La actual dirigencia de la UE fue rápida y progresivamente adoptando posiciones netamente contradictorias, pronunciándose por la defensa del derecho internacional en forma ambigua y asumiendo una actitud de seguidismo de Trump.
Parece que el sentir de una significativa cantidad de israelíes, no sólo de su gobierno, persigue la creación del “Gran Israel”, objetivo que incluye la expulsión o eliminación de los palestinos de su territorio.
Deseamos que las próximas elecciones en el vecino país, aunque de medio término, puedan arrojar algún resultado que haga surgir una esperanza o una expectativa de cambio de rumbo en valores esenciales.
Uruguay y los demás miembros del grupo de países progresistas deberían llevar este tema como prioridad a la próxima Asamblea General de la ONU y plantear al mundo detener esta locura de carrera armamentista.
Uruguay se reencuentra con su mejor tradición política y diplomática de Estado, que pone proa al desarrollo, mirando con realismo el escenario global y reafirmando su autonomía estratégica
No es para nada imposible pensar en tomar la iniciativa para convocar a los pueblos del mundo a movilizarse por la vida en el planeta, la paz y el desarme mundial
Este “orden mundial” del pretendido y recién iniciado neoimperialismo trumpista sólo ofrece perjuicios al resto del planeta y ha generado grandes resistencias dentro y fuera de su país.
Estas instancias de la Celac en Honduras y la participación de China y África en la cumbre Celac-UE en octubre tienen un valor geopolítico estratégico.
Todos sus anuncios han sido formulados en desconocimiento del derecho internacional, amenazando con el uso de la fuerza en muchos de ellos y despreciando el orden mundial basado en reglas.
En esta etapa de transición de la distribución del poder en el mundo podremos ver muy pronto cuáles serán las reacciones frente a este intento de “neoimperialismo trumpista”.
Ahora el pueblo uruguayo debe decidir entre dos personas quién es la mejor preparada, la que cuenta con las mejores propuestas, la mayor capacidad de lograr acuerdos, la que cuenta con los mejores equipos.
Estos análisis ponen en evidencia la imperiosa y urgente necesidad de incluir en nuestra agenda política, y en un primerísimo lugar, el indispensable control democrático de los temas centrales de la inteligencia artificial.
Hoy, la situación interna del MAS y la participación de grupos golpistas oportunistas hacen que la situación sea caótica y Bolivia se encuentre desestabilizada y en serio riesgo de un retroceso histórico.
Lacalle anuncia, cerca de terminar su mandato, un acuerdo con el USMCA o T-MEC (ex NAFTA, TLC entre Estados Unidos, Canadá y México). Quizás la “última fantasía” de la política exterior del gobierno de Lacalle.
El gobierno debe corregir los gruesos errores cometidos recientemente y retomar su tradicional posición en la ONU, votando las mociones que se presentan para detener las guerras y promover el alto el fuego.