Imagina que son las 7.00 de un lunes lluvioso, tienes una hija o hijo de seis años y se plantea el dilema de llevarlo o no a la escuela. En muchos casos puede primar la idea de “es un día, no pasa nada”. Sin embargo, a mediano y largo plazo, cada falta que un estudiante acumula puede generar consecuencias sobre su desarrollo y trayectoria académica.

En Uruguay, en 2022, el 67% de los estudiantes de primaria fueron ausentes crónicos,1 es decir, perdieron el 10% o más de las clases del año escolar (entre 18 y 20 faltas aproximadamente). No obstante, en muchos casos los padres reportan que dos faltas al mes no son tantas, sin darse cuenta de que esto conduce a que el estudiante pierda un mes completo de clases en el transcurso del año. Una gran cantidad de familias tampoco tienen una idea clara de cuántas faltas llevan acumuladas sus hijos en el año. Estos aspectos podrían influir sobre las decisiones diarias de llevar a los niños a la escuela. Algunos estudios comportamentales han sugerido que intervenciones comunicacionales de bajo costo basadas en ciencias comportamentales pueden ser efectivas para reducir las inasistencias escolares.

Ausentismo escolar en Uruguay

El ausentismo escolar es un problema multidimensional y complejo, que tiene consecuencias negativas sobre el desempeño académico, la repetición, el abandono escolar y el futuro laboral de los estudiantes.2 En Uruguay se observa una mayor incidencia de ausentismo en los sectores socioeconómicos más bajos. Se reconoce que el ausentismo escolar es un problema sistémico y complejo que afecta a estudiantes, familias y escuelas (Antoni, 2020).

En particular, el ausentismo escolar involucra a muchos estudiantes. Un estudio de panel3 realizado con niños que completaron la Evaluación Infantil Temprana en 2016 mostró que el 40% de los niños faltan al menos un mes en el año en primaria, y el 60% en el nivel 5 de educación inicial. Al proyectar la trayectoria de estos estudiantes en los seis años de educación primaria, un estudiante promedio pierde casi 150 días de clases. Esto significa que, en promedio, un estudiante pierde el equivalente al 80% de un año escolar, reduciendo la duración efectiva del ciclo primario a 5,2 años para un estudiante promedio (División de Investigación, Evaluación y Estadística, 2022).

¿Cuál es nuestro principal objetivo?

En este contexto, el Laboratorio de Perspectivas Comportamentales de Ceibal viene implementando un estudio piloto cuyo objetivo es reducir las inasistencias en los primeros años de primaria. Se trata de un programa multicomponente de envío de información que apunta a generar conciencia y corregir creencias de padres y docentes respecto a las inasistencias de los estudiantes. Su aplicación abarca todo 2023 y tanto la evaluación de su impacto en la reducción del ausentismo como el análisis de costo-efectividad se llevarán a cabo al finalizar el año escolar.

¿Por qué los niños no asisten a la escuela? El rol de las creencias

El ausentismo escolar puede estar asociado a diversos tipos de factores. Los más conocidos son los factores estructurales, como la violencia intrafamiliar, la pobreza, la distancia de los hogares a la escuela, entre otros. Incidir sobre ellos es muy necesario, aunque también complejo y costoso, tanto en tiempo como en dinero. Pero en los últimos años la creciente evidencia generada desde las ciencias del comportamiento ha sugerido que las ideas o creencias también son factores que influyen en nuestros comportamientos, aportando nuevas posibilidades eficientes y de bajo costo que deberían complementar a las políticas que abordan barreras más estructurales.

Las creencias que tienen las familias son parte del proceso de decisión de llevar o enviar a sus hijos a la escuela, y particularmente las creencias erróneas (misbeliefs en inglés) podrían inducir fallos en este proceso. Por ejemplo, la falta de conocimiento de los padres sobre cuántas faltas lleva acumuladas su hijo, o sobre las consecuencias que tiene faltar, podría actuar como un obstáculo para la asistencia regular.

A nivel internacional existen varios estudios que abordan la problemática del ausentismo apuntando a corregir creencias parentales erróneas.4 Específicamente, en un estudio realizado por Rogers y Feller (2018), se enviaron cartas a familias de estudiantes con altos niveles de ausentismo escolar informando sobre la cantidad de inasistencias acumuladas. Los resultados del estudio muestran que la asistencia de los niños tratados mejoró en aproximadamente 6% con relación a los no tratados, y esto en parte se debe a que los padres tratados corrigieron creencias sesgadas sobre las inasistencias acumuladas de sus hijos.

En Uruguay durante 2019 se implementó un proyecto a escala nacional con el objetivo de reducir las inasistencias en nivel inicial (Ajzenman et al., 2021). La intervención diseñada implicó el envío de una serie de mensajes a las familias a través de la plataforma Gurí, y logró disminuir las faltas de los estudiantes con niveles medios de inasistencias previas. Los estudiantes con muchas o pocas inasistencias no se vieron afectados. Esto muestra que las intervenciones comportamentales tienen límites, sobre todo cuando predominan las barreras estructurales.

Los primeros pasos hacia la comprensión del ausentismo escolar

Previo al diseño de este estudio piloto, el equipo realizó numerosas entrevistas a padres, docentes y equipos directivos y analizó los datos disponibles. Esta exploración sugiere que, si bien hay conocimiento de que el ausentismo escolar existe, la percepción docente es que está concentrado en algunos pocos casos que acumulan niveles de inasistencias extremos por largos períodos de tiempo. Estos pocos casos parecen estar capturando la atención y acciones de los docentes, dificultando evidenciar lo general y extendido del fenómeno.

Además, muchos de los estudiantes que acumulan una cantidad de inasistencias preocupante faltan de forma “salteada” (dos o tres veces al mes, por ejemplo), lo que dificulta aún más su identificación. El personal a cargo del monitoreo de la asistencia cuenta con el sistema de información Gurí, en el que los docentes registran las asistencias diarias de sus estudiantes. Este programa dispara una alerta bajo el título “caso de ausentismo” cuando un estudiante registra más de tres faltas consecutivas injustificadas.

Archivo, junio de 2020.

Archivo, junio de 2020.

Foto: Camilo dos Santos

Simultáneamente, abre un “caso” vinculado, a partir del cual el plantel docente debe aplicar el “protocolo de prevención de ausentismo” que está vigente y operativo desde 2016 (Comunicado 200/16, ANEP). Este sistema de alertas y su consecuente protocolo de acción operan en el mismo sentido, llamando la atención de los docentes sólo en los casos en que las faltas ocurren en “rachas”. La detección de los estudiantes que acumulan un número significativo de inasistencias faltando en forma salteada es fundamental, ya que, por más que su identificación no sea evidente, el nivel acumulado de faltas termina afectando negativamente sus trayectorias escolares.

Por otro lado, al consultar a las familias respecto a sus percepciones sobre las inasistencias de sus niños y niñas, no se muestran precisas sobre cuántas faltas llevan acumuladas ni sobre cuántas sería aceptable tener. Las familias tienden a subestimar de forma sistemática las faltas de sus hijos y a creer que faltan igual o menos que el resto de los compañeros de clase. Por otro lado, no hay consecuencias administrativas inmediatas o a corto plazo por las repetidas inasistencias, por lo que la asociación con los impactos que podrían tener estas decisiones se vuelve más compleja.

Recomendación de política

En respuesta al contexto previamente mencionado, se desarrolló un programa de envío de información con múltiples componentes. Esta intervención se está implementando actualmente en modalidad experimental, y fue diseñada en base a un ensayo controlado aleatorio con el objetivo de poder medir su impacto sobre las inasistencias al finalizar el año escolar 2023. Dado que la problemática de la asistencia es extendida, pero presenta particularidades en algunos segmentos, se seleccionó una muestra aleatoria de 210 escuelas procurando representatividad sobre el universo total de escuelas. De esta manera, la evaluación podrá arrojar conclusiones específicas sobre en quiénes y dónde logró mejores resultados.

Los cuatro componentes son: 1. Se envían, en diferentes momentos del año escolar, cartas personalizadas a las familias informando sobre la importancia de la asistencia escolar y la cantidad de faltas acumuladas por el estudiante. Se utiliza el envío mediante correo postal para asegurar su visibilidad. 2. Junto a la primera carta se envía un folleto informativo a cada familia con información sobre la importancia de la asistencia escolar, qué cantidad de inasistencias se considera alta, acciones que los padres pueden tomar para promover la asistencia regular y una sección que fomenta el compromiso de los padres con la escuela. 3. También, junto con la primera carta, se envía un calendario invitando a las familias a llevar un registro diario de las inasistencias de sus hijos durante el año escolar. Este calendario incluye un espacio para registrar las faltas mensuales y visualizar las faltas acumuladas a lo largo del año. Además, se sortearán premios entre quienes reporten correctamente la cantidad de faltas. 4. Se envían mensualmente alertas personalizadas a los docentes a través de Whatsapp, informándoles sobre el promedio de faltas acumuladas en su clase, la cantidad de estudiantes con un alto nivel de ausentismo y proporcionando sugerencias de acciones para mejorar la asistencia de sus estudiantes. Estos mensajes estarán disponibles a través de un bot que permite la interacción y consulta de datos relevantes para los docentes, como complemento a la información disponible en Gurí.

¿Cuáles son los resultados esperados?

El proyecto se encuentra en implementación, por lo que aún no es posible evaluar los resultados. Sin embargo, se realizan monitoreos periódicos con la información disponible a la fecha, que indican que la intervención contribuye con la reducción de las inasistencias, teniendo un mayor efecto en los quintiles más bajos y al medio de la distribución de inasistencias, en línea con lo esperado. Un análisis de costo-efectividad será fundamental para corroborar que el costo de inversión, que es relativamente bajo, logra impactos que la justifican.

Además del interés por evaluar efectos medios sobre el nivel de asistencia, es importante recordar que cada día fuera de la escuela es un día menos de integración social y aprendizaje formal. Reforzar esta idea, entregar información a los padres y trabajar sobre sus creencias erróneas también contribuye a generar un cambio cultural necesario en Uruguay.

La presente nota fue elaborada en el marco de un proyecto para mejorar el nivel de asistencia en primaria llevado a cabo por el Laboratorio de Perspectivas Comportamentales de Ceibal en colaboración con ANEP.

Referencias bibliográficas

  • Ajzenman, N., Luna, L., Hernández-Agramonte, J., Boo, F., Vásquez-Echeverría, A. & Diaz, M. (2021). Nudging Parents to Increase Preschool Attendance in Uruguay.
  • Allison, M. A., Attisha, E., Lerner, M., De Pinto, C. D., Beers, N. S., Gibson, E. J. & Weiss-Harrison, A. (2019). “The link between school attendance and good health”. Pediatrics, 143 (2).
  • Antoni, J. (2020). Disengaged and nearing departure: Students at risk for dropping out in the age of COVID-19. Faculty/Researcher Works.
  • Cunha, N., Lichand, G., Madeira, R. & Bettinger, E. (2017). What is it about communicating with parents? Unpublished manuscript.
  • División de Investigación, Evaluación y Estadística (2022). “Claves para analizar los regímenes de evaluación y pasaje de grado: el aporte de los estudios de trayectoria y la revisión de la normativa reciente”. Documentos de trabajo elaborados para la sesión del Consejo Directivo Central de la ANEP el 19 de julio de 2022.
  • DS-Udelar/DIEE-ANEP (2022a). “El ausentismo a través de la trayectoria escolar. Panel EIT 2016”. Serie: Modelos de riesgo escolar y estrategias institucionales de identificación oportuna en la enseñanza primaria, 1 (en edición).
  • Gottfried, M. A. (2014). “Chronic absenteeism and its effects on students’ academic and socioemotional outcomes”. Journal of Education for Students Placed at Risk, 19 (2), 53-75.
  • Kalil, A., Mayer, S. & Gallegos, S. (2019). “Using Behavioral Insights to Increase Attendance at Subsidized Preschool Programs: The Show Up to Grow Up Intervention. Organizational Behavior and Human Decision Processes” (uncorrected proof published ahead of print, December 2, 2019). doi.org/10.1016/j.obhdp.2019.11.002.
  • Lichand, G., Doria, C. A., Leal-Neto, O. & Fernandes, J. P. C. (2022). “The impacts of remote learning in secondary education during the pandemic in Brazil”. Nature Human Behaviour, 6 (8), 1079-1086.
  • Robinson, C. D., Lee, M. G., Dearing, E. & Rogers, T. (2018). “Reducing student absenteeism in the early grades by targeting parental beliefs”. American Educational Research Journal, 55 (6), 1163-1192.
  • Rogers, T., Duncan, T., Wolford, T., Ternovski, J., Subramanyam, S. & Reitano, A. (2017). A Randomized Experiment Using Absenteeism Information to “Nudge” Attendance. Regional Educational Laboratory Mid-Atlantic.
  • Rogers, T. & Feller, A. (2018). “Reducing student absences at scale by targeting parents’ misbeliefs”. Nature Human Behaviour. scholar.harvard.edu/files/toddrogers/files/rogersfeller_absenteeism.pdf.
  • Smythe-Leistico, K. & Page, L. C. (2018). “Connect-text: Leveraging text-message communication to mitigate chronic absenteeism and improve parental engagement in the earliest years of schooling”. Journal of Education for Students Placed at Risk, 23 (1-2), 139-152.
  • Sweeten, G., Bushway, S. D. & Paternoster, R. (2009). “Does dropping out of school mean dropping into delinquency?”. Criminology, 47 (1), 47-91.
  • US Department of Education. (2019). Chronic absenteeism in the nation’s schools. https://www2.ed.gov/datastory/chronicabsenteeism. Recuperado el 1/8/2023.

  1. La literatura internacional caracteriza a los estudiantes como “ausentes crónicos” cuando pierden más del 10% de los días de clase por faltas en forma justificada o no justificada (US Department of Education, 2019). 

  2. Allen, Diamond-Myrsten y Rollins, 2018; Allison et al., 2019; Gottfried, 2014; Sweeten, Ushway y Paternoster, 2009. 

  3. DS-Udelar/DIEE-ANEP (2022a). 

  4. Cunha et al., 2017; Kalil, Mayer y Gallegos, 2019; Lichandt et al., 2022; Robinson et al., 2018; Rogers et al., 2017, Smythe-Leistico y Page, 2018.