De todos los países de Europa, hay uno que por su tamaño, ubicación dentro de otros gigantes y relación con el mar nos recuerda a Uruguay. Si hasta quienes recorrieron su territorio sienten algo en común con el nuestro. Más allá de aspectos emocionales, la historia de Bélgica tiene un elemento en común con la nuestra y un documental promete ahondar sobre el tema, explorando a una figura casi paterna de ambas naciones.

Ramiro Cabrera es uno de los realizadores de Ponsonbyland, proyecto audiovisual que investiga la vida y las circunstancias de Lord John Ponsonby y su papel en el nacimiento (o la creación) de Bélgica y Uruguay, algo que los libros de historia no parecen abordar lo suficiente. “Cuando veo que hay algo de lo que no se habla, creo que hay que investigar, hay que meterse. Lo no dicho suele decir mucho más que lo dicho”, explicó a la diaria.

“Siempre escuché por ahí: ‘Hizo lo mismo en Bélgica’. Y cuando viajé a Bélgica el año pasado, si bien iba con todo ese sesgo arriba, vi cosas que me hicieron decir: ‘Acá se nota que pasó algo medio de imprevisto, entre gallos y mediasnoches, y quedó un país inventado’. Toda frontera es una línea imaginaria, todo nacionalismo es una construcción de cosas muy complejas, pero en algunos casos, como el nuestro o el de Bélgica, se nota que está fresquito el óleo y que hay fisuras”, dijo el realizador.

Leer sobre Ponsonby llevó a que Cabrera dijera que “hizo el experimento en el Río de la Plata, y en Bélgica patentó la fórmula”. Y descubrió que su nombre en el país europeo es aún menos conocido que por estos lares. “Esto se debe, entre otras cosas, a que parte de su tarea era pasar desapercibido en medio del bardo. Era parte de su maestría, su esgrima. En el caso de la conformación de Bélgica, es mucho más complejo, porque tenés un conflicto lingüístico, religioso y económico. Porque había un puerto en disputa, Amberes. La mano de Ponsonby está en que esa zona clamaba autonomía, no independencia. Y el tipo dijo que la solución era una nueva zona neutral, un Estado tapón”. Son palabras que resuenan bastante en nuestra conformación como territorio independiente.

Para la realización del documental, Cabrera encontró a su contraparte del otro lado del océano: “Eva Moeraert es una chica muy conocida en el ámbito del podcast allá, ha ganado varios premios europeos. Habla español hasta por los codos y se moría de ganas de hacer algo en español. Es la belga más sudamericana que te vas a cruzar en tu vida. Metimos bruta onda de entrada, nos entendimos, y se fue copando tanto que dijo: ‘Me compré un pasaje para febrero, vamos a ponernos a filmar y después vemos’. Y estamos en el después vemos”.

“El cine es una industria bastante cruel por estos lares, donde sin dinero no se filma, pero muchas veces si no filmás no aparece el dinero. Entonces es como ir a riesgo o ir a riesgo”. Por eso surgió la idea de un financiamiento colectivo, o crowdfunding, donde las personas pueden contribuir económicamente con el proyecto y recibir diferentes recompensas. “Lo hicimos convencidos de que estamos haciendo algo que va a quedar maravilloso, y de que hay algo que contar. El crowdfunding es para cubrir los costos de desarrollo, y todavía nos encontramos en esa fase. No hemos vivido las fases teóricas del audiovisual -preproducción, desarrollo, producción, post, distribución- en el orden ideal de los libros. Acá fue un poco de rodaje y desarrollo al mismo tiempo porque la naturaleza caótica y anárquica así lo pauto”, dice el realizador.

Ponsonbyland.
Foto: Jorge Cancela

Ponsonbyland. Foto: Jorge Cancela

Ya consiguieron productores ejecutivos en Argentina, Bélgica y Uruguay, pero la idea de ellos es huirle al estilo “de antaño” de sentarse a esperar. “El crowdfunding no sólo nos va a posibilitar cubrir todo lo puesto por el equipo; también estamos haciendo comunidad. Es realmente hermoso ver cómo hay gente que se pone la camiseta de esta comunidad que se llama Ponsonbyland y te dice ‘hay un libro que está buenísimo’ o ‘¿hablaron con tal?’”.

“Las recompensas van desde aparecer en los créditos hasta un póster divino que vamos a confeccionar en cuatro idiomas, material exclusivo para los colaboradores y algún encuentro virtual final. Intentamos elegir premios que nos parecieran bellos, como si nosotros fuéramos colaboradores”. El proyecto en la plataforma Kickstarter es en la modalidad todo o nada, así que solamente se cobrará si antes del 14 de octubre llegan a los 5.000 euros que necesitan.

Un adelanto

¿Qué han encontrado en lo filmado hasta ahora? Cabrera dice que hay “tres cortes”, o tres formas de ver al protagonista de la historia.

“Hay un corte casi extinto, de quienes te van a decir que Ponsonby es el enemigo, el que nos amputó de donde pertenecíamos. Después tenés gente que le dice ‘el partero’, porque no se anima a decirle padre. Igual que le digas partero es pila, es el que te ayudó a salir, a que existas. Y después tenés la línea que hemos elegido nosotros, sin determinismos absurdos de pensar que las cosas pasan por un solo hombre. La línea del padre en las sombras, no reconocido, que raja y que en otro pueblo tiene otra mujer”.

Además de Kickstarter

Las personas que no cuenten con tarjeta de crédito internacional pueden participar depositando en la cuenta BROU 001266158-00001 y enviando el comprobante al correo [email protected]

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