Luego de la desaparición física del cantante británico Ozzy Osbourne, habrá quienes encuentren consuelo escuchando una y otra vez “Black Sabbath”, la canción que le da nombre al disco debut de Black Sabbath, inspirada en una película de Boris Karloff del mismo nombre y en la música del compositor Gustav Holst.

Otros podrán recurrir a los discos de su carrera solista, los episodios del reality show The Osbournes, el capítulo de la serie Classic Albums dedicado a Paranoid –aquí está el secreto de Ozzy y sus melodías vocales con las pistas de las canciones crudas y sin letras– o chequear la cámara en vivo que registra la actividad en el banco conmemorativo de la banda, ubicado sobre el puente Black Sabbath, en Birmingham, Inglaterra, el lugar elegido por los admiradores locales para recordar al cantante con ramos de flores, imágenes y recuerdos personales.

Hay una innumerable cantidad de registros audiovisuales inéditos o reestrenados en redes sociales para el duelo. Aquí, una selección de cinco recomendaciones de acceso libre.

Black Sabbath en el California Jam (1974)

“Era como un océano de gente, la verdad es que no tengo más palabras para describirlo”, responderá Ozzy, cuando baje del escenario, en una entrevista de la cadena ABC. La presentación de Black Sabbath en el no tan mítico festival musical California Jam, que incluyó actuaciones de Deep Purple, Eagles y Emerson, Lake & Palmer, tiene la virtud de acentuar uno de los aspectos más importantes en la química de la banda que inventó el heavy metal.

A plena luz del día y con un arcoíris de decorado, el cantante –vestido de blanco y púrpura y botas plateadas de taco alto como las de Kiss– despliega la discordancia de sus arengas de festejo y el fondo de la música oscura y los cuentos de terror de Black Sabbath, mientras calienta los motores de la música para grandes estadios que marcaría a fuego su etapa solista.

Los cuatro jinetes originales, con Tony Iommi en guitarras, Geezer Butler en bajo y Bill Ward en batería, suenan más acelerados que de costumbre y tocan “Children of the Grave”, “War Pigs”, “Paranoid” y “Killing Yourself to Live”.

Un café con Ozzy Osbourne (1991)

Al periodista australiano Billy Pinnell se le ocurrió buscar un lugar fuera de lo común para entrevistar a Ozzy Osbourne. Eligieron un café en una calle tranquila de Collingwood, un barrio de clase trabajadora de Melbourne, y una mesa pegada a una heladera con bebidas y una vidriera con bizcochos.

El Ozzy de esta época goza de una serenidad casi inédita. Acaba de grabar No More Tears, uno de los mejores discos de su carrera solista, y se permite ir y venir en el tiempo articulando fluidamente ideas sobre sus decisiones profesionales y la naturaleza de su personalidad junto con opiniones francas sobre sus gustos y disgustos musicales. “Me encantaría hacer una canción con Paul McCartney algún día”, confiesa.

La charla, que recorre su biografía, transcurre con respuestas meditadas del cantante, recuerdos de tono humorístico de sus locuras y se distingue de muchas otras por su reflexión sobre la salida del Sabbath –“quedé muy herido”– y sus dudas sobre una posible reunión.

Black Sabbath en el Live Aid (1985)

En el aniversario 40 del concierto benéfico organizado por el músico Bob Geldof, la organización Live Aid subió a Youtube las actuaciones completas del evento, entre ellas, la que unos improvisados, aunque comprometidos, Black Sabbath brindaron aquel año en el estadio Kennedy de Filadelfia. El contraste entre el solista, inmerso en su etapa de transformismo y excesos, y los Sabbath restantes, inmersos en fracasos comerciales, se ve, pero no se escucha. Sabbath logra el sonido compacto de siempre y deja soñar con una reunión que no llegaría hasta 2011.

“Ese día Toni Iommi bajó del escenario y ni siquiera me saludó”, contaría Ozzy años más tarde.

The Madhouse Chronicles (2024)

Este ciclo de encuentros de Ozzy con el músico y actor británico Billy Morrison, grabados en su casa de Buckinghamshire, Inglaterra, corresponde a las últimas producciones con las que la familia impulsó al cantante a levantarse de la cama y, al mismo tiempo, sirvieron para retratar sus últimos meses de vida.

En el más recomendable de los seis episodios disponibles, el Príncipe de las Tinieblas revive con detalle y lucidez sus comienzos en la música, con un talante de comodidad y sin la impostura de lo ajeno. “El legado de Black Sabbath no está completo. Me gustaría hacer una gira más con Bill [Ward]”, contaba en mayo de 2024, todavía lejos de su concierto de despedida.

The Nine Lives of Ozzy Osbourne (2025)

Recién salido del horno, este documental producido por el canal A&E es uno de los más completos compendios de la vida y la obra del cantante. Con el foco puesto en el drama, muestra los orígenes humildes de uno de seis hermanos, sus problemas con la ley, la etapa menos conocida de su primer matrimonio y el drama de la inesperada muerte de su guitarrista Randy Rhoads.

Entre los valiosos y diversos materiales de archivo, Ozzy habla en profundidad sobre su personalidad adictiva, su estrecha relación con su segunda esposa y mánager, Sharon Osbourne, y el advenimiento de su vocación artística. El documental, además, se detiene en la devoción que el cantante tenía por su padre y alcanza sus padecimientos con la enfermedad de Parkinson, con testimonios que explican por qué fue capaz de volver a subirse a un escenario con sus dificultades físicas a cuestas.

Una pantalla de cine instalada en el último hogar de Ozzy le devuelve imágenes de su juventud. “Me encantaban esos arcos góticos”, cuenta sobre el escenario de la gira del disco Diary of a madman. “Todas las noches pasaba algo increíble. Lo más loco sucedió en un show en Iowa”, comienza uno de sus cuentos más conocidos.