Contexto: ¿qué muestran los últimos datos?

Según los datos del Ministerio de Turismo, durante el tercer trimestre del año ingresaron al país cerca de 659.000 personas, una cifra similar a la observada en el mismo período de 2019 (661.000). No obstante, esa cifra recoge una incidencia importante de los uruguayos que están residiendo en el exterior (220.251). En ese sentido, el flujo de turistas extranjeros se mantenía, al cierre del tercer trimestre, por debajo de los niveles prepandemia.

Excluyendo la participación de los uruguayos no residentes, el número de turistas que ingresó al país entre julio y setiembre ascendió a 438.508, cifra que es 16% más baja respecto al tercer trimestre del 2019. De ese total, 261.713 fueron argentinos y 101.879 brasileños. Lejos aparecen los visitantes provenientes del resto de América (29.231) y de Europa (17.828).

En lo que refiere al turismo emisivo, los datos del ministerio sugieren un flujo más intenso durante este período, dado que fueron más de 830.000 personas las que salieron del país. Esto representa un incremento cercano al 50% frente a igual período de 2019 y nos deja en un máximo histórico. Obviamente, el grueso de los turistas uruguayos fue hacia Argentina, aprovechando el ensanchamiento de la brecha de precios que fue procesándose a lo largo del año. Con la misma tendencia, pero a otra escala, sucedió lo mismo en el caso de las visitas a Brasil: 120.000 turistas, que suponen un incremento de 70% en relación a 2019. En contraste, cayeron los viajes hacia países extrarregionales, siempre tomando como referencia el período julio-setiembre de 2019.

En relación al gasto, la conjunción de lo anterior dejó un saldo negativo en lo que refiere al flujo de divisas, en tanto gastaron más los turistas uruguayos afuera (393 millones de dólares) que lo que gastaron los visitantes que arribaron al Uruguay (295 millones de dólares). Este saldo, que se ubicó en el entorno de los 99 millones de dólares, fue el más abultado de los últimos años y está explicado, fundamentalmente, por el balance con Argentina.

En este caso particular, el ingreso de divisas por turismo receptivo fue cercano a los 128 millones de dólares, mientras que la salida de divisas se situó por encima de los 247 millones. En efecto, el saldo con nuestro vecino rioplatense fue negativo en 119 millones de dólares, contrastando con las tendencias registradas, al menos, desde el año 2015.

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Perspectivas: las estimaciones del Cinve

Según las proyecciones del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), el número de turistas argentinos que visitaría Uruguay aumentará 171% en relación a la temporada pasada. En el caso de los turistas brasileños, las estimaciones anticipan un incremento de 143%. Estos son los resultados que se desprenden del último informe divulgado por el Cinve, que analiza el contexto y las perspectivas de cara a esta nueva temporada turística.1 Para dimensionar estas cifras debemos tener presente el punto de comparación, dado que la temporada pasada se caracterizó por una fuerte caída de los flujos de turistas, producto de la situación sanitaria.

Concretamente, la retracción de estos flujos fue superior a 60% durante el año pasado, en relación a lo que fue la última temporada que podría considerarse “normal”. Teniendo en cuenta esto, los saltos previstos son mucho más moderados. En ese sentido, “se podría esperar que la cantidad de visitantes argentinos se aproxime a la temporada previa a la pandemia, aunque se ubicaría 1% por debajo de la última temporada prepandemia”. Desde otra perspectiva, las proyecciones indican que recibiríamos cerca de 890.000 argentinos durante toda la temporada que se extiende entre diciembre de 2022 y marzo de 2023.

Lo mismo ocurre en el caso del flujo proveniente de Brasil, que también podría alcanzar en esta temporada los niveles que estuvieron vigentes antes de la irrupción de la covid-19. En cantidad de visitantes, lo anterior implica que serían un poco menos de 200.000 los brasileños que ingresarían a vacacionar a nuestro país en el contexto de la temporada en curso.

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¿Cuáles son los principales factores que inciden en las proyecciones?

Por un lado, el hecho de que las restricciones asociadas a la situación sanitaria han ido cediendo, en el marco de un proceso de vacunación con amplio alcance tanto en Uruguay como en sus dos vecinos. Dado el aumento reciente de los casos, y el retorno de las recomendaciones para la prevención de los contagios, se prende nuevamente una señal amarilla, aunque este factor no está pesando tanto sobre estas nuevas estimaciones.

Por el contrario, pesan más los problemas asociados al diferencial de precios, especialmente con Argentina, y las expectativas de un magro desempeño en términos de actividad económica. Respecto al primer factor, las estimaciones de crecimiento para 2023 apuntan a un dinamismo bajo, tanto para Brasil como para Argentina, con registros más moderados de los que dejó el último bienio −que esencialmente reflejaban el “rebote” estadístico inherente a la comparación con 2020−. Según advierte el informe, esto “puede influir en mayores incentivos para el turismo hacia Uruguay en la temporada de verano, pero menores en el resto del año”.

En relación al segundo factor, el encarecimiento relativo de Uruguay opera como un desestímulo al turismo receptivo y como un incentivo al emisivo. Esto es particularmente relevante para los flujos con Argentina, ya que las brechas de precios se han ido incrementando considerablemente en lo que va del año. A modo ilustrativo, el Tipo de Cambio Real bilateral con ese país se ubica actualmente más de un 50% por debajo del promedio 2000-2022. En la misma dirección apunta el diferencial de precios fronterizos estimado por la Universidad Católica, ubicado ahora en torno a 122% entre Salto y Concordia.2

Y no sólo eso: en ninguno de estos casos el indicador está recogiendo la escalada que viene acumulado el dólar paralelo en Argentina durante las últimas dos semanas. En concreto, el dólar blue está cotizando ahora por encima de los 355 pesos, superando incluso el umbral alcanzado a mediados de año en el medio de una crisis política que dejó dos ministros por el camino en el mes de julio (Martín Guzmán y Silvina Batakis). En el acumulado del año el salto ronda los 150 pesos, ya que el 2021 cerró con una paridad del entorno de los 208 pesos.

Una mirada más larga

Considerando las perspectivas para todo el año, las estimaciones sugieren un panorama “no tan positivo”. En el caso de los visitantes argentinos, el flujo previsto para 2023 está 12% por debajo del observado durante 2019. En el caso de los brasileños, las estimaciones para 2023 son cerca de un 1% menores en relación a esa referencia.

Como recuerda el informe, durante el período 2011-2019 el ingreso promedio de turistas provenientes de Argentina se ubicó en el entorno del 1.978.000 por año, con un pico en 2017. Para este año que comienza, la cifra prevista por el Cinve asciende a 1.603.000, lo que supone una retracción de 19% frente a ese promedio largo.

Si analizamos lo mismo, pero mirando el flujo que viene desde Brasil, los datos indican que el promedio anual para esa ventana de tiempo se ubica en el entorno de las 451.000 personas. Puesto que la estimación para 2023 ronda los 485.000 turistas brasileños, lo anterior nos deja un incremento esperado equivalente a 7,5%.

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La mirada del Ceres

El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) también presentó recientemente un estudio sobre el sector turístico,3 poniendo en perspectiva un conjunto de dimensiones claves. En particular, el informe aborda cuál es el impacto económico asociado a este sector y cuánto pesa en términos del PIB y del empleo. A este respecto, el informe alerta que se trata de un sector especialmente complejo en lo que refiere a las estimaciones de impacto, en tanto se considera como una “especie de sector compuesto”. Más precisamente, indican que “la actividad turística sucede a lo largo de múltiples industrias y la única manera de diferenciarla de la actividad normal es entender el motivo por el cual se realiza o el contexto”. Por ejemplo, las compras de supermercado pueden ser o no parte de la actividad turística, dependiendo de quién las efectúe (¿es o no es residente?). En efecto, “este criterio hace de la medición de indicadores vinculados al turismo un ejercicio de alta complejidad y sujeto a problemas de subestimación o sobreestimación”.

Hecha la aclaración, las estimaciones de impacto realizadas por el Ceres se recuestan sobre los cuadros de oferta y utilización de 2016 y no sobre los de 2005 como sucedía con las estimaciones presentadas tiempo atrás por el Ministerio de Turismo. Los resultados que surgen de estas dos aproximaciones están plasmados en el gráfico 5, que indica cuál ha sido la participación del sector en el PIB total durante los últimos años. En particular, las estimaciones coinciden para el período 2018-2019, marcando un peso relativo del entorno de 7,4% y 6,4%, respectivamente. Según el Ceres, la participación se redujo marcadamente en 2020 (2,6%) y en 2021 (1%), en línea con la excepcionalidad característica de ese período.

¿Cuál es el derrame del sector en la economía?

A efectos de contestar esta pregunta, el Ceres analizó el multiplicador de valor agregado asociado a esta actividad y encontró que, por cada peso gastado por un turista, el impacto en el PIB casi se duplica. “Se trata de uno de los sectores con mayor multiplicador de valor agregado, superado únicamente por la cría de ganado y los frigoríficos. A su vez, es superior al promedio de los sectores de la economía, con un multiplicador de 0,79”.

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¿Cuánto pesa el sector en materia de empleo?

De acuerdo al documento, el empleo se ha mantenido estable entre 2016 y 2019, abarcando aproximadamente a 120.000 personas (7,3% del total ocupado en promedio). Obviando el 2020 por su especificidad, la cifra estimada para el año 2021 se ubica en torno a los 104.400 ocupados.4 Si se desagregan los datos por departamentos, Maldonado se posiciona en el primer lugar en términos de relevancia (12,9% de todo el empleo), seguido por Colonia (9,6%), Rocha (8,3%), Montevideo (8%) y Salto (7,2%).

El trabajo identifica que la informalidad es del entorno del 23,4% (datos a 2019), levemente por debajo de la estimada por el Instituto Nacional de Estadística (24,8%). También presenta un análisis sobre la propensión de automatización del empleo asociada al sector en el corto plazo, que queda por debajo respecto de la del resto de la economía: 20,9% y 27,6% de los puestos, respectivamente. “Si se compara con el total de los empleos de la economía, en aquellos relacionados al turismo es necesario contar con habilidades relativas a ayudar y cuidar a clientes, así como brindar asistencia y apoyo emocional. A su vez, el empleo turístico es más intensivo en tareas relativas al establecimiento de relaciones personales que el promedio de la economía. Por tanto, el turismo genera empleo donde cualidades innatas a lo humano son más relevantes y necesarias; empleos de calidad”.

Argentina: ¿cuáles son los determinantes del turismo receptivo?

El informe del Ceres indaga en esta cuestión, en tanto los turistas argentinos han representado casi 70% del flujo total de visitantes durante las últimas dos décadas. Por un lado, está el impacto asociado a la depreciación de la moneda argentina y el encarecimiento relativo que trae aparejado para nuestro país: dado que su moneda se desvaloriza más que la nuestra, perdemos atractivo como destino receptor. Sin embargo, los determinantes de los flujos no descansan únicamente en las paridades cambiarias.

En ese sentido, destaca también la evolución de los ingresos, en particular los vaivenes del salario real y su erosión durante los últimos años. Según se señala, el salario real a fines de este año era 20% inferior respecto al nivel que tenía en 2017, en un contexto caracterizado por casi una década de estanflación. De hecho, según se desprende del análisis del Ceres, esta es la variable más relevante para determinar la llegada de turistas argentinos. “Ante un aumento de 1% del salario real argentino, la cantidad de personas arribadas a Uruguay crece 0,73%. En tanto, un abaratamiento de 1% en los precios relativos de Uruguay frente a los de Argentina genera un aumento en las personas ingresadas de un 0,30%”.

De esta manera, establece el informe, las variaciones de los salarios argentinos son el factor con mayor incidencia sobre la evolución de las personas extranjeras que llegan a nuestro país, explicando el 23% de sus variaciones. Asimismo, el 7% de las variaciones en los flujos de llegada se explican por los cambios en el encarecimiento relativo entre ambos países.


  1. “Perspectivas y proyecciones de la próxima temporada turística: Mejoran las perspectivas para esta temporada”. Cinve. 

  2. “Vecinos baratos y empobrecidos: el ‘efecto Argentina’”. la diaria

  3. “El turismo como motor de desarrollo económico y social del Uruguay”. Ceres. 

  4. Para estas estimaciones valen las mismas precisiones metodológicas esbozadas previamente acerca de las dificultades que son inherentes a estimar el impacto de este sector.