Buenos días. Les comento algunas noticias que pueden leer hoy en la diaria.
En noviembre de 2019, los partidos Nacional, Colorado, Cabildo Abierto, Independiente y De la Gente (PG) firmaron el documento “Compromiso por el país”, con las propuestas que proyectaban impulsar juntos si Luis Lacalle Pou ganaba –como lo hizo– el balotaje. En el primer capítulo de aquel documento, sostuvieron que el déficit fiscal no paraba de crecer porque los recursos estatales se malgastaban y prometieron “un manejo cuidadoso y responsable del dinero de todos” que disminuyera ese déficit.
Cinco años después, cuatro de aquellas fuerzas políticas, ya sin el pequeño aporte del PG y sumando al aún más pequeño Partido Constitucional Ambientalista, presentaron un nuevo acuerdo para anunciar sus intenciones compartidas si Álvaro Delgado ganaba –como no lo hizo– la segunda vuelta del año pasado. En aquel texto, titulado “Gobernar entre todos”, afirmaron que el gobierno presidido por Lacalle Pou había mejorado la situación fiscal.
Sin embargo, la mejoría que indicaban los datos oficiales era ínfima en comparación con los datos de 2019, y pronto se supo que había sido forzada mediante la postergación de pagos y el adelanto de cobros, con una obvia intención publicitaria para la campaña electoral. A esto se le suma la llamada “deuda flotante”, o sea, los desembolsos pendientes del Estado que no se habían computado en la versión optimista del déficit porque las autoridades anteriores no les fijaron una fecha, pero que deberán ser realizados este año por el nuevo gobierno.
En suma, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, informó ayer en el Parlamento que el déficit fiscal al término del gobierno de Lacalle Pou fue el más alto de los últimos 35 años. Digamos también que el endeudamiento del Estado uruguayo, que según “Compromiso por el país” había crecido “a un ritmo insostenible”, siguió creciendo.
Sobre los números aparece, como siempre, la política. Desde el actual oficialismo se señala que quedaron bombas a punto de estallar en el Estado, y desde la actual oposición se alega que no es para tanto. Ancap tuvo el año pasado un resultado negativo de 5.217 millones de pesos, y las autoridades salientes culpan a las medidas sindicales.
Al respecto, hay que decir que esas mismas autoridades reconocen, como al pasar, que el año pasado el precio de la importación de combustibles fue mayor que la referencia calculada por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua. A esto se le agregó que el Poder Ejecutivo fijara precios de venta al público por debajo de esa referencia, con una poco disimulada intención electoral. Digamos también que, en el actual contexto de déficit de Ancap, el excandidato nacionalista Álvaro Delgado salió a quejarse de que el nuevo Poder Ejecutivo no haya dispuesto esta semana una rebaja en el precio de la nafta.
Oddone, atento a las perspectivas internacionales de encarecimiento del crédito y guerras comerciales proteccionistas, se limita a decir que hay “una serie de desafíos” en la tarea de cuidar las cuentas públicas y atender las prioridades sociales, al tiempo que se impulsa un aumento considerable del crecimiento. No va a ser fácil.
Hasta mañana.