Entre las mejoras del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay está el espaciamiento de las usuales dos exhibiciones de cada película. En muchos casos, las dos pasadas de una misma película están más separadas entre sí. Eso da tiempo para que, además de las sugerencias basadas en antecedentes, podamos recomendar películas que ya hemos visto. Las obras que siguen son todas extraordinarias, y habrá chance de verlas entre el jueves y el domingo.
La voz de Hind (de Kaouther Ben Hania, Túnez)
Jueves 9 a las 19.35 en Life Alfabeta
Receptora de varios premios en Venecia y otros festivales, y nominada al Oscar de mejor película en idioma no inglés, la fama de esta película precedió a su estreno local en el festival. La historia es real: en 2024 una familia intentaba dejar, en auto, una zona de Gaza ocupada por las tropas israelíes. El auto fue atacado y todos sus ocupantes murieron, salvo Hind, una niña de 6 años. Un equipo de la Media Luna Roja en Ramala logró contactarla por celular y charló con ella para obtener datos mientras intentaba coordinar el acceso de una ambulancia para rescatarla.
La película es una reconstrucción con actores, pero la voz de la niña es real, procedente de los archivos de audio de las conversaciones originales. Habrá quien considere pornográfico el recurso de los audios reales, pero pienso que esta crítica solo se sostiene bajo el punto de vista de que el único objetivo de la película sería beneficiarse –en prestigio y en dinero– de la desgracia ajena; esa forma de pensar niega el papel político del film, que lo tiene, más allá de que es un drama de un suspenso y un grado de angustia sobresalientes. Imposible no quedar totalmente acongojado, y también indignado, con esa historia terrible, aún más teniendo la evidencia de que una parte del material es documental. Es una película necesaria.
Do You Love Me (de Lana Daher, Líbano)
Viernes 10 a las 15.30 en Life Alfabeta
Luego de 25 años de cruenta guerra civil y cuatro invasiones israelíes, tendemos a asociar Líbano a paisajes urbanos ruinosos. Esta película es un montaje vertoviano de imágenes y sonidos preexistentes, realizados entre 1957 y 2024, que proceden de una enorme variedad de fuentes (noticieros, ficción, videos domésticos) y constituyen un caleidoscopio impresionista de la memoria nacional libanesa. Imágenes prístinas se pueden pegar con otras totalmente deterioradas, color con blanco y negro, fílmico con video. El universo de la película incluye, por supuesto, bombardeos, edificios derruidos y armas. Una muchacha nos habla frente a las ruinas de su casa y se alegra por un momento de que toda su familia sigue con vida y, en definitiva, lo que cayeron son tan solo paredes. Pero todo parece oscurecerse cuando agrega que su familia había residido ahí por 150 años.
La película llora esa pérdida de identidad, pero también la recupera de una manera caótica, bajo la forma de gestos, rostros, objetos, detalles arquitectónicos, canciones, el mar. El montaje asimila breves secuencias de imágenes comparables y las contrasta con otras –imitaciones locales de James Bond, escenas musicales de televisión–. Hay varias secuencias memorables: el montaje de títulos y letreros, el montaje de imágenes vinculadas con archivos, el gozoso montaje de personas bailando. De alguna manera nos terminamos metiendo en cada una de esas imágenes y quisiéramos ver más: ¿cómo sigue la escena de esa película de ficción? ¿Qué habrá pasado con determinada persona o situación mostrada en un noticiero? Esa intriga o frustración es una parte de la experiencia vertiginosa que, si no llega a explicar Líbano, nos baña con un considerable sabor a Líbano.
Fantasmas de julio (Sehnsucht in Sangerhausen, de Julian Radlmaier, Alemania)
Viernes 10 a las 17.55 en Cinemateca
Son cuatro episodios interconectados; el primero a fines del siglo XVIII y los demás en la actualidad, todos en la pequeña ciudad de Sangerhausen. Ya el primer episodio tiene un algo levemente excéntrico (por ejemplo, no recuerdo muchas películas que tengan el plano de detalle de un sorete). El énfasis en personajes de clase baja no es lo más común en el cine de época, tampoco lo es abrir con una canción europop. Hay unos cortes extraños y elipsis enigmáticas que contribuyen a que cada detalle que vemos o que escuchamos quede impreso en nuestra memoria. En los episodios subsiguientes cada una de esas cosas estará resonando constantemente, en una compleja composición de variantes de objetos o motivos: la piedra azulada, cerezas, rosas rojas (que a su vez riman con el rojo de las cerezas), la escombrera piramidal, camellos, la misma canción europop y fragmentos musicales diversos de Schumann y Takemitsu (que no podrían ser más contrastantes con el europop), mientras transita por una serie de referencias históricas de la ciudad, desde Federico Barbarroja al realismo socialista de tiempos de la República Democrática Alemana. También los encuadres se reiteran (en distintos lugares y ocasiones, vemos planos generales con personas caminando por el borde inclinado de cerros o de la escombrera). Hay incluso variantes de una serie de encuadres en el montaje, en que la media luna surge en el medio del encuadre en el lugar donde antes había un rostro o elemento notable.
Esa estructura poética casi abstracta sostiene e interactúa con las anécdotas, teñidas de un humor extraño y elementos de absurdo, pero también cargadas de sentimiento y de cierta noción de vulnerabilidad: todos los personajes tienen que esforzarse por ganarse el sustento y hay un clima generalizado de soledad y desencuentros amorosos. A eso se suman los fantasmas que pueblan la ciudad. El cine es un complejo temático adicional: la sala de cine es el lugar en que desaparece Mariam, es el lugar del sueño –¿sueño?– de Neda, quien es, además, cineasta y fue alumna de Abbas Kiarostami en Teherán. Esta película original y de confección exquisita deja al espectador constantemente en vilo, apila intrigas y sorpresas, transita irreverentemente entre registros y emana una profunda humanidad.
Fiume o morte! (de Igor Bezinović, Croacia)
Domingo 12 a las 16.30 en Cinemateca
Fiume es el nombre en italiano y en dialecto fiumano de la ciudad croata Rijeka. Su conturbada historia incluye la pertenencia a unos nueve estados-nación oficiales en el correr de un siglo. Entre todo eso, hay un episodio curioso, casi surreal, que fue la conquista de la ciudad, de 1919 a 1920, por un grupo de milicianos (“legionarios”, les decían) al mando del militar, gran poeta e ideólogo megalómano protofascista italiano Gabriele D’Annunzio (1863-1938). D’Annunzio se autoproclamó gobernante de la ciudad, promulgó su anexión a Italia y terminó en guerra con el gobierno de Benito Mussolini (quien, luego de eso, lo tranquilizó otorgándole el título de príncipe). Su gobierno tuvo algunas loables características revolucionarias, pero se caracterizó también por el autoritarismo, las violentas presiones fascistoides contra la oposición y un profundo racismo antieslavo y proitaliano.
Esa historia casi absurda está narrada en esta película inclasificable a través de escenificaciones realizadas con aficionados del lugar. Una serie de hombres, seleccionados al parecer únicamente por ser calvos, hacen de D’Annunzio y se caracterizan mientras circulan en autos modernos en la ciudad del presente. El palacio de gobierno de D’Annunzio actualmente es un museo, y las escenas en el palacio están rodadas entre objetos expuestos y sus visitantes. En ese marco de distanciamiento neobrechtiano, la creatividad, la irreverencia y el humor en los recursos no tiene fin: uno acompaña encantado los detalles de ese relato poco conocido, y al mismo tiempo la sorpresa constante en los distintos abordajes cinematográficos, que incluyen sinfines de imagen y música, entrevistas callejeras, reconstituciones filmadas de fotos de época que eran, a su vez, reconstituciones de escenas históricas o imaginadas (en una de esas está la imagen de uno de los afiches, con los muchachos que hacen de legionarios, vestidos de época, entretenidos casi todos vichando sus celulares). Adecuadamente, todo termina con un animado desfile de carnaval.
Jeunes mères (de Jean-Pierre y Luc Dardenne, Bélgica)
Domingo 12 a las 17.30 en Life Alfabeta
Bélgica es el país invitado de esta edición del festival, y esta película, dirigida por los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, máximos exponentes del nuevo realismo europeo, es la estrella de la muestra. Es una obra coral, alrededor de cuatro muchachas alojadas en una institución de asistencia a madres menores de edad. Vamos siguiendo las cuatro historias en forma alternada, y entre todas van componiendo un panorama que incluye pobreza, drogadicción, alcoholismo y abusos intrafamiliares, y diversas opciones: entregar el bebé en adopción o encarar la crianza, con o sin la participación del padre.
El estilo de los Dardenne es, como siempre, muy directo: una cámara en mano muy ágil pero funcionalmente compenetrada en seguir los personajes y eventos, sonido exclusivamente sincrónico, sin ningún tipo de marca para las elipsis o pasos de una historia a la otra. La exposición didáctica de las cuestiones sociales nunca se sobrepone a una compenetración con cada drama personal específico. No hay ningún énfasis melodramático y, sin embargo, la película está cargada de momentos intensísimos, varios de ellos fuertemente conmovedores.