Este lunes, el directorio del Banco Central del Uruguay (BCU) repasó la medida que anunció durante la tarde tras la anticipada reunión del Comité de Política Monetaria (Copom): “adelantar y profundizar el ciclo de reducción de tasas” con un recorte de 100 puntos básicos que posicionó la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 6,5% y consolidó su ingreso en una fase expansiva.

En una conferencia de prensa que dirigió el presidente de la institución -Guillermo Tolosa, acompañado por la vicepresidenta, Ana Claudia de los Heros; el director Julio Luis Sanguinetti y gerentes técnicos- agregó que el BCU “ha facilitado condiciones de mayor liquidez en el mercado de dinero, reduciendo el stock de letras de regulación monetaria y se dispone a continuar en esa senda”. Además, remarcó que se trata de “medidas extraordinarias”, puesto que es “la primera vez” que el BCU reduce la tasa de interés en 100 puntos básicos; que adelanta una reunión del Copom y reagenda su calendario —con otra instancia prevista para marzo—; y que siente que “las condiciones para intervenir en el mercado de cambios pueden estarse forjando” en “casi cinco años”.

Los motivos, según Tolosa, responden a que “la inflación ha venido en caída” y se presentaron “crecientes desafíos para que vuelva a converger” en sus proyecciones. El organismo se planteó una meta de 4,5% y un rango de tolerancia de ±1,5%, pero el 2025 cerró en 3,65% y la institución teme “subcumplir” sus objetivos, según plantearon en diciembre. “Vemos riesgos de que, por primera vez, la inflación pueda descender debajo del piso del rango de tolerancia que es 3%”, afirmó, donde “se ha mantenido durante los últimos 31 meses”.

Una de las razones que explican la baja inflación se vincula a la persistente caída de la divisa norteamericana. De acuerdo con las declaraciones de Tolosa, el BCU cuenta con información de que “diferentes agentes estatales han encontrado estos niveles de tipo de cambio suficientemente atractivos para realizar operaciones financieras” vinculadas a “compras considerables” en los mercados de cambio spot y de futuros, lo que llevó a las autoridades económicas a augurar que el mercado va a “recobrar su normal funcionamiento”.

Por otro lado, si persisten las condiciones “desordenadas”, el BCU va a “seguir ampliando el uso de herramientas para normalizar la situación”. En ese sentido, aseveró que no se va a “amputar” ninguna posibilidad y, en línea con lo que han hecho otros bancos centrales de la región ante la tendencia, “el BCU estará pronto para hacer intervenciones en el mercado de cambios” para garantizar “una mayor normalización de la operativa y evitar saltos abruptos”.

“Creemos que la operativa del mercado de cambios se va a volver a normalizar una vez que algunos agentes estatales realicen compras de acuerdo a lo que fuimos informados. De no mediar una normalización de las condiciones de mercado una vez que se realicen esas compras [...], el BCU, si reemergen esas condiciones disruptivas y anómalas, estará pronto para intervenir en el mercado de cambio”, dijo en el mismo sentido.

El directorio del BCU reiteró que no se puede incidir en tendencias internacionales

Tolosa indicó a los medios que, “desde diciembre y en un contexto de profundización de la incertidumbre de políticas a nivel internacional”, se constató “una nueva ola de debilidad del dólar estadounidense a nivel global” y, sobre la manifestación del fenómeno en el mercado local, enumeró que ha estado afectada por “volúmenes relativamente bajos transados, liquidez relativamente escasa y órdenes moderadas” que han tenido “un efecto desproporcionado en el valor del tipo de cambio”.

“Uruguay no es una isla. Está conectado fuertemente a la economía internacional y no logrará revertir tendencias que son de corte global. Eso sí, el BCU tiene el compromiso y debe extremar esfuerzos para que la manifestación local de esas tendencias no ponga en riesgo la consecución de sus metas inflacionarias”, dijo el jerarca.

Además de insistir en que el BCU no tiene la capacidad de “prevenir o evitar” ese tipo de tendencias internacionales y que “es posible y existe el riesgo” de que continúe depreciándose, Tolosa apuntó que el BCU “no debe intentar ponerle un piso a la cotización del dólar estadounidense en lo que son tendencias globales”, aunque mantiene “el compromiso y la capacidad de que la manifestación local de esas tendencias globales no se dé de una forma disruptiva en el mercado” ni que “comprometa nuestro objetivo fundamental; que es la inflación”.

“En casi todos los países de la región, en particular nuestros socios comerciales más importantes, la evolución del tipo de cambio ha sido relativamente similar desde el 10 de diciembre, que la Reserva Federal anunció un recorte de tasas; y con la profundización de la incertidumbre geopolítica en enero de este año y de decisiones políticas de los países desarrollados, vimos una intensificación de esa debilidad del dólar en todos los países de América Latina”, consignó en el mismo eje.