La última edición de los premios BAFTA que entrega la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión, en los que resultó multipremiada Una batalla tras otra, estuvo acompañada de una polémica suscitada por una intervención inesperada durante la ceremonia llevada a cabo en el Royal Festival Hall de Londres.

En la categoría de Mejor actor protagónico, donde se amuchaban figuritas conocidas como Timothée Chalamet por su papel en Marty Supremo, Michael B. Jordan por su doble rol en Pecadores o Leonardo DiCaprio por Una batalla tras otra, el premio fue para el actor inglés Robert Aramayo, protagonista de I Swear (Incontrolable).

La película, que todavía no tiene fecha de estreno confirmada en nuestro país, cuenta la historia de John Davidson (Aramayo), un hombre que sufre el síndrome de Tourette, un trastorno neurológico caracterizado no solamente por tics físicos, sino también orales. Esto puede incluir la coprolalia, como se le conoce al uso involuntario de malas palabras o comentarios socialmente inapropiados y despectivos.

Davidson es conocido en el Reino Unido por haber sido protagonista del documental de 1989 John’s Not Mad (John no está loco) cuando era adolescente, y una continuación llamada The Boy Can’t Help It (El chico no puede evitarlo), emitida en 2002. Desde entonces, se ha vuelto un activista respecto del síndrome de Tourette, y ha colaborado para que el público en general sepa más de ese trastorno.

Debido a las siete nominaciones que tuvo la versión ficcionada de su vida, Davidson estuvo presente en la reciente ceremonia de los BAFTA y fue ovacionado por los presentes. La prensa reportó que se lo escuchó gritar “¡Aburrido!”, “¡Mierda!” o “¡Callate la puta boca!”. Sin embargo, el estallido de coprolalia más polémico ocurrió mientras los actores afroestadounidenses Michael B. Jordan y Delroy Lindo presentaban la categoría de Mejores efectos especiales. “¡Nigger!” gritó Davidson y la expresión sumamente ofensiva para referirse a personas de raza negra fue captada por los micrófonos de la BBC.

En varias ocasiones el conductor de la ceremonia, Alan Cumming, hizo alusión al tema. Quizás hayan notado que de fondo se escucha un lenguaje fuerte. Esto puede ser parte de la manifestación del síndrome de Tourette en algunas personas, como muestra la película”, dijo en referencia a Incontrolable. “Gracias por su comprensión y por ayudar a crear un espacio respetuoso para todos”.

La transmisión de la BBC se realizó dos horas después de la ceremonia en vivo, con tiempo suficiente como para que la cadena editara los insultos de Davidson, en especial el que profirió hacia Jordan y Lindo. No fue así, y el exabrupto llegó sin cortes a la teleaudiencia británica, aunque sí fueron censurados comentarios como el “¡Palestina libre!” del discurso del cineasta Akinola Davies Jr. .

Horas después del hecho, la organización benéfica británica Tourettes Action emitió un comunicado en defensa de Davidson. “Es fundamental que el público entienda una verdad básica acerca del síndrome de Tourette: los tics son involuntarios. No son un reflejo de las creencias, intenciones o el carácter de una persona”, explicaron en un comunicado. Aramayo agregó que si lo ocurrido “puede llevar a una mayor comprensión del síndrome de Tourette y sus tics, si nuestra película es parte de esa conversación, entonces es algo realmente increíble”.

Live, from New York...

El programa humorístico Saturday Night Live, como dice su nombre, se emite en vivo los sábados por la noche y se escribe durante los días anteriores. Esto permite que se intercalen sketches puntuales con otros de personajes recurrentes y también mucho humor de actualidad, especialmente en la apertura y en el bloque de noticias. Un sketch que no salió al aire por cuestiones de tiempo, pero sí fue subido a las redes sociales del programa, hizo humor con lo ocurrido en los BAFTA.

En él, a la manera de un anuncio de interés público, varias celebridades que realizaron declaraciones polémicas o tuvieron conductas reprochables “confesaban” que en realidad sufrían de Tourette como forma de justificarse. Mel Gibson (interpretado por Andrew Dismukes), famoso por sus dichos antisemitas, racistas y sexistas en 2006 y 2010, aclaraba que se trataba de un tic, y que no estaba solo.

Lo seguían figuras como el actor Armie Hammer (Connor Storrie), acusado de enviar mensajes de texto con intenciones caníbales, y Bill Cosby (Kenan Thompson), acusado de colocar droga en la bebida de numerosas mujeres y luego violarlas, quien en el sketch decía sufrir de “Tourette de la bebida”. “El Tourette no es solamente decir palabras ofensivas sin parar, también puede ser una obsesión de años con cosas como los derechos de las personas trans”, decía la escritora J.K. Rowling (Ashley Padilla). El comediante Louis C.K. (James Austin Johnson) afirmaba tener “Tourette del pene” para explicar las acusaciones de conductas sexuales inapropiadas en los camerinos de clubes de comedia.

De nuevo la organización Tourettes Action salió al cruce. “Burlarse de una discapacidad nunca es aceptable. No debería ser tolerado hacia ninguna otra enfermedad y no debe tolerarse hacia personas con Tourette”, escribió la directora Emma McNally. “Es una condición neurológica compleja que no tiene cura. No es un chiste. No es un rasgo de la personalidad. No es una fuente de entretenimiento. Es una enfermedad que puede ser muy debilitante, causar aislamiento por el dolor y una discriminación enorme”.