Es difícil afirmar que los equipos se fueron conformes de La Teja con el empate, pero el partido fue tan entretenido y cambiante, que fue un gran espectáculo para el que pudo verlo en un horario inhóspito: martes a las 11 de la mañana. Pese a todo, mucha gente se arrimó al Paladino para el enfrentamiento entre clubes con rivalidad barrial.

Liverpool estuvo en ventaja dos veces y no pudo sostenerlo, sigue lejos de los puestos de vanguardia, se quedó sin competencia internacional demasiado temprano y tanto el rendimiento como los resultados distan mucho de las expectativas creadas.

Progreso mejoró en el juego, incluso superó a su rival durante grandes lapsos del mediodía. Si bien solamente perdió un partido de los últimos seis, también ganó uno, y sumar empates no le sirve en su lucha por escapar de la zona roja, donde solamente tiene una unidad de ventaja sobre Wanderers. El resto están arriba.

A puro gol

Un empate 3-3 marca que hubo muchas virtudes ofensivas y pocas defensivas. Progreso comenzó dominando balón y terreno, pero Liverpool iba ganando 2-0 a los diez minutos de partido.

El primero fue en un balón que perdió en la mitad de la cancha Adrián Colombino, el locatario quedó mal parado y Ruben Bentancourt tiró una diagonal perfecta por atrás de Federico García, una buena asistencia de Diego Zabala lo dejó mano a mano y el delantero definió para decretar su primer festejo oficial en su vuelta al club.

El gaucho, con dos zagueros jóvenes que hasta hace poco eran la dupla defensiva de la tercera, sufrió el arranque, y Federico Martínez amplió la diferencia ante un rival endeble que rápidamente quedó para el cachetazo.

Facundo de León pasó a jugar por izquierda y volvió loco a Kevin Amaro, de flojo desempeño. El exjugador de la selección uruguaya cometió un penal que fue el punto de inflexión de la reacción tejana. Matteo Copelotti remató y atajó Martín Campaña, pero descontó en el rebote.

El propio Copelotti lo igualó sobre el final del primer tiempo. Progreso hacía méritos pisando el área de forma constante y el delantero anticipó en el primer palo ante una tímida salida de Campaña.

Que no pare la fiesta

El primer tiempo fue divino, el segundo no fue tan vistoso pero sumó nerviosismo, polémica y goles de alta factura. El arranque fue todo aurirrojo, esta vez atacando por izquierda, con De León y Santiago Viera en gran nivel, aunque no pudieron terminar bien las jugadas con centros precisos.

Al gaucho le empezó a pasar factura el desgaste físico y Liverpool inclinó la cancha hacia el arco de Mehring; Federico Martínez volvió a aparecer en la red con un golazo de afuera del área para que los de Belvedere retomaran la ventaja.

Progreso tuvo su momento de mayor desconcierto, ofendiendo por inercia pero sin la claridad ni el físico de otros momentos. En una jugada donde no tenía pase, el zaguero Hernán Carrozo comenzó a avanzar hasta que sacó un derechazo letal que se metió abajo contra el palo. Igualdad y delirio.

Ahí retomó el dominio el aurrirojo de La Teja y, tras una mano en el área, Leodán González pitó un penal que luego dejó sin efecto a través del VAR. El final pudo ser para cualquiera; Liverpool llenó el área de centros y Mehring falló en algunas salidas, mientras que Progreso atacó con espacios, pero falló en el pase final.

Partidazo, que solo dejó conformes a los neutrales que disfrutaron de un espectáculo divertido.

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