En 2023, Cyranos marcó su retorno al carnaval e inició una nueva etapa del título, que desde ese año está bajo la dirección responsable de Marcelo Borrone. A partir de ese momento comenzó un proceso de rearmado y casi que de recuperación de identidad, ya sin muchas de las figuras que se habían destacado en los primeros premios obtenidos en la década anterior.
Con su espectáculo Paraíso, que tuvo que dar prueba de admisión en noviembre, los humoristas llegaron hasta la tercera rueda del concurso oficial, en una liguilla a la que también clasificaron Sociedad Anónima y Los Rolin.
En la previa a su nuevo pasaje por el Teatro de Verano, la diaria llegó hasta la Academia Box, en la zona de Maroñas, para conversar con algunos de los integrantes de Cyranos y decodificar este presente que los tiene “muy felices” en el andar del carnaval 2026.
Dahiana Bassadone, la actriz principal del conjunto y candidata a ganar como figura de la categoría, entiende que “hay como un renacer de Cyranos. Creo que porque llegamos muchos de los que somos fundadores del conjunto, como Marcel, Darío y Firu, que volvimos a esta casa por la camiseta”.
“Nuestro estilo siempre tiene ese aspecto de que es muy dinámico, muy atrevido. Un humor muy Cyranos. Ahora agregamos el tempo de Fabricio [Speranza], que es más de comedia, de silencios, e implementamos más lo de los sketches unidos por diálogos y no tanto lo de las humoradas largas como era antes”.
El hilo conductor de este año propone como disparador que “cada uno busque su propio paraíso, su momento ideal”. “No nos vamos al cielo a encontrarnos con angelitos que tocan el arpa. Vamos recorriendo diferentes paraísos marcados por diferente personas”, explica Bassadone.
Foto: Diego Vila
Llenar Cyranos de cyranos
Para Marcel Borrone, director y también integrante del elenco, las decisiones que tomó al momento de encarar la presente temporada fueron la clave para lograr lo que se logró: “El carnaval, como la vida, son decisiones, y cuando las tomás bien las cosas vienen. Lo estamos disfrutando mucho. Estamos muy felices. Con este son cuatro carnavales en los que la veníamos remando, y creo que le embocamos a los técnicos y a los componentes”.
“Este proceso pudimos coronarlo, en cierta forma, con el pasaje a la liguilla. Como grité un par de veces en la segunda rueda: ‘¡Volvió Cyranos!’. Llegamos al nivel que había antes de 2020, algo que no es nada fácil, porque en esa época había un gran elenco y la gente asocia caras y nombres con conjuntos”.
“¿Qué me propuse? Que Cyranos tenía que tener Cyranos. Entonces fui a buscar a Fabricio Speranza como letrista, a Tabaré Martínez como coreógrafo, al Bola Martín Fagúndez para los arreglos. A Darío, a Daiana y al Ñery [Christian Cabrera], que ya habían estado en distintas etapas”, agrega Borrone.
Cuando se le pregunta cómo ve a los humoristas en el actual concurso, asegura que este año “la competencia está buena” y que la categoría en general “está mejor” que el año pasado: “Todos los conjuntos tuvimos muchos momentos de buen humor. Después, como siempre, entran tres y dos quedan afuera, pero creo el nivel subió. Los pequeños cambios que tuvo el reglamento le hicieron bien, y creo que hay que profundizarlos más para volver a lo que era antes. Yo recuerdo que se hacían festivales de humoristas en los tablados en la época de los Buby’s y de Los Carlitos. Yo sigo con la loca idea de que eso pueda volver algún día”.
Foto: Diego Vila
De pura cepa
Después de tres años sin llegar a la ansiada tercera rueda, la noticia de la clasificación le da un sabor distinto al cierre de carnaval. Otro de los referentes que lo vive de manera especial es Darío Sellanes: “En materia de experiencia siempre es un paso adelante, más allá de cómo quedemos en el concurso. En cuanto al espectáculo, tuvimos la suerte de pasar a la liguilla y el equipo está muy contento con lo que logramos plasmar en el escenario”.
Respecto del humor que transita Cyranos este año, el actor explica: “Tiene una cepa común a la del nacimiento de Cyranos. Yo empecé en 2002 y después estuve en distintas etapas. Es el conjunto donde más cómodo me siento. Mantiene la energía que hace 20 años. Cyranos tiene una mística particular. Lo que sí agregamos este año es el humor de situación. Tenemos más firme la escena, y a partir de ahí se dan los disparadores. En otras épocas quizás existían, pero tal vez la situación no estaba tan marcada como en este momento; es a lo que apunta ahora la categoría, a tener distintos bloques. Yo soy más de la vieja guardia; cuando me tocó ser guionista o puestista, iba más por el lado de un conflicto, un desarrollo y luego llegar a un final. Pero bueno, bienvenido sea: es el mundo de hoy y a la gente le gusta que sea más cambiante”.
Sellanes también da su punto de vista sobre las dificultades para hacer humor en carnaval y el señalamiento que ha sufrido la categoría en los últimos años: “Mi corazoncito me dice que no es tan así. Primero hay que dividir al carnaval de los barrios del carnaval del concurso. Uno en el 90% de los tablados se va a encontrar con muchas carcajadas, mientras que a veces en el Teatro de Verano, como estamos inmersos en una competencia, está el ojo crítico del espectador. Son diferentes carnavales. Diferentes y el mismo a la vez. El humorismo sigue en pie y en gran nivel”.
Foto: Diego Vila
“En el concurso la categoría tiene otras dificultades por otras aristas, y es el hecho de que las murgas y los parodistas –y hasta las revistas– apuestan mucho al humor hoy en día. Y no solo apuestan al humor, sino que lo hacen con figuras relevantes del quehacer artístico uruguayo. Las figuras más potentes son convocadas por las murgas y los parodistas, entonces el espectador se sienta con otra energía al momento de verlos. Y los humoristas tratamos de remarla lo mejor que podemos. Si el mismo humor que hacemos nosotros –aunque suene feo– lo hicieran los número uno del carnaval uruguayo, creo que la platea se va a descostillar de la risa. Creo que hay una cantidad de factores”.
Otro de los temas que Sellanes pone sobre la mesa es que hoy en día “no se puede hacer humor con determinadas cosas”, aunque entiende que existe algo de autocensura: “Bienvenido sea el cambio, pero a veces los carnavaleros nos hacemos trampa a nosotros mismos y nos limitamos. Y veo que hay conjuntos que no lo hacen y hacen reír mucho, con mucho respeto”.
Más allá de estilos y consignas, Cyranos volvió a encontrarse de lleno con la esencia de la categoría. Hacer reír, y mucho. Así espera, con la tranquilidad de haber hecho los deberes, una definición de humoristas que aparenta ser una de las más parejas de los últimos años.