Muy posiblemente haya por ahí afuera una o dos generaciones forjadas a fuego con los doblajes latinos de películas como Volver al futuro o Commando. Por allí, también en esa misma tónica, pululan aquellas trasnoches catódicas, con publicidades de productos insólitos, series de baja estofa, docurrealities absurdos y porquerías varias. Ahora Santiago Magnone, un profesor de Química del conurbano bonaerense, revisó ese concepto, agarró un micrófono y gestó un nuevo artefacto viral: escenas pop de la televisión criolla con doblaje neutro.

“En mis ratos libres estoy haciendo doblajes al castellano neutro de videos virales de la televisión argentina”, dice Magnone, de 31 años, desde su casa en Luis Guillón, al sur del Gran Buenos Aires. En 2010 Magnone estudió teatro en el Centro Cultural Ricardo Rojas y, dos años más tarde, hizo un curso en la Escuela Argentina de Doblaje. “En ese entonces empecé a subir videos a Youtube y Facebook con mis grabaciones”, sigue. Hoy sus videos se ven desparramados por toda internet (de Whatsapp a Facebook, mucho de Twitter y bastante de su propio Instagram) y sigue el regodeo por estampas cheesy, como la pelea de Alfredo Samid con Mauro Viale, cualquier intervención de Ricardo Fort o las frases-golosina de Diego Armando Maradona.

Por estos días, el video en el que regrabó las voces de la gresca entre el empresario de la carne Samid luchando contra el periodista Viale (una institución de los bochornos televisivos argentinos y placer culposo de la web y de los programas de refritos) tuvo una circulación infinita. “La re pegó”, suma. Eso hizo que sus métricas aumentaran notablemente. “Es un video célebre de por sí, que fue parodiado muchísimas veces. Yo hice énfasis en hacer un doblaje correcto técnicamente y en diferenciar bien las voces de cada personaje. A Samid le di una voz alborotada e interpreté su fastidio. A Viale le di la voz de un dandy e interpreté su altanería”, revisa.

En una de las habitaciones de su hogar, Magnone graba con un micrófono Shure y una placa de sonido externa Lexicon Alpha conectada a una notebook. Usa los softwares Audacity y Sony Vegas. “Un equipo suficiente para grabar en casa”, reconoce. Magnone admira a Humberto Vélez, Mario Castañeda y René García, algunos de los nombres más pesados del doblaje latino. Y recuerda: “A los seis años yo no entendía por qué Jason, de los Power Rangers, y Seiya de Los caballeros del zodíaco, hablaban con la misma voz. ¡Si uno era una persona de carne y hueso y el otro, un dibujito! Con el tiempo, me enteré de la existencia de Jesús Barrero, actor que interpretó a ambos íconos de mi infancia. Eso despertó mi curiosidad por el doblaje”.

En su cuenta de Instagram (@vegeta_tributo), Magnone le rinde tributo a Vegeta, de Dragon Ball Z. Y lo hace con la voz y también con su aspecto: literalmente se viste como el personaje. “En 2016 incursioné en el cosplay por casualidad. Es una actividad que me despeja de la cotidianidad, es muy lúdica y aúna muchas disciplinas artísticas, como la actuación, el maquillaje, los fx, el diseño de indumentaria, la fotografía y la edición”, enumera.

Mientras tanto, sueña con trabajar como doblajista profesional de series, cartoons o videojuegos: “Me gustaría muchísimo vivir esa experiencia”. La voz latina (también reconocida como “español o castellano neutro”) suele escucharse en producciones audiovisuales de perfil internacional. Un intento por crear una variante del español que sea aceptable para distintos públicos, con el que se pretende deslocalizar el lenguaje y que se acomode, si no a todos, sí al máximo número posible de hispanohablantes.

“En el castellano neutro las ‘ye’ se pronuncian ‘lle’, y las ‘eses’ se pronuncian todas, no aspiradas como en el castellano argentino. Es una cuestión de práctica: grabarse y escucharse constantemente. Lo importante en el doblaje, además de la dicción, es la interpretación. Ambos rasgos se estudian, se practican y se perfeccionan constantemente”, cuenta Magnone.

A la sazón, en este universo de reversiones, otro de los personajes que se prestan es el fallecido Ricky Fort, heredero de una enorme fortuna chocolatera y referente sudoroso del espíritu de una Miami noventera. “Es un personaje maravilloso. Su sensibilidad y autenticidad estaban a flor de piel en todas sus apariciones mediáticas. Sus cambios de humor y energía en un mismo video son fabulosos y muy divertidos de interpretar en un doblaje. Siento admiración por su deseo de ser reconocido, ya que creo que lo logró y con creces”, desliza.

¿Cuáles son los personajes que más se prestan para doblar?

Voy seleccionando videos que genuinamente me divierten. Me interesa también la viralidad de la situación a doblar. Los personajes descontrolados en escenas que se han hecho cómicas con el tiempo son los que más se prestan. Si mis videos llegan a los protagonistas, quisiera que lo sientan como un pequeño homenaje o, al menos, que se rían un rato. Yo estoy haciendo algo que me gusta, me distrae y me hace sentir bien. Eso es lo que quiero transmitir. Me gratifica que algo que me gusta hacer pueda entretener a alguien más, al menos un ratito.

¿Cuál es el secreto de un buen doblaje?

Que pase desapercibido: lograr que el espectador no piense en que está doblado, sino que sienta que esas personas hablan con esas voces. Esto resulta contradictorio con un “doblaje latino” en la parte superior de cada uno de mis videos, pero a la vez es interesante saber que puedo crear esa sensación de magia en el espectador. El truco asombra, a pesar de que se sabe que es eso: un truco.