El 30 de enero, la empresa autopartista Yazaki anunció el cierre de operaciones en las plantas industriales instaladas en Colonia del Sacramento y Las Piedras (Canelones). La empresa nipona ocupaba a cerca de 1.000 operarios en el departamento de Colonia.

En primera instancia, Yazaki, que se instaló en Uruguay en 2007, emitió un comunicado en el cual señaló que “la decisión se debe a los altos costos de producción de la operación en Uruguay, que afectan significativamente las posibilidades de competir en los mercados globales”, y por “las constantes paradas de producción dispuestas por el sindicato, que ponen en riesgo el cumplimiento de la entrega de productos a los clientes”.

Doce días después de concretado el cierre, el gremio de trabajadores, representantes de la empresa y mediadores del gobierno firmaron un acuerdo que implicó la adecuación de las liquidaciones de los créditos laborales y una mejora de ellas, con el otorgamiento de un bono equivalente a tres salarios por encima de la indemnización legal. En ese acuerdo, la empresa rectificó la expresado en primera instancia sobre las causas que motivaron el cierre y aclaró que había sido provocado por problemas de competitividad, retirando la mención a la conflictividad, un aspecto que generó mucha controversia y que no se ajustaba a la realidad, tal como lo enfatizaron distintos actores políticos.

En tanto, el martes 1° miembros de la cooperativa láctea Calcar informaron a autoridades del gobierno nacional sobre la determinación “irreversible” de cerrar esa industria, cuya planta procesadora se encuentra en Tarariras.

La empresa arrastra una situación económica deficitaria desde hace varios años, lo que ha originado una multiplicidad de deudas con el sistema financiero, organismos públicos y con los productores remitentes. El viernes 28 la situación se agravó tras la decisión de varios remitentes de enviar su producción hacia otras industrias lácteas, dado el atraso en el pago que se había originado. Esos productores remitían más del 60% del volumen de leche que procesaba diariamente a la planta industrial de Tarariras, donde trabajaban 105 personas.

Previo a ello, en abril de 2024, Calcar había cerrado la planta industrial que poseía en Carmelo, en la que se desempeñaba medio centenar de empleados.

En alerta

Además, existen situaciones complejas en otros sectores productivos de Colonia, especialmente en el frigorífico y en lácteo. Establecimiento Colonia, propiedad de la compañía brasilera Marfrig, radicado en Tarariras, confirmó que este año cerrará la planta de elaboración de hamburguesas, que ocupa a unas 50 personas. También en esa planta industrial este año la empresa tercerizada Bucles despidió a una veintena de obreros sin abonar los créditos laborales correspondientes. En ese mismo sector, el frigorífico Rosario, propiedad de la empresa Rondatel, de capitales chinos, cerró en 2023, dejando en ascuas a más de 200 trabajadores.

En tanto, la industria láctea coloniense se ha visto impactada por los efectos generados por la compra de Granja Pocha, de Juan Lacaze, por parte de la empresa francesa Lactalis. Esa operación económica derivó en una crisis laboral en Cardona (Soriano) y en la vecina Florencio Sánchez (Colonia), ya que la producción de leche ultrapasteurizada que se realizaba en Indulacsa, propiedad de Lactalis, asentada en la primera de las localidades citadas, fue trasladada a Juan Lacaze, lo que originó la pérdida de un centenar de puestos de trabajo. En ese mismo rubro, hace dos años, el grupo peruano Gloria cerró, sin previo aviso, la planta que poseía en Nueva Helvecia.

El senador Nicolás Viera (Frente Amplio), oriundo de Colonia y exdiputado por ese departamento, dijo a la diaria que en los últimos tres años se perdieron cerca de 2.000 puestos de trabajo en el sector industrial de Colonia, y detalló: “300 en Matadero Rosario, 100 en Grupo Gloria, 100 en planta de cannabis Fotmer [Nueva Helvecia], 1.200 en Yazaki, 150 en Calcar, 100 en ex Indulacsa [Cardona-Florencio Sánchez)], además de 50 en el frigorífico Tarariras y otros 20 en la empresa Bucles, que prestaba servicios tercerizados en ese frigorífico”. Si se prolonga la mirada unos años atrás –mediados de la década pasada– y se analiza lo que ocurrió en Juan Lacaze con la clausura de la actividad textil y papelera, esa cantidad de puestos de trabajo perdidos en el sector industrial se acrecienta notoriamente.

“Cada cierre de empresa es una situación terrible, por la incertidumbre económica y por el impacto emocional que genera en cada una de las personas que se ve afectada por esa situación”, reflexionó.

A mediados del año pasado, antes de que se concretaran los cierres de Yazaki y Calcar, en el departamento de Colonia había 63.692 personas con empleo, de las cuales 10.172 trabajaban en el sector industrial manufacturero, al cual pertenecían esas empresas.

A principios de este año la tasa de desempleo en Colonia llegaba al 6,9% y se encontraba por debajo del 8,1% que representaba el promedio nacional.

Panorama que se agrava

En diálogo con la diaria, Gustavo Robatti, referente del plenario departamental del PIT-CNT en Colonia, expresó que la situación del empleo “se ha agravado en los últimos diez años, con la caída de la inversión en sectores como la construcción y el turismo a partir de las sucesivas crisis que ha atravesado Argentina” y “por problemas complejos que atraviesa el sector industrial a nivel nacional”, que ha originado “que algunas empresas decidan irse a otros países, como Yazaki”, y “que otras cierren o negocien para reducirse, como Calcar y Establecimiento Colonia”, respectivamente, “donde los trabajadores han hecho muchísimos esfuerzos, incluso económicos, resignando salarios, para mantenerlas abiertas”.

Robatti observó que en el departamento de Colonia hay más de 4.000 personas desocupadas y otras 14.000 que se encuentran en la informalidad, que dan cuenta de que “los trabajadores buscan empleo en Colonia ya ni siquiera aspirando a ninguna base salarial ni con alguna formación que ya tengan consigo, sino que buscan trabajo para sobrevivir”. “Es una situación que se ha ido agravando”, lamentó el dirigente sindical, y expresó que “estamos esperando que haya anuncios por parte del gobierno con la elaboración del próximo presupuesto, ya que será necesario impulsar la obra pública y la inversión”. Además, Robatti expresó que “los trabajadores somos una palanca que mueve el motor de la economía, pero si no hay empresas, si no hay inversiones, si no hay Estado presente, no podemos hacer todo lo que quisiéramos”.