¿Qué sería del fútbol sin hinchadas?, ¿cuán motivados jugarían los futbolistas si no existieran los fanáticos?, ¿qué rol cumplen los seguidores del fútbol? Todas esas preguntas se presentaron en el Campeón del Siglo, escenario que lució desolado debido a la pena que determinó que Peñarol debe jugar dos partidos como local sin público por los disturbios del clásico. Solamente los socios del conjunto auriverde tuvieron la chance de estar en el recinto mirasol, y fueron alrededor de 30 personas las que alentaron a la visita.

Quizás para los jugadores locales eso fue una ventaja, porque sus hinchas hubiesen reclamado por el desempeño en la cancha. En su búsqueda de llegar al segundo lugar de la Tabla Anual para poder clasificar directamente a la próxima Copa Libertadores, el aurinegro, que venía de ganarle 1-0 a Liverpool, se enfrentó a un equipo ya descendido que no tiene nada más que perder y que jugó con varios cambios, y aun así no pudo destacarse, dejando en evidencia la triste realidad que atraviesa.

El conjunto de Leo Ramos abrió el marcador con un penal de Ruben Bentancourt tras una falta sobre Brian Lozano, infracción que en primera instancia el árbitro no vio y que decidió cobrar tras la participación del VAR. Pero la alegría no duró nada, porque tres minutos después Flavio Scarone igualó el asunto cuando se hizo de una pelota en el círculo central y superó a una defensa inexistente de Peñarol, empujando la guinda para que sola rodara hasta el fondo de la red ante el intento fallido de Hernán Menosse por sacarla antes de que entrara.

Así se fueron al descanso: con un empate gigante, un estadio más gigante aún, y poco, muy poco fútbol.

Peñarol hizo más que su rival ya descendido. Ese fue el mérito. No juega bien el mirasol, pero al menos esta vez convirtió. A los 58’, cuando la cosa estaba más bien pareja, incluso Cerrito tuvo algún buen contragolpe, por un error del arquero Nicolás Gentilio: lo que tenía la intención de ser un centro de Ezequiel Busquets terminó con la pelota dentro del arco tras un mal cálculo del golero. El 3-1 se concretó con otro penal que convirtió nuevamente Bentancourt, en lo que fue su séptimo tanto con la aurinegra.

Ruben Bentacour, tras anotar el primer gol de Peñarol a Cerrito, este domingo, en el Campeón del Siglo.

Ruben Bentacour, tras anotar el primer gol de Peñarol a Cerrito, este domingo, en el Campeón del Siglo.

Foto: Ernesto Ryan

Ramos les reclamó a sus jugadores en todo momento. Los circuitos brillaron por su ausencia y también los destaques individuales. Entre su 11 inicial no estuvo Lucas Viatri, por una distensión en los aductores -su lugar lo ocupó Bentancourt y cumplió-, ni Nicolás Milessi por una gastritis. Tampoco estuvo Valentín Rodríguez, y en el sentido opuesto, Sebastián Cristóforo regresó tras su lesión. Entre dudas y ausencias por problemas físicos, Ramos busca un equipo y una forma de jugar que todavía no existe.

Lo vacío de las tribunas hizo juego con las ideas y el fútbol: brillaron por su ausencia. Peñarol jugó a la par de un equipo que ya está descendido, y pudo ganar gracias a dos penales que oficiaron de comodines. Lo bueno: fue su segundo triunfo consecutivo y consiguió tres puntos muy valiosos.