La recaudación de agosto de la Dirección General Impositiva (DGI) mostró una caída de 0,7% en términos reales (descontada la inflación) respecto del mismo mes de 2019, informó el organismo. Se trata de una señal de reactivación de la economía tras los impactos del coronavirus, que llevaron a que los ingresos por tributos cayeran cerca de 20% en abril.

El informe divulgado por la DGI muestra que en el acumulado del año la recaudación sufre una baja de 4,6% en términos reales. En esa comparación, la mayor caída se observa en los impuestos al consumo, como el IVA y el Imesi, que descienden 4,6%, mientras que los impuestos a la renta, como el IRPF y el IRAE, retroceden 3,9%.

Tomando agosto y comparado con igual mes de 2019, los tributos al consumo tuvieron una evolución positiva de 1,1%, al tiempo que los aplicados a la renta caen 6,9%. También bajan los impuestos a la propiedad (-4,2%).

El mes pasado, cuando acudió al Parlamento, la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, mencionó la evolución de la recaudación como uno de los “indicadores que hacen pensar que lo peor ha pasado en términos económicos”.