La conferencia de prensa posterior al partido que en Turín empataron 0-0 Uruguay y Argelia tuvo distintos tópicos, algo natural, en tanto las interrogantes de la prensa uruguaya están enfocadas en la actuación celeste, mientras que las demandas de periodistas extranjeros buscan, sobre todo, la palabra de Marcelo Bielsa y no se centran tanto en el juego del equipo. Mejor, aunque no tenga orden cronológico, ir a lo que analizó de su equipo: “Uruguay jugó mejor que contra Inglaterra, jugó mucho en campo rival, y se expresa en la posesión y en las situaciones de gol creadas y en el gobierno del trámite. Esas son cosas nítidas y se pueden ver”.

Sobre la gestión del cansancio y el riesgo de lesiones, el rosarino respondió: “Usted no me pregunta porque no sabe, me pregunta porque presupone que eso genera molestias y probablemente así sea, pero hay necesidades que yo creo que deben ser resueltas. El cansancio siempre está emparentado con posibles lesiones. Que eso genera molestias, probablemente así sea, pero hay necesidades que yo creo que deben ser resueltas, ¿no? Si yo percibo que debo reemplazar a Valverde e ingresar a un compañero, si razonara considerando que el que ingresa está molesto porque entra faltando poco tiempo, debería ignorar un concepto como el que le acabo de decir”.

“Respecto de De Arrascaeta, es un jugador que, si usted revisa este último año o año y medio donde estuvo tan brillante, constantemente ha sido dosificado en sus minutos de juego. Es difícil que usted encuentre en Flamengo, el último año y medio, dos partidos de 90 minutos de De Arrascaeta. Prácticamente jugó 90 o más hoy, y en el partido con Inglaterra también. Entonces, si yo lo veo cansado, lo sustituyo. Tal vez se piense que no se puede resolver nada con un cambio en ese momento, pero [Juan Manuel] Sanabria jugó pocos minutos y me dejó buenas sensaciones. Yo pienso que es así, que a un jugador pocos minutos le alcanzaron para dejar buenas sensaciones”.

Concomitantemente con esa respuesta, Bielsa argumentó acerca de los valores máximos que desarrollaron los futbolistas que habían jugado en Wembley: “El partido de Inglaterra fue un partido donde todos los jugadores nuestros corrieron por encima de sus valores máximos; no los habituales, sino sus valores máximos. Entonces, ignorar que jugaron dos partidos en cinco días… sustituirlos, desde mi punto de vista, tuvo algunos argumentos. Aunque entiendo lo que usted dice: el que usted piensa que entra enojado y que no puede demostrar en tan poco tiempo, entonces, ¿para qué hice al cambio?”.

Imprudente y desaconsejado

Pero también, por dos veces —extraño en él—, dio su respuesta a una misma pregunta sobre la candidatura de Uruguay al Mundial: “Describir al equipo que a mí me toca dirigir como candidato a ganar la Copa del Mundo me parece imprudente y desaconsejado. Anticipar ese tipo de cosas se demuestra más que se proclama. En una competencia tan cerrada como la Copa del Mundo, donde cada partido ofrece variantes y opciones en el crecimiento dentro de la competencia, no creo que haya que anticipar”.

Más tarde, en otra respuesta a un periodista extranjero, ahondó sobre la incertidumbre y la paridad de los grupos: “En una competencia tan ajustada como es un Mundial, aventurar qué va a pasar con cada equipo desde la posición de entrenador de la selección uruguaya es apresurado. En cada grupo es muy probable que uno pueda afirmar quién tiene escasas posibilidades con poco margen de error, aunque siempre hay una sorpresa… pero luego, entre dos y tres equipos por grupo, las distancias se verifican en el desarrollo de la competencia, no antes”.