Las empresas relacionadas con la inteligencia artificial (IA), particularmente la generativa, continúan en su carrera contra el tiempo. Antes de que la burbuja estalle tienen que implantar la necesidad en los usuarios mientras continúan apuntalando la economía de Estados Unidos a tal punto de volverse too big to fail (demasiado importantes como para caer), para que el gobierno deba rescatarlas como hizo con los bancos luego de la crisis financiera de 2008.

La naturalización de la IA generativa es un proceso que incluye ofrecer debajo de cada mensaje de la red social todavía conocida como Twitter la posibilidad de generar imágenes, y eso terminó en contramarchas y demandas por la generación de imágenes sexualizadas de menores. Hollywood, que dejó atrás la época de los grandes estudios y se convirtió en otra fuente de inversión para los fondos de inversión, tiene a sus trabajadores protestando mientras la tecnología que los podría suplantar entra a cuentagotas.

Ya en el lejano 2023 Disney utilizó IA generativa para la presentación de la serie Invasión secreta, aduciendo que estaba relacionada con la capacidad de los villanos de turno de cambiar de forma. Los internautas tuvieron que convertirse en cazadores de IA y descubrieron que se había utilizado, por ejemplo, en imágenes fijas dentro de la película De noche con el diablo. O en pósters de Guerra civil, la película de Alex Garland cuya temática, dos años después, ya no parece tan descabellada.

En 2026 la frontera se va corriendo cada vez más a favor del invasor digital. Disney anunció la inversión de 1.000 millones de dólares en OpenAI, y por estos días se estrenó el tráiler de una serie animada que contará los hechos más destacados de la guerra de independencia de Estados Unidos utilizando todas esas herramientas que fueron vilipendiadas una y otra vez. On this Day… 1776 estará compuesta de episodios cortos que se estrenarán durante este año en el canal de Youtube de la revista Time y que fueron creados “usando una combinación de herramientas tradicionales de la cinematografía y las capacidades emergentes de la IA”, según explicaron sus responsables en un comunicado.

“Cada episodio recrea escenas y momentos de 1776 en su 250° aniversario, mostrando la revolución no como una conclusión inevitable, sino como un experimento frágil forjado por quienes pelearon por ella. Basada en registros históricos, la serie está animada por artistas que utilizan una variedad de herramientas de IA generativa, con voces de actores del SAG (el sindicato de actores estadounidense) y banda sonora original; y editada, mezclada y con los colores corregidos por nuestro equipo de posproducción”, agregaron. La hegemónica actriz digital Tilly Norwood no aparece en el elenco.

El hecho que más dio que hablar es la inclusión de un cineasta “tradicional” detrás de cámara como nombre conocido para que se hable del tema. Un día como hoy en 1776 cuenta con la producción ejecutiva de Darren Aronofsky, el director de películas como Pi, Réquiem por un sueño, El cisne negro... y, más cercanos en el tiempo, La ballena o Atrapado robando. En mayo de 2025 Aronofsky presentó Primordial Soup, una empresa que prometía “empoderar” a los cineastas con herramientas creativas de IA, valga el oxímoron.

Por entonces se anunció un acuerdo con el equipo de investigación de DeepMind, la IA de Google, para producir tres cortometrajes con la ayuda de herramientas que Google todavía estaba testeando. A cambio de eso, los tres directores involucrados darían el feedback necesario a la empresa. “El cine siempre estuvo impulsado por la tecnología”, dijo Aronofsky en el comunicado de presentación de Primordial Soup, y se atrevió a poner a la IA junto a los impulsores del séptimo arte.

“Desde las invenciones revolucionarias de los hermanos Lumière y de Edison, los cineastas desataron el poder narrativo que estaba oculto detrás de las cámaras. Los posteriores avances tecnológicos, como el sonido, el color o los efectos visuales, nos permitieron contar historias en formas que antes eran imposibles. Esto no es diferente. Ahora es el momento de explorar estas nuevas herramientas y adaptarlas para el futuro de la narración”, escribió Aronofsky el año pasado.

Algunas voces se preguntaron cómo congeniaba este proyecto con la rica historia de la publicación que cubrió gran parte de la historia del siglo XX. Ben Bitonti, presidente de Time Studios, dijo que este proyecto “es apenas un vistazo a lo que puede ser el uso reflexivo, creativo y dirigido por artistas de la IA; sin reemplazar lo artesanal, sino ampliando lo posible y permitiendo a los narradores llegar a lugares a los que antes simplemente no podían llegar”. Habían llegado antes y lo seguirán haciendo después del pop (dicen que así suenan las burbujas cuando estallan).