Juventud consiguió un triunfazo en el estadio Centenario venciendo 4-0 a Academia Puerto Cabello de Venezuela y se acomodó muy bien en la pugna por los puestos de clasificación en el grupo B de la Copa Sudamericana. Los pedrenses, de enorme primer tiempo en el que consiguieron toda la ventaja con dos goles de Fernando Mimbacas, otro de Leonel Roldán y otro del juvenil Pablo Lago, cerraron la primera rueda de la serie con un triunfo, un empate y la derrota en Belo Horizonte ante Mineiro. Esos cuatro puntos de los de Las Piedras son alentadores para lo que viene, dado que el grupo está entreverado.
Fue una gran presentación de los pedrenses, como casi todas las que han tenido en esta temporada de actividad internacional, que permite esperar con expectativa lo que sucederá en la segunda ronda. No es menor, además, que para el segundo tiempo ya volvieron a tener fútbol el capitán Federico Barrandegui y el artiguense Rodrigo Chagas, que, lesionados, habían quedado fuera de competencia.
Juventud de Las Piedras tuvo la virtud de salir a buscar el partido y encontrarlo de primera, a los seis minutos, cuando después de una jugada de enorme peligro generada por Alejo Cruz, el zurdo surgido en Peñarol mandó un centro para Mimbacas y puso, ya de entrada, el 1-0 para los pedrenses.
Tuvo unos diez minutos arrasadores el equipo del Chapa Blanco que, en todas sus presentaciones internacionales de este año –ya sea con Sebastián Gallego Méndez al principio en la Libertadores y el Chapa ahora en la Sudamericana–, ha gestado buenas presentaciones con acciones ofensivas en general de calidad y buenas prestaciones de sus futbolistas. Después, los venezolanos se acoplaron un poco al juego y empezaron a ocupar la mitad de la cancha que daba hacia la Colombes, ensayando algunas acciones de ataque que, de todas maneras, no llegaron a poner en cuestión el arco de Sebastián Sosa, a excepción del gol que fue invalidado a instancias del VAR.
La pausa y el desequilibrio
Tras lo que la Conmebol ha llamado con la careta de “pausa de hidratación” –pero que no es más que un minuto o dos para que los entrenadores hagan los ajustes necesarios y, fundamentalmente, para que la televisión se meta en la cancha a escuchar a los protagonistas–, Blanco les solicitó a los albiazules que volvieran a generar su acción de un lado para el otro, que era como habían sometido a los venezolanos. Casi cuando se reanudó el juego, llegó el segundo gol del equipo de Las Piedras, también por izquierda, pero esta vez con Mimbacas ubicado por ese lado y mandando el centro atrás para la llegada por el punto penal de Roldán, que empujó la pelota a las redes y puso el 2-0.
Fue buenísima la acción de presión sobre la pelota del equipo de Juventud durante el primer tiempo y, además, estableció la paradoja de la posesión de pelota, que en el primer tiempo fue casi del 60% de los venezolanos por sobre la acción de ir al robo y perturbar de Juventud. Sobre el cierre de la primera parte, y tras una jugada muy bien armada y definida por Mimbacas, se sancionó un penal por una dura falta en el área. La acción del cierre fue una patada en la cara del delantero, que cobró el penal con el labio roto, y su zurdazo fue a morir a las redes para poner el 3-0.
Para cerrar a la perfección el tiempo inicial inolvidable, se dio otro ataque combinando a los tres delanteros: Mimbacas, esta vez por izquierda, Cruz por el centro del área y, finalmente, la Joyita Pablo Lago, rematando de zurda y cruzando la pelota para llegar a las redes e instalar el 4-0 con el que se terminó el primer tiempo, que quedará por un tiempo en el recuerdo para el elenco de Las Piedras.
La singularidad de una diferencia de cuatro goles teniendo mucho menos la pelota que su rival perfila una forma de resolver las contiendas futbolísticas que no solo tiene que ver con poseer la pelota, sino con ejecutar el plan que le permita poder resolver las cosas con eficacia. En cualquier lugar del mundo, el complemento de un partido que ha tenido en su fase inicial cuatro goles de diferencia y una brecha trascendente modifica cualquier forma de encarar el juego, ya sea para quienes van ganando o para los que están siendo ampliamente superados.
Juventud resolvió esa segunda parte con un ejercicio táctico preciso y sin el apuro de tener que convertir, pero sin aflojar ni quedar laxo porque llevaba tal ventaja. Volvió a tener la pelota mucho tiempo el equipo venezolano, pero no pudo hacer nada con ella. Juventud esperó y pudo haber arrancado para el quinto, que no llegó, pero la diferencia ya estaba, diferencia trascendente de acuerdo con la nueva forma de desempate de la Conmebol, que apuesta como primer ítem a los partidos entre los que están igualados antes que a la diferencia de goles global.
Detalles
Estadio: Centenario
Árbitros: Nazareno Arasa, Sebastián Raineri y Pablo Acevedo (argentinos)
Juventud (4): Sebastián Sosa; David Morosini, Patricio Pernicone, Emmanuel Más y Renzo Rabino (72′ Federico Barrandeguy); Emanuel Cecchini (46′ Facundo Pérez), Leonel Roldán, Ramiro Peralta (46′ Rodrigo Chagas); Pablo Lago (77′ Gonzalo Gómez), Alejo Cruz y Fernando Mimbacas (72′ Sebastián Guerrero). Entrenador: Sergio Blanco.
Academia Puerto Cabello (0): Joel Graterol; Luis Cassiani, Jiovany Ramos (82′ Harrison Contreras), Gerónimo Bortagaray, Roberto Rosales (70′ Heber Linares); Giovani Bamba, Pablo Lima, Gustavo González (46′ Jhon Marchán) y Robinson Flores (46′ Geremías Meléndez); Joao Barros y Edwuin Pernía (63′ Jean Castillo). Entrenador: Eduardo Saragó.
Goles: 6' Fernando Mimbacas (J), 24' Leonel Roldán (J), 45+1' Fernando Mimbacas (J), 45+4' Pablo Lago (J).