Tristemente se usa todavía la palabra “macumba” como agravio, ignorando lo que significa, asociándola a un ser mitológico maligno que no existe en nuestra iconografía.
Avanzan los compromisos con la equidad étnico-racial, se incorpora la historia indígena al currículo educativo y se exigen reportes de inversión en acciones para la población afrodescendiente.
La figura del papa, por la trascendencia moral y simbólica que encarna, puede ser ocasión para que Uruguay se mire a sí mismo: cuán cerca estamos de los valores de solidaridad, equidad y humanidad que proclamamos.
Los nombres públicos sustentan valores, ideas políticas y hasta ideologías, o al menos lo que es importante para una sociedad. El nombre “Día de la Raza” es un resabio de rancia colonialidad excluyente y ofensiva.
La propuesta de la Sexta Región de la Unión Africana representa una posibilidad histórica, pues por primera vez, la diáspora africana global es valorada como parte estructural del continente madre.
Una Udelar antirracista deberá ser capaz de garantizar el libre acceso y la permanencia del estudiantado afro, vulnerado históricamente también en sus posibilidades educativas.
Es imprescindible para la democracia que se visualice seriamente el tema de la diversidad religiosa, consecuencia de la diversidad cultural, y, de paso, lograr una carta magna que consagre la multiculturalidad y el antirracismo.
Recordemos también, y no es menor, que de estas iglesias millonarias y violentistas surgieron los precursores de la ideología de género, entre otros mensajes ultraconservadores.
La propuesta es una revolución cultural donde las armas sean las palabras y la meta la igualdad, que las personas afro sean sujetas y sujetos de derechos y no objeto de caridad, percibiendo ingresos dignos de vidas libres.