71% de los uruguayos tiene la creencia de que aportó para su jubilación un monto menor que el que recibe al momento de su retiro, dato relevante en momentos en que el sistema político empezó a discutir una reforma del sistema de seguridad social, a través de una comisión de expertos que también incorporó a los sectores sociales. Pero ¿eso es así? De acuerdo con un reciente estudio del Observatorio de Seguridad Social del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) que simuló historias laborales actuales, la “gran mayoría” de los trabajadores que alcanzarán causal jubilatoria por el régimen general y las cajas paraestatales tendrán “una prestación de monto superior a los aportes realizados en su vida activa”, es decir que su jubilación será de algún modo “subsidiada”, y esto abarca a personas tanto de bajos ingresos como de altos recursos.

Precisamente este punto tiene que ver con una de las decisiones más relevantes que deberá tomar la comisión de expertos que analizará el sistema previsional y recomendará reformas. ¿Cuánto, cómo y a qué sectores se les subsidiará la jubilación? Estas fueron algunas de las preguntas que quedaron de fondo tras la presentación el viernes por parte del Cinve de un estudio monográfico con foco en la densidad de cotización y los rendimientos jubilatorios, que fue comentado por integrantes de la comisión multipartidaria.

Álvaro Forteza, investigador de la Facultad de Ciencias Sociales especializado en temas previsionales y designado en representación del Partido Independiente, dijo que las estimaciones muestran que “se financia con aportes la mitad del tiempo que uno va a recibir la jubilación”, y la otra mitad corresponde a un subsidio a las pasividades. Si esto ocurriera “para sectores de bajos ingresos” se podría deducir que hay “un buen diseño” del sistema, que ayuda a quienes no llegan con sus aportes a una retribución adecuada; pero “los datos del Cinve no muestran eso”, aseguró. Forteza dijo que se trata “de un tema importante a analizar” en el marco de la reforma, y advirtió: “Es un enorme desafío debatir esto cuando la gente piensa que aporta mucho y recibe poco, pero los datos dicen lo contrario”.

También se refirió al tema –previo a la presentación del informe– el presidente de la comisión, designado por el gobierno, Rodolfo Saldain. “Hay recursos por vía fiscal o impuestos trasladables a toda la población que son razonables para asegurar un ingreso mínimo y seguridad económica en la vejez [al jubilado]. Es más difícil esto para esquemas sustitutivos de ingresos”, sostuvo, y mencionó dos ejemplos: el aporte patronal complementario que hay en la Caja Bancaria, incorporado en la última reforma del subsistema, en 2008, y el artículo 71 de la ley que reformó la Caja de Profesionales en 2004 y destinó para su financiación un porcentaje del valor del timbre profesional obligatorio.

“En mi concepción no es razonable que eso sea para financiar ingresos sustitutivos de sectores relativamente acomodados” en virtud de las retribuciones que reciben, indicó Saldain. En esa línea, adelantó que a futuro es probable que “los quintiles de ingresos medios y altos” deberán alcanzar “un mayor nivel de ahorro” para acceder a una buena jubilación.

La presentación del Cinve complementó otro estudio presentado ante la comisión de expertos, elaborado por su director, Gonzalo Zunino, y el economista Ignacio Apella, del Banco Mundial. Este se centró en la historia laboral y la densidad de cotización de los trabajadores del sistema general –compuesto por el pilar solidario que gestiona el Banco de Previsión Social (BPS) y el tramo de ahorro individual que administran las AFAP–, y ahora se incorporó también la situación de los afiliados a tres cajas paraestatales (Notarial, Bancaria y de Profesionales), así como un estudio comparativo sobre los aportes realizados y la pasividad que recibirían a futuro.

En función de los registros laborales de 1.000 trabajadores del BPS e igual cantidad de las otras cajas, se observaron tendencias generales sobre la densidad de cotización, esto es qué período de tiempo aportaron sobre el total de años potenciales de trabajo. Si bien hay “buenas noticias”, dijo Zunino, porque un grupo de aproximadamente 17% tiene un historial de contribución sin baches, el promedio muestra aportes por 57% del tiempo potencial. Dentro del selecto colectivo que tiene una densidad de cotización de 100%, más de la mitad se ubican en el quinto quintil de ingresos (sector de mayores ingresos) y sólo 3% en el primer quintil.

A modo de resumen de lo observado en este aspecto, el responsable del informe señaló que las cajas Bancaria y Notarial tienen valores de densidad similares a los países desarrollados, mientras que el régimen general del BPS y la Caja de Profesionales “presentan densidades más bajas, en torno a 60%”. A su vez, hay rasgos que se repiten en todos los subsistemas: brecha de género, porque los hombres tienen mayor densidad de aportes que las mujeres; perfil de ingresos, porque a mayor remuneración menores son los baches en las contribuciones; y un efecto ciclo de vida, ya que a mayor edad los vínculos laborales son más estables, a diferencia de en los primeros años, cuando hay más probabilidad de aportes discontinuos.

Foto del artículo 'Reforma previsional: datos y opiniones sobre una decisión a tomar, ¿qué jubilaciones se subsidiará?'

Luego, los investigadores del Cinve buscaron estimar qué proporción del núcleo de trabajadores analizados alcanzaría causal para una pasividad contributiva –es decir, cumplir el requisito de 30 años de trabajo formal– en función de las historias laborales recabadas. En este punto, el estudio previo había mostrado que para el régimen general la mitad de los hombres llegarían a los requisitos para una jubilación a los 60 años y 55% a los 65 años, al tiempo que en las mujeres sería 45% y 53% respectivamente.

Zunino dijo que al extender la estimación a las otras tres cajas, se observan “resultados algo mejores, pero igual hay un porcentaje de trabajadores con problemas” para llegar a una pasividad contributiva. En la Caja Notarial 62% de los hombres podría jubilarse a los 60 años, lo que crece a 76% a los 65 años, mientras que el registro es 55% y 68% respectivamente para las mujeres. La caja paraestatal del sector bancario tiene números similares: 64% de los hombres y 57% de las mujeres podrían retirarse a los 60 años de edad, lo que crece a 72% y 66% con cinco años más.

Al igual que ocurría con la densidad de aportes, en la Caja de Profesionales los resultados son más cercanos a los vistos para el régimen general, ya que 59% de los hombres y 43% de las mujeres alcanzarían causal jubilatoria con 60 años, y con 65 años serían 63% y 46%. El director de Cinve comentó que en el cálculo para las mujeres debe tenerse en cuenta la posibilidad de sumar un año de servicio por hijo, y que estos números reflejan que “sería un problema” si la reforma elevara los años de trabajo exigidos para jubilarse.

Ya con los datos de densidad de cotización y de una potencial causal jubilatoria por edad, el estudio avanzó aún más en procura de determinar el monto de la pasividad que recibiría la persona en función de la simulación de la historia laboral. Se comparó la jubilación con el nivel de aportes realizado y esto con un benchmark (referencia de rendimiento), que representó “lo que cada peso ahorrado rinde respecto de la opción de ahorrarlo por cuenta propia a una tasa de mercado”.

Básicamente, los valores superiores a 1 muestran un subsidio a la jubilación y los inferiores, que se aportó más que lo que se recibe. Zunino aclaró que “no hay una idea de equilibrio en el sistema jubilatorio”, y que “en general la tasa del sistema es más baja que la tasa de mercado” que se utilizó como referencia.

¿Cuáles fueron los resultados? El investigador subrayó que “la gran mayoría de los trabajadores del bloque principal (BPS más AFAP) que alcanza causal jubilatoria percibiría una prestación por un monto superior a los aportes realizados durante su vida activa”. Sostuvo que ese diferencial es “un subsidio del sistema al individuo”, porque “los jubilados reciben una transferencia no relacionada” con su contribución.

Según el estudio de Cinve, la mayoría de los jubilados recibiría un subsidio de al menos la mitad de los aportes realizados, y en algunos casos se llega a duplicar la contribución efectiva.

La mediana (valor intermedio dentro del conjunto) de este núcleo de trabajadores fue de 1,38 para los hombres y de 1,72 para las mujeres sin la opción del artículo 8 –que divide los aportes en igual magnitud entre BPS y AFAP sin importar el sueldo–, y con esta opción crece a 1,62 para hombres y 2,08 para mujeres. A grandes rasgos, la mayoría recibe un subsidio de al menos la mitad de los aportes realizados, y en algunos casos llegan a duplicar la contribución efectiva.

Zunino destacó que hay “rendimientos similares para distintos niveles de jubilación”, es decir subsidios de igual magnitud –en porcentaje, pero no en dinero, porque a mayor pasividad más es lo que destina el Estado a pagarla– para trabajadores con historias laborales distintas. Esto se asocia con un concepto incorporado semanas atrás por el economista Guillermo Alves, quien habló de que el sistema actual es como “una especie de Roobin Hood al revés”, porque subsidia jubilaciones a sectores de altos ingresos con impuestos que pagan todos los hogares, como el IVA.

Los casos en que el rendimiento es menor a 1 son “trayectorias salariales que desde el inicio son altas y aportan desde ahí el máximo posible”, por lo que terminan recibiendo menos, aunque en teoría tienen más expectativa de vida en función de sus ingresos, explicó el director de Cinve.

En las cajas paraestatales los resultados pueden volverse a dividir en dos grupos: por un lado los jubilados de la Caja de Profesionales y los colectivos incorporados a la Caja Bancaria en 2008 muestran rendimientos similares al régimen general, y la Caja Notarial y las viejas instituciones de la Caja Bancaria “tienen rendimientos levemente inferiores al benchmark”, aunque esto podría “verse matizado” por la mayor esperanza de vida en esos sectores.

Zunino: “Queremos darle un subsidio a un perfil de individuos con jubilación baja, pero me queda la duda de si queremos dar ese subsidio a las jubilaciones medias o medias altas”.

Como aportes de cara a la discusión de una reforma, Zunino expresó que “impuestos como el IASS”, que pagan hoy los jubilados con ingresos mayores a 36.000 pesos, “juegan un rol interesante cuando se pretende equilibrar a un stock de individuos que quedó desequilibrado” en términos del subsidio recibido. En esa línea, manifestó que “muchos de los rendimientos superiores al benchmark pueden tener justificación, porque queremos darle un subsidio a un perfil de individuos con jubilación baja, pero me queda la duda de si queremos dar ese subsidio a las jubilaciones medias o medias altas”.

Precisamente esa cuestión será una de las más importantes que deberá definir la comisión de expertos, y en unos meses tendremos la respuesta. Como adelanto, Zunino sostuvo que “hay espacio” para estudiar un rediseño del sistema de subsidios que “mejore la sustentabilidad financiera sin afectar la cobertura y la suficiencia de las pasividades, al menos de las más bajas”.