El lunes será de descanso en el Giro de Italia. Necesaria pausa en el calendario para descansar y afrontar la última semana, siempre decisiva, por lo general durísima en cuanto a recorrido y peso en las piernas. El caso de este 2026 no escapa a las generalidades de la ley: tres etapas duras de montaña, una de media montaña y solo dos llanas, una de ellas la de cierre, donde las posiciones finales van a estar bastante definididas.
Jonas Vingegaard (Visma), el candidato máximo para ganar la corsa rosa, se vistió de líder este fin de semana. El sábado, en la etapa reina, el danés impuso las condiciones en la subida final y dejó atrás a Afonso Eulalio (Barahein). Falta recorrido, es ciclismo y cualquier cosa puede suceder. Más allá de esto, habrá que ver si Félix Gall (Decathlon), Thymen Aresman (Ineos) o Jai Hindley (Red Bull Bora) pueden pelearle el número 1.
Lo que hubo en carrera
La etapa 15, corrida el domingo, la ganó el noruego Fredrik Dversnes (Uno-X Mobility), que se impuso en una definición ajustada junto a Mirco Maestri (Team Polti) y Martin Marcellusi (Bardiani). El trío llegó a definir la etapa luego de una larga escapada, que en cierto sentido se vio favorecida por la neutralización de la carrera.
Tras esto, Thomas Silva llega a esta última semana después de hacer una carrera que ya quedó marcada como la mejor actuación de un ciclista uruguayo en una gran vuelta. Ganó una etapa, fue tercero dos veces, terminó cuarto en otra jornada y defendió la maglia rosa durante cuatro días en los que cambiaron por completo la percepción sobre él dentro del pelotón.
Ahora viene la parte más difícil. La carrera entra en territorio de desgaste extremo y piernas que se van vaciando. Habrá que ver si Thomas tiene marcada alguna de las etapas que quedan. Aunque el objetivo inicial parecía simplemente completar el Giro, el uruguayo se ganó el derecho a ilusionarse con alguna etapa más (sin perder de vista que lo logrado es inmenso).
