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Sala de Cinemateca (archivo, marzo de 2026). · Foto: Inés Guimaraens

Sala de Cinemateca (archivo, marzo de 2026).

Foto: Inés Guimaraens

Tenemos Que Ver, el festival de cine y derechos humanos, comienza una nueva edición este martes

Hasta el 28 de julio se exhibirán más de 30 títulos nacionales e internacionales con entrada libre.

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Desde este martes y hasta el 28 de julio se lleva a cabo la edición número 14 de Tenemos Que Ver, el Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos del Uruguay. Con la organización del equipo gestor y Cotidiano Mujer, tendrá funciones en la sala Zitarrosa, Cinemateca y salas descentralizadas del resto del país.

Este año el lema del festival es “Proyectar futuros” y eso influye directamente en la programación. “Nuestro enfoque del año es lo que hace que elijamos una u otra película”, explica a la diaria Laura Amaya, integrante del equipo de programación. “Lo que buscamos en esta edición fueron películas que nos dieran una visión sobre salidas colectivas. Aquellas que dentro de, por ejemplo, las luchas territoriales, la fuerza feminista, la memoria, se conectan con espacios o acciones colectivas”.

“La edición era otra. El año pasado terminamos pensando en que íbamos a hacer una edición sobre ‘Trabajo y cuidados’; sobre la precarización del trabajo, la uberización, pero la coyuntura política nos cambió todo”, revela Amaya. “Además, casi todos los que estamos en el colectivo somos docentes y trabajamos con gente muy joven, y nos encontramos con una realidad juvenil de nihilismo, de no creer en el futuro, de no creer en una transformación social, y tenemos la responsabilidad de ofrecer futuro. De ofrecer salidas políticas, de imaginación, pero concretas. La salida no es no hacer nada, sino al contrario: juntarnos, organizarnos, ver quiénes están haciendo cosas, y otras experiencias que iluminen procesos que se puedan dar desde este lado del mundo”.

Las organizadoras están “muy contentas” por el crecimiento del festival, según cuenta Amaya. “El año pasado llegamos a más de 1.000 espectadores en sala en Montevideo, sin contar las salas descentralizadas en otros departamentos del país. Y si bien sigue siendo un tema de nicho, ese nicho se ha expandido, por fortuna. Porque antes los derechos humanos solamente estaban asociados a una mirada de pasado reciente, y eso empieza también a permear en otras temáticas”.

“El esfuerzo por generar un festival temático de derechos humanos, cada año con un tema, ha atraído cada vez más. Algo se activó en la juventud, que atravesó sus finales de adolescencia y primeros años de juventud en encierro por pandemia. Si bien hay una captura individual de los sujetos, con los celulares y en la individualidad, también hay una necesidad de encuentro. Y es muy significativo cómo empezamos a ver un crecimiento exponencial de nuestro festival por personas cada vez más jóvenes”, destaca la integrante de la organización.

Y agrega: “Lo que nos está sucediendo es una intergeneracionalidad en sala que es increíble, porque tenemos el nicho de siempre, que sostiene las banderas de memoria, verdad y justicia con más perspectiva de pasado reciente, en conjunto con juventudes que se empiezan a preguntar sobre el progreso, sobre el futuro, sobre cuál es el tipo de economía que queremos, qué democracia estamos viviendo. Son las preguntas que también están interpelando a jóvenes críticos, que empiezan a tener contrapuntos y diálogo con otras generaciones”.

Amaya también señala otros dos elementos que se relacionan al crecimiento del público. “Siempre tuvimos cortometrajes nacionales, pero desde hace tres años hacemos la competencia nacional de cortometrajes nacionales emergentes. Si al principio teníamos que salir a buscarlos, este año nos desbordó un poco, porque empieza a haber un circuito de nuevos realizadores que entienden que el festival es su lugar, es una pantalla. Eso nos tiene contentas: poder mostrar nuevos realizadores, nuevas historias con esta perspectiva. Eso sin duda acerca a más gente, porque no es lo mismo pasar algo, no sé, de Bulgaria, que lo va a ver un nicho, que pasar algo de alguien que sabe que viene con sus amigos, sus familias o el propio equipo realizador”.

“También tenemos el concurso ‘1 minuto 1 derecho’, pensado sobre todo para experiencias liceales y escolares. Es una experiencia de trabajo y abordaje de derecho en clase, con docentes que trabajan en el audiovisual con esa perspectiva. Y hemos visto niños y niñas que no solamente crecen como realizadores, sino que crecen también como público. Tienen una relación con el festival, un festival que lleva 14 ediciones, y que ‘1 minuto 1 derecho’ ha estado siempre; han venido por muchas ediciones y ahora también son colaboradores”, agrega Amaya.

Todo el festival es con entrada libre y gratuita. Tanto la apertura como el cierre se realizarán en la sala Zitarrosa, con ingreso por orden de llegada, mientras que la competencia oficial se proyectará en Cinemateca Uruguaya entre el miércoles 22 y el lunes 27 de julio. En ese caso las entradas estarán disponibles en boletería desde el día anterior a las 16.00, hasta agotar aforo. Por más información está la cuenta de Instagram @tenemosquever, así como el sitio oficial tenemosquever.org.uy.