Es indudable que el servicio de internet se ha convertido en esencial en estas últimas semanas, por diversos motivos. ¿Estamos usando la infraestructura disponible de forma eficiente? ¿Podemos mejorar esto?

Imaginemos una familia en la que la madre tiene una reunión de trabajo por medio de alguna plataforma de teleconferencia, el padre está editando documentos de forma colaborativa en la nube, uno de los menores está en una clase también por teleconferencia y el otro está mirando una película en Netflix. Evidentemente esto puede hacer que alguno de nuestros servicios se vea afectado en su calidad.

Si ponemos en orden, lo que “menos gasta” es la transferencia de texto, seguida por la de imágenes (fotos), luego por la de audio y finalmente por la de video.

Por lo tanto, si vamos a realizar una videoconferencia, un consejo que se puede dar es evitar dejar activados la cámara y el micrófono todo el tiempo. Esto hará que disminuya la transferencia que se haga desde la máquina que estamos usando y, en consecuencia, afectará menos a todos los que estén conectados a la misma red.

En el caso de las plataformas de streaming de video, como es el caso de Netflix, lo primero que recomiendo es configurar todas las opciones para que la descarga se produzca por medio de wi-fi. En calidad full HD, un video de esta plataforma consume alrededor de 3GB por hora, por lo que si lo estamos reproduciendo conectados a una red móvil, nuestro plan de datos se verá disminuido de forma drástica. Respecto de los problemas que puede generar en una red hogareña, esta aplicación adapta la calidad de video automáticamente dependiendo del ancho de banda disponible, por lo que ahí no tendríamos que hacer nada extra. Incluso la compañía, como respuesta a la alta demanda, ha adaptado su bitrate (cantidad de información transmitida por unidad de tiempo) haciendo que, por ejemplo, el tráfico de la plataforma en España bajara un 20%.

También es importante tener en cuenta un dato: todos los contratos de tarifa plana de internet de Antel tienen un límite de tráfico para las velocidades contratadas. Por ejemplo, el plan básico de fibra óptica ofrece 60Mbits/s de bajada y 10Mbits/s de subida de velocidad, pero solo para los primeros 350GB de transferencia. Superado este tráfico consumido, la velocidad podrá bajar hasta a 3Mbits/s de bajada y 512Kbits/s de subida. Según mediciones hechas por Rodolfo Pilas y dadas a conocer en su blog pilas.guru, estas bajadas no se estarían aplicando en este momento, pero reiteramos que el contrato habilita a que esto pueda hacerse.

Ahora bien, más allá de las cuestiones de saturación que podemos sufrir en el hogar debido a un uso simultáneo de la red, y ahora hablo desde mi experiencia personal, la conectividad al exterior y a ubicaciones locales (páginas cuyos servidores están en nuestro país) no se ha visto afectada. La situación tiene que ver directamente con la conexión por medio del cable Tannat (la autopista por la que pasa toda salida de Uruguay al exterior) y la red de fibra óptica instalada en nuestro país (que afecta la comunicación interna y hacia el exterior). Esto es ampliamente positivo si se lo compara con lo que les sucede a nuestros vecinos de Argentina, donde el Ente Nacional de Telecomunicaciones recomienda un “uso responsable de internet” y sugiere, entre otras cosas, preferir las llamadas por teléfono fijo sobre las hechas por internet.

¿Dónde se cruza la nueva ley de medios?

El ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, ha declarado públicamente que parte de la infraestructura instalada por el ente estatal de telecomunicaciones está subutilizada y por ese motivo, a partir de la nueva ley de medios, podrá ser arrendado para generar beneficios. Es un dato real, pero en casos así, teniendo en cuenta que es impredecible cuál será el futuro de Uruguay en áreas como el teletrabajo y la educación a distancia, acotar el margen de sobra en este aspecto es, por lo menos, riesgoso.

La sociedad en su conjunto debería plantearse esta discusión de gran importancia para planificar el Uruguay de los próximos 20 años.