En octubre de 2024, un adolescente de 17 años atacó con un arma blanca a una niña de siete años que estaba por ingresar a clases en la escuela 138, ubicada en la avenida Paraguay, en Carmelo. La escolar sufrió una herida en un pómulo y otros hematomas, según describió el comunicado policial.

El atacante fue reducido por un efectivo policial que en ese momento se encontraba fuera de la escuela, ya que había ido a llevar a su hija. El menor fue detenido y la Justicia ordenó la realización de pericias psiquiátricas.

Posteriormente, el juez de primera instancia de primer turno de Carmelo formalizó al atacante por la presunta comisión de una infracción gravísima a la ley penal de homicidio especialmente agravado por la premeditación en grado de tentativa. Al joven se le impuso la internación en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) hasta la sentencia definitiva.

Finalmente, según informó Radio Carmelo este viernes, el adolescente que agredió a una niña al ingreso de un centro educativo en Carmelo fue condenado por una infracción gravísima a la ley penal de homicidio especialmente agravado, en grado de tentativa, y un delito de almacenamiento de pornografía infantil, a una pena de cinco años de reclusión que proseguirá en Inisa y, posteriormente, al cumplir la mayoría de edad, será trasladado a una dependencia especial. La medida fue resuelta por la jueza Stefania Vittori.

En diálogo con la diaria, el abogado Martín Avelino, defensor de la niña agredida, mostró satisfacción por la condena aplicada al menor. En relación con las motivaciones que provocaron el violento ataque, Avelino comentó que “quedó totalmente demostrado que el adolescente realizó el ataque en forma plenamente consciente para cumplir con retos que le marcaban para ingresar a un grupo de personas a las cuales se vinculaba en forma virtual”. “Lo hizo en forma voluntaria, cumpliendo distintos retos, entre ellos lastimar a animales -algo que también hizo con crueldad previamente- y a personas. El ataque a la niña fue con saña, porque primero lastimó su cara y después quiso apuñalar órganos vitales, lo que no pudo hacer porque la niña se defendió con el antebrazo”, detalló Avelino.

La elección de la víctima “fue totalmente azarosa, pero el adolescente buscó atacar a una niña pequeña, que ejerciera menor resistencia”, agregó el abogado, que recordó que el agresor dejó de atacar a la menor tras la intervención de un policía que pasaba por ese lugar.