Es real. El 9 de mayo de 2026 es un día histórico para el deporte uruguayo, mucho más para el ciclismo nacional. Thomas Silva (Astana) ha ganado la segunda etapa del Giro de Italia y entra en la historia del deporte. Hay que dimensionarlo con todas las letras: que un uruguayo llegue al ciclismo profesional es valioso, que compita en categoría Pro vale un poco más, que corra en un equipo World Tour es formidable y es más gigante todavía que esté en un Giro. Pero ganar una etapa… eso sí que es la gloria.
La historia estaba escrita cuando Silva se convirtió en el primer uruguayo en participar del Giro, pero avanzó unos metros más. Este sábado, el fernandino de 24 años, uno de los fichajes de la temporada para el equipo kasajo del Astana, logró imponerse en el sprint final sobre el alemán Florian Stork (Tudor) y el italiano Giulio Ciccone (Lidl-Trek) y levantó las manos al cielo para ganar la durísima etapa de 221 kilómetros que terminó en Veliko Tarnovo, Bulgaria, donde puso un tiempo de 5 horas 39 minutos 25 segundos. Visiblemente emocionado y todavía agitado por el esfuerzo, entrevistado por la propia organización de la corsa rosa, Silva dijo estar “súper contento, no hay palabras”. Dice, además, que sabía “en las condiciones” con las que llegaba, pero reconoce que “siempre sabemos que es muy difícil ganar en un gran vuelta. Y la verdad que se dé ahora, en los primeros días, da mucha tranquilidad”.
Silva no esconde la alegría y tampoco la referencia en el equipo. Sostiene que la llegada tenía “una subida muy dura donde se puso un ritmo muy fuerte”, pero por suerte “tuvimos a todo el equipo” tirando hacia adelante, sobre todo su compañero Christian Scaroni, de quien el uruguayo dijo “que estuvo muy activo y que me ayudó mucho en el final. De mi parte solo tuve que mantener la calma, esperar a los últimos 200 metros, lanzar mi sprint y poder conseguir la victoria más importante para mí”.
La etapa fue durísima. Hubo frío, lluvia, caídas -una de ellas importante, con muchos ciclistas involucrados, donde varios de ellos ya abandonaron el Giro-, y con más de 2.000 metros de desnivel acumulado. Pero Silva y el Astana tenían un plan y lo ejecutaron de la mejor manera.
La última pregunta fue qué significaba la victoria para él. Silva, emocionado, comentó “es lo máximo. Lo máximo para mí, lo máximo que podía aspirar para mí país”. Y como deseo, también como reverencia, quizás como retribución, cerró con un “poder regalar una victoria creo que es lo máximo”.
Tras la etapa Silva acumula un tiempo de 9 horas 00 minutos 23 segundos. Y este domingo cuando arranque la tercera etapa, cómo mínimo, el mundo enteró verá a un pedazo de Uruguay con la malla rosa.