Masculinidad tóxica, patriarcado, machismo, sexualidad, igualdad de oportunidades, techo de cristal y roles de género: todo eso y mucho más tiene la nueva y exitosa comedia española de Netflix creada por los hermanos Laura y Alberto Caballero. Machos alfa sigue el duro camino de la deconstrucción de cuatro amigos en la crisis de la mediana edad y de cómo sus vínculos con las mujeres de sus vidas han cambiado sin retorno y los reubican en lugares diferentes en sus casas, trabajos y sociedad.

Luis (Fele Martínez) es un hombre casado e impecable padre de familia cuyo matrimonio cayó en una abrumadora monotonía. Raúl (Raúl Tejón) está a punto de pedirle casamiento a Luz (Kira Miró) cuando ella le propone abrir la pareja pero él se niega. Pedro (Fernando Gil) está casado con Daniela (María Hervás) y al quedar desocupado lleva muy mal la idea de que la mujer sea la exitosa de la pareja. Santi (Gorka Otxoa) es un divorciado que, impulsado por su hija adolescente, se sumerge en el universo de Tinder.

Todos sus problemas con las mujeres en sus vidas (fuertes y asertivas) llegan a un punto crítico y, alguno más convencido que otro pero todos bastante dudosos de si son machistas o no, deciden asistir al seminario “Machirulos en deconstrucción” para rever sus masculinidades y tratar de pararse mejor frente a las relaciones con el sexo opuesto.

A través de bien logrados flashbacks vemos la vida de estos amigos antes del famoso seminario y su proceso para llegar al “tenemos que hacer algo”. Su incapacidad para asumir que sus privilegios se están acotando los lleva, con mucha resistencia, a intentar adaptarse a los nuevos roles de género y pone en dilema al macho actual: ellos ya no son lo que eran, no se pueden comportar como siempre supieron hacerlo, y se encuentran desconcertados frente al avance mujeril.

Con mucho ritmo y humor inteligente y absurdo se narra la enorme frustración que les produce ya no ser los proveedores de la pareja, la falta de deseo sexual, la soledad luego del divorcio, el ocaso de la vida laboral, la monogamia y la sublevación feminista que atraviesa todos los campos de su vida. Un gran acierto de la serie es proponer como protagonistas a personajes creíbles: cualquiera de ellos podría ser uno de nuestros amigos, padres o parejas, con sus miedos e incertidumbres, criados en una sociedad patriarcal.

Estos machos se sienten abrumados y perdidos frente al empoderamiento femenino, y su resistencia a esa mutación los hace fracasar estrepitosamente en sus trabajos, relaciones de pareja, amistad, crianza de hijos y hasta en el vínculo con sus padres. La revolución femenina produce y da paso a su propia revolución: empiezan a hablar de sus sentimientos, a juzgarse entre ellos, a abrir su sexualidad y a entender las nuevas formas modernas del amor.

Machos alfa es una comedia ágil, bien producida y con muy buenas actuaciones, que nos ofrece un interesante replanteo de las relaciones heterosexuales y del papel de las nuevas masculinidades, tratadas con una tierna empatía ya que, en definitiva, lo que deben deconstruir son siglos de machismo aprendido y puesto en práctica desde que el mundo es mundo. Es la historia de cuatro amigos que aprenden sus puntos ciegos con respecto a cómo ven a las mujeres y trabajan para hacer cambios positivos y mejorar sus vidas.

Machos alfa. Diez episodios de 30 minutos. En Netflix.