica que priorizaba su propia investigación y uso cotidiano al mismo tiempo que habilitaba la consulta de terceros”. Nairí explica que para respetar esa intención se mantuvo “la diferenciación entre la actuación individual de Aharonián y de Paraskevaídis y los aspectos comunes que compartían”.

En lo que respecta a su actividad, se destacan sus currículos, lo relativo a la creación musical de cada uno (partituras con sus composiciones, con arreglos, por tipos de piezas, programas de conciertos, afiches, grabaciones, fonogramas), a la producción escrita (prensa, artículos, libros individuales o participaciones colectivas, conferencias), a las investigaciones musicológicas (éditas e inéditas, dentro y fuera del ámbito académico, así como apuntes, textos inéditos y planes de trabajo), y también lo que remite a su actividad docente (académica, de talleres y seminarios particulares) y a su actuación institucional.

También hay lugar para la producción de terceros: fonogramas, másters de grabación, CD, casetes de compositores e intérpretes de la llamada música culta y de diversas músicas populares, organizados por región (Uruguay, América Latina, Norteamérica, Europa, Asia, África), además de “un conjunto nada despreciable de grabaciones inéditas, mayoritariamente de compositores e intérpretes de músicas populares de todo el mundo”. Con el mismo criterio de organización se encuentran partituras de autores contemporáneos y de compositores del pasado, carpetas temáticas y un importante acervo sobre instituciones y organizaciones vinculadas a la música en Uruguay, América Latina y el resto del mundo. Es de destacar la serie relativa a musicología e investigación, “con especial énfasis en Lauro Ayestarán y Carlos Vega, pero donde tampoco faltan musicólogos y musicógrafos”.

Entre las tareas que la fundación tiene por delante están, según los estatutos, “garantizar el ordenamiento y la conservación de todos los materiales del archivo”; ponerlos “a disposición de investigadores del Uruguay y del exterior [...] tanto a través de la consulta en sala como de consultas a distancia”; ponerlos “a disposición del público en general [...] a través de actividades de difusión”; “promover vínculos con compositores, intérpretes, investigadores y docentes en pos de un mejor aprovechamiento y difusión de los materiales”, además de facilitar los vínculos con instituciones de Uruguay y del exterior para asegurar que el importante legado de Coriún y Graciela, así como su inmensa obra intelectual y artística sigan produciendo conocimiento y una reflexión imprescindible sobre el arte, la vida y la sociedad.

La sede del archivo sigue estando en el Parque Posadas, en Montevideo, y se reciben consultas por el correo electrónico fundacionarchivogracor@gmail.com. También se anuncia que en breve habrá en línea un sitio web.