Llamen al grupo de amigos, compren la picada y vayan anotando qué empanadas va a pedir cada uno, porque llegó una nueva película de tiburones afectados por fenómenos atmosféricos. Ya saben qué esperar, pero por sobre todas las cosas qué no esperar cuando entren a Netflix y comiencen a ver Embestida (en el original Thrash, con dos haches en total).

La historia no es conocida, pero es familiar. Un pueblito costero de Estados Unidos es la víctima más reciente del cambio climático (si pongo “calentamiento global” me van a venir con que acá hace frío). La tormenta que viene del océano se transforma en un huracán de categoría 5, y según los expertos dentro de la película habría que crear la categoría 6 solamente para este caso.

En Annieville se da la orden de evacuar, pero siempre quedan rezagados y rezagadas que terminan convirtiéndose en protagonistas de la acción. Porque si algo suele hacer el cine catástrofe es contar historias pequeñas en medio del zafarrancho generalizado. Pero antes... el momento más importante de esta película que (lo sabemos todos) no tendrá nominaciones a entrega de premios alguna.

Cuando el pueblito ya está inundándose, un camión cisterna repleto de sangre animal tiene un accidente y se parte en dos. Ocurre al comienzo y es el gancho del tráiler. Esto hace que, como si fuera un petrolero volcando crudo en el océano, vuelque toda esa sangre en mitad de Annieville. El crudo hubiera atraído a los jeques, pero acá los que se acercan son un grupo de tiburones toro y un gran tiburón blanco.

Si algo separa a Embestida de títulos como Sharknado y sus múltiples secuelas es que los efectos especiales son bastante interesantes. Y que las actuaciones no son accidentalmente graciosas (como en la primera del tornado y los tiburones) ni intencionadamente graciosas (como en todas las que vinieron después). Pero hay suficientes ataques y salvadas en el anca de un piojo como para divertirse mientras intentan adivinar cuál es la empanada de cada uno.

Hay dos historias principales. Por un lado, una joven agorafóbica rescata a una mujer a punto de dar a luz, mientras su tío experto en estos asuntos trata de llegar con ayuda. Por otro lado, tres huérfanos tratan de sobrevivir primero a unos padres de acogida tenebrosos, luego al agua y finalmente a los escualos. Son tres rubios explotados por dinero; como los Hanson, si uno de ellos fuera una chica.

Pese a no ser un exponente del cine de serie Z, el guionista y director Tommy Wirkola (el de Noche sin paz con un Papá Noel guerrero vikingo) sabe dosificar pinceladas de gore para mantener nuestra atención durante menos de una hora y media. Es una película en la que los malos reciben su merecido y en la que suena “A Thousand Miles”, de Vanessa Carlton, en el momento justo.

Para cuando estén poniéndose de acuerdo con los gustos del helado, Embestida ya se habrá convertido en un recuerdo. No volveremos muy seguido a él, pero está bien. Fue solamente una película para ver en grupo mientras llegaban las empanadas.

Embestida. 86 minutos. En Netflix.