Los sectores exportadores encendieron la mecha de una polémica que cada día se hace más grande en el país. Plantearon que la economía uruguaya está atrapada en un fenómeno complejo que afecta la competitividad y pusieron sobre la mesa una discusión que divide las aguas: el atraso cambiario.

La economista María Laura Rodríguez, responsable de la Asesoría Económica de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), señaló que el país viene arrastrando una pérdida de competitividad en materia de tipo de cambio real y que la situación del atraso cambiario en los últimos años se ha agravado. “Esta situación es clave si consideramos que el sector exportador es el motor genuino de la economía del país, porque en un mercado tan pequeño, como es el uruguayo, necesitamos producir para exportar”.

La postura de los exportadores mereció diferentes consideraciones desde el gobierno y la oposición. Mientras que desde el Frente Amplio el senador y precandidato a la presidencia Mario Bergara respaldó el planteo y aseguró que tenemos el “mayor atraso cambiario del siglo”, desde el Banco Central, su presidente, Diego Labat, relativizó el tema y respondió en diálogo con la diaria que “hay un discurso político que puede ser peligroso” para el país.

Economistas consultados también dividieron sus criterios para evaluar este aspecto. Unos pusieron el eje en la pérdida de competitividad, otros destacaron que esta situación termina favoreciendo al grueso de la población porque “su salario vale más en dólares por ese menor tipo de cambio”.

Así lo interpretó la investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) Deborah Eilender, quien indicó que, si bien el tipo de cambio en términos nominales está “bastante bajo”, “eso no es ni bueno ni malo, ya que depende de desde qué lugar se esté considerando”. “Por más que pueda ser perjudicial para los exportadores, es muy beneficioso para la población que gana su sueldo en pesos, porque nuestro salario cada vez vale más en dólares por ese menor tipo de cambio. Además, cuando nos vamos de viaje podemos acceder a mejores bienes y servicios en el exterior”, agregó.

“Por más que pueda ser perjudicial para los exportadores, [el atraso cambiario] es muy beneficioso para la población que gana su sueldo en pesos”. (Deborah Eilender)

En la misma línea, Michele Santo, doctor en Economía por la Universidad de Chicago, señaló a la diaria que lógicamente en esta situación “hay beneficiarios y perjudicados”. “En un atraso cambiario en general los beneficiarios son todos aquellos que consumen productos importados, porque se abaratan relativamente. También se benefician los que viajan al exterior y se favorece a los consumidores, porque una parte importante de la canasta de bienes está atada a precios que se fijan a valor dólar. En el caso específico de Uruguay, se trata de electrodomésticos, automotores y bienes durables en general. Mientras que los grandes perjudicados son los sectores exportadores, que se encuentran con condiciones de competitividad muy disminuidas”, reflexionó.

No sólo los exportadores están preocupados por el tema. El 8 de setiembre, el presidente Luis Lacalle Pou, luego de reunirse con la Asociación Rural del Uruguay, reconoció el atraso cambiario y expresó su anhelo de que el dólar “esté más cerca de los 40 pesos”. “Estamos preocupados por el atraso cambiario, y tomamos las medidas a nuestro alcance [...] ojalá que suba el dólar, que esté más cerca de 40 pesos”, dijo.

Visión de los exportadores

Desde la UEU, Rodríguez dijo a la diaria que “la situación del atraso cambiario en los últimos años se ha agravado [...] lo que significa para el exportador una pérdida de competitividad”. “En 2022 Uruguay se desfasó de la mayoría del mundo y tuvimos una caída del dólar bastante importante, mientras que en otros países subió y ahí se amplió la brecha. Eso quiere decir que nosotros nos encarecimos mientras que otros se abarataron”.

A su criterio, esta situación provocó que “haya negocios que pueden no concretarse e inversiones que tal vez dejen de cerrar porque el tipo de cambio deja el negocio por fuera de las posibilidades”. “Este hecho es clave si consideramos que el sector exportador es el motor genuino de la economía del país, porque en un mercado tan pequeño como es el uruguayo, necesitamos producir para exportar. Hay muchas empresas que se instalan en Uruguay para poder exportar, y eso atrae inversiones, genera empleo y produce la recaudación necesaria para que el Estado desarrolle sus políticas”, indicó.

Lo mismo opina Eilender, que colocó al sector agropecuario como uno de los más afectados en nuestro país, dado que recibe menores ingresos por los precios de sus productos. “Los commodities a nivel internacional se transan en dólares, pero los gastos de los productores en muchos casos son en pesos, por ejemplo, los sueldos y los impuestos”, detalló.

“Un país muy caro”

Por su parte, Santo consideró que las cifras del Banco Central demuestran que Uruguay atraviesa una situación “relativamente complicada”, debido a que su competitividad general global en comparación con el resto del mundo muestra una caída de 18% con respecto a 2019. “Uruguay es un país muy caro en dólares no sólo comparado con la región sino con el resto del mundo, y quien haya viajado en los últimos meses a cualquier lugar lo puede comprobar fácilmente”, subrayó.

Si se compara Uruguay con Estados Unidos, economías europeas o China, el país tiene una caída del tipo de cambio real de más de 20% en los últimos 24 meses, indicó Rodríguez con base en las cifras de enero del Banco Central. “En los últimos 24 meses tenemos una caída de 30% del tipo de cambio real con China. Después, con Europa, tenemos entre 15% y 18% de caída, y con Estados Unidos, 15%”, agregó.

Inversión extranjera y exportaciones

En cuanto a las causas que determinaron la baja del dólar, Eilender explicó que se debe a tendencias globales y también a un ingreso de divisas que “ha sido genuino y muy masivo”. La inversión extranjera directa alcanzó el valor “más alto” de la última década en 2023, al llegar al 6,7% del producto interno bruto, lo que equivale a más de 4.000 millones de dólares, afirmó.

“A pesar de que en 2023 estuvieron afectadas por la sequía, las exportaciones de bienes mantuvieron valores históricamente altos, por encima de los 11.000 millones de dólares. Tenemos exportaciones de servicios por más de 6.000 millones de dólares, con un aumento de casi 20% en términos interanuales en 2023”, agregó. También se registra un crecimiento en las exportaciones de servicios y por turismo receptivo, que fue de casi 2.500 millones de dólares en 2023, sostuvo la analista.

¿Politización?

La semana pasada, Labat dijo a la diaria que se está produciendo una “politización” del debate sobre el atraso cambiario con análisis “demasiado simplistas”, basados solamente en la competitividad y no en los efectos que eso tiene sobre la ciudadanía en general. “¿Cuál sería la propuesta? ¿Usar recursos del Estado para subir artificialmente el tipo de cambio y licuar los salarios? ¿Eso es lo que queremos? Entonces, es un razonamiento que no termino de entender para dónde va. Hay que ser cuidadoso en no politizar eso”, afirmó.

Explicó que el atraso cambiario es un “concepto difícil de compartir”, porque se usa en países que tienen un tipo de cambio fijo, como es el caso de Argentina. “Uruguay desde 2002 no tiene un tipo de cambio fijo. Acá el dólar flota, con lo cual la oferta y la demanda son las que determinan su valor”. “Nosotros tenemos un objetivo central que es la inflación, y eso es lo que nos preocupa. Me parece que no deberíamos politizar este tema, porque justamente también están muy estudiadas las virtudes que tiene un Banco Central independiente, que cuida la moneda y cómo derrama para todos lados”, complementó.

“Me parece que afirmar que no hay que hablar de atraso cambiario simplemente porque el tipo de cambio fluctúa libremente o dar a entender que las políticas públicas no tienen ningún efecto [...] es un error conceptual”. (Michele Santo)

Las explicaciones del jerarca no fueron del todo compartidas por Santo, que opinó que si bien es “cierto” que el tipo de cambio fluctúa en Uruguay, las intervenciones de política monetaria tienen su impacto sobre el mercado cambiario de “manera directa e indirecta”. “Me parece que afirmar que no hay que hablar de atraso cambiario simplemente porque el tipo de cambio fluctúa libremente o dar a entender que las políticas públicas no tienen ningún efecto sobre el tipo de cambio es un error conceptual”, agregó.

Para el doctor en Economía, el objetivo de bajar la inflación, “que finalmente se ha conseguido hasta ubicarla en el rango meta, llevó al mantenimiento de tasas de interés por parte del Banco Central muy por encima de las que hubieran sido necesarias en función del contexto externo [...] y presionó a la baja al tipo de cambio, generando una pérdida de competitividad innecesaria”.

Santo advirtió que el próximo gobierno tendrá como un “problema importante” el atraso cambiario, sobre todo si los precios de exportación de los principales productos agropecuarios “se siguen deteriorando como ha ocurrido en los últimos meses”. Habría sido “conveniente” que el Banco Central hubiera bajado más rápidamente la tasa de interés y que el gobierno hubiera conseguido una situación fiscal con un déficit mucho más reducido para llegar a un equilibrio presupuestal global, opinó el economista.

“Creo que, si tuviéramos una situación fiscal equilibrada desde el punto de vista financiero, que implica que el gobierno no emita ninguna deuda en términos netos –ni en moneda nacional ni extranjera–, y con la tasa de interés alineada a la tasa internacional, en ese caso nadie podría asignarles a las políticas macroeconómicas efectos nocivos sobre el tipo de cambio real”, explicó.

Diálogo con el gobierno

Por su parte, la responsable de la Asesoría Económica de la UEU dijo que les han planteado a las autoridades del Banco Central una “baja más rápida” de la tasa de política monetaria. Consideró que, a pesar de que la inflación está “bastante baja, todavía la política monetaria sigue siendo contractiva”. “Creemos que habría margen para bajar la tasa de interés por lo menos medio punto más”, apuntó.

En referencia a los análisis que manifiestan que el dólar está bajando porque aumentaron las exportaciones e inversiones, Rodríguez consideró que a pesar de que las ventas al exterior tuvieron 13 meses de caída, el dólar bajó durante ese tiempo.

“Por otro lado, hay dólares que están entrando por la colocación de deuda del propio gobierno, lo que presiona hacia abajo el tipo de cambio. Entonces, hay que mirar el conjunto de las variables, y ahí el principal tema es el déficit fiscal; en la medida en que este siga siendo relativamente importante, vamos a seguir teniendo ese endeudamiento y esa colocación de deuda en el exterior que nos incide en la baja del dólar”.

“[El atraso cambiario] tiene que ser una prioridad ahora, porque para el próximo gobierno falta un año y hay empresas que no tienen margen para soportar un dólar bajo por tanto tiempo”. (María Laura Rodríguez)

“Tiene que ser una prioridad”

Rodríguez consideró que el atraso cambiario tiene que ser una “prioridad” para este gobierno, liderado por Lacalle Pou. “Tiene que ser una prioridad ahora, porque para el próximo gobierno falta un año y hay empresas que no tienen margen para soportar un dólar bajo por tanto tiempo”, agregó.

En cuanto al futuro gobierno, aseguró que la UEU hablará con todos los precandidatos sobre este tema para que lo consideren en su hoja de ruta.