Somos de procesos largos. Así como el cine nacional estuvo 20 años estrenando películas que siempre eran la primera, la escena tanguera parece estar en un perpetuo augurio del nuevo tango. Sin embargo, en perspectiva y más allá de épocas doradas o zonas de menor visibilidad, los protagonistas de la música ciudadana rioplatense llevan más de un siglo pasándose la posta, construyendo sobre lo anterior y derrumbando todo hasta los cimientos, entre homenajes y parricidios, siempre tratando de encontrar el acento actual de una voz patrimonial.

El colectivo Sulov es el último eslabón de esta cadena. Lo forman propuestas tangueras surgidas en la última década y formadas en su mayoría por músicos que rondan los 30 años. Dejando de lado la irreverencia, propiedad que está en la naturaleza de todo colectivo que viene a ordeñar vacas sagradas, tal vez la característica principal del movimiento sea la búsqueda de una poética acorde a estos tiempos; algo que repiten varios de sus integrantes es eso de que el farolito no los representa. En este vagón viajan la cantante Paola Larrama y el pianista Javier Toledo, quienes integran la orquesta Malbaraje y a partir de esa propuesta formaron el dúo Mira la Rama, que este año editó Casi todo, su disco debut.

“La última vez que te vi fue muy triste, te habías enojado mucho. No podías ni mirarme a la cara ni decirme que habías llorado en la habitación del fondo. Te miré y estabas lindo. Fue dulce y triste la última vez que te vi”, anuncia la voz recitada de Larrama en la introducción de “Lástima de amor”, primer tema del trabajo. Algunas claves de la obra se encuentran en ese pasaje: la intimidad de piano y voz, el desamor como punto de partida, una casa como universo, una o varias despedidas y la palabra hablada como recurso.

Es inevitable pensar en Astor Piazzolla cuando hablamos de renovación del tango; sin embargo, Javier Toledo se zambulle mucho más profundo y bucea en las aguas de Horacio Salgán y Osmar Moderna. Este último, conocido como el Chopin del tango, se destacaba por su estilo sutil y sugerente, a decir del sitio web todotango.com, un artista que “prefiere la emoción austera y la expresión precisa”, en contraposición con las ampulosas orquestas que eran tendencia en los porteños años 40. De allí se nutre el dúo, siempre en la búsqueda del arreglo despojado, con el énfasis en el sentimiento, pero sin melodramas. Todo está tocado y cantado como si los escuchas estuviéramos ahí, siendo voyeurs de los desamores, en un rincón de esa habitación que podría ser de techos altos y piso de madera y que la tapa del álbum sugiere apenas con la sombra de una cuerda y unos palillos.

La mitad del álbum lo ocupan composiciones propias en las que Toledo suele encargarse de las músicas y los arreglos y Larrama de la poética. Tangos, milongas y hasta una zamba: “Algunas formas del amor” –siempre es una placentera sorpresa encontrarse con interpretaciones del ritmo argentino por fuera del modelo guitarras, bombo y coro–. “Hay algo que ya no existe, / hay algo que se rompió. / Los pedazos que cayeron / terminaron en canción”; “Milonga rota” se destaca por coronarse ganadora del segundo Premio Nacional de Música de 2021 en la categoría tango.

El repertorio de Casi todo incluye también el clásico “Fuimos”, de Homero Manzi y Jorge Dames, que el dúo ubica con naturalidad en esa casa de las despedidas, y canciones de otras latitudes que arropan con atuendos tangueros y la tónica general del disco. Desde “Tebas”, de Dani Umpi, o la salsa “Salí porque salí”, popularizada por Cheo Feliciano, a “I will survive”, marca registrada de Gloria Gaynor, y “Paisaje”, el hit de Franco Simone, que aquí parece llegar desde la versión de Gilda; estas dos últimas con un calibrado equilibrio entre el tributo y lo burlesco.

A veces, las rupturas, tanto sean estéticas como amorosas, no tienen por qué ser estridentes. Mira La Rama renueva la escena yendo al hueso, o mejor, al corazón. Una voz y un piano, en un registro íntimo, y la búsqueda de una poética cotidiana que impregna toda la propuesta. Esto no significa que no tenga hondura, el álbum suena orquestado a pesar de lo minimalista, y a medida que avanza y entendemos el código vamos llenando los espacios de esa sinfónica invisible; algo que en otras tiendas ha sabido defender Fernando Cabrera: tocar menos para decir más y no subestimar al público. “Tango de la vieja guardia, tango sin compromisos, sin complicaciones, tango lindo”, exclama Paola Larrama en un pasaje de “I will survive”. En definitiva, el nuevo tango, el tango de siempre.

Casi todo. De Mira la Rama. Edición independiente, 2022.